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Carlos Pellicer

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26 de enero de 1897 Villahermosa, Tabasco, México - 16 de febrero de 1977 Ciudad de México, México

Escritor, poeta, profesor, museólogo y político mexicano de gran compromiso social y férreo defensor de la identidad original y la independencia intelectual latinoamericana.

  1. Hoy que has vuelto, los dos hemos callado...
  2. Toda en mis ojos brilla la desnudez de tu presencia.
  3. Yo no sé caminar sino hacia ti, por el camino suave de mirarte.
  4. Tu amor es el erario inagotable que costea el país de los poemas.
  5. Porque la realidad es cosa mía, es decir, lo que usted nunca verá.
  6. Tú eres más mis ojos porque ves lo que en mis ojos llevo de tu vida.
  7. Que se cierre esa puerta que no me deja estar a solas con tus besos.
  8. La hoz afilada tan fina segaba lo mismo la espiga que el último sol de la tarde.
  9. Tu cuerpo es lo desnudo que hay en mí, toda el agua que va rumbo a tus cántaros...
  10. Este mirar urgente y esta voz en sonrisa para un joven que sabe morir por cada sueño.
  11. Ser flor es ser un poco de colores con brisa; la vida de una flor cabe en una sonrisa.
  12. Yo solamente soy el vivo espejo de tus sentidos. La fidelidad en la garganta del volcán.
  13. Quiero que nadie sepa que estoy enamorado. De esto entienden y escuchan solamente las flores.
  14. Meciéndose en los álamos el viento te descuentan la dicha de tus ojos bebiéndose en los míos.
  15. El sembrador sembró la aurora; su brazo abarcaba el mar. En su mirada las montañas podían entrar.
  16. Su paso era bello: ni corto ni largo. En sus ojos cabían los montes y todo el paisaje en sus brazos.
  17. La fuerza de mis brazos que te agobian tan dulcemente, el gran beso insaciable que se bebe a sí mismo.
  18. En la destruida alcoba de tu ausencia pisoteados crepúsculos reviven sus harapos, morados de recuerdos.
  19. Apenas te conozco y ya me digo: ¿Nunca sabrá que su persona exalta todo lo que hay en mí de sangre y fuego?
  20. Sin la ausencia presente de un pañuelo se van los días en pobres manojos. Mi voluntad de ser no tiene cielo.
  21. Convencer a la nube del riesgo de la altura y de la aurora, que no es el agua baja la que sube sino la plenitud de cada hora.
  22. Yo leía poemas y tú estabas tan cerca de mi voz que poesía era nuestra unidad y el verso apenas la pulsación remota de la carne.
  23. Gracias por los cielos de indiferencia y tierras de amargura que tanto y mucho fueron. Gracias por las desesperaciones, soledades.
  24. ¿Qué harás? ¿En qué momento tus ojos pensarán en mis caricias? ¿Y frente a cuales cosas, de repente, dejarás, en silencio, una sonrisa?
  25. En una de esas tardes sin más pintura que la de mis ojos, te desnudé y el viaje de mis manos y mis labios llenó todo tu cuerpo de rocío.
  26. Invitar al paisaje a que venga a mi mano, invitarlo a dudar de sí mismo, darle a beber el sueño del abismo en la mano espiral del cielo humano.
  27. Hoy que has vuelto, los dos hemos callado, y sólo nuestros viejos pensamientos alumbraron la dulce oscuridad de estar juntos y no decirse nada.
  28. Mi voz se queda sola entre la noche para decirte, oh madre, sin decirlo, cómo mi corazón disminuirá su toque cuando tu sueño sea menos tuyo y más mío.
  29. Ésta es la parte del mundo en que el piso se sigue construyendo. Los que allí nacimos tenemos una idea propia de lo que es el alma y de lo que es el cuerpo.
  30. Tú eres más que mis ojos porque ves lo que en mis ojos llevo de tu vida. Y así camino ciego de mí mismo iluminado por mis ojos que arden con el fuego de ti.
  31. Estar árbol a veces, es quedarse mirando (sin dejar de crecer) el agua humanidad y llenarse de pájaros para poder, cantando, reflejar en las ondas quietud y soledad.
  32. El aire es siempre exacto en su tiempo tonal; sabe escultura porque un pintor en tan vastos andamios puede fraguar los delirantes cadmios y acompasar geométricas figuras.
  33. El poema es la declaración pasional mas grande que un hombre puede hacer a un héroe: la admiración mas rendida en medio de una tristeza que hubiera querido ser grandiosa.
  34. Estos mayos y abriles se alargan hasta octubre. Todo el Valle de México de colores se cubre y hay en su poesía de otoñal primavera un largo sentimiento de esperanza que espera.
  35. Nada nos hiere tanto como hallar una flor sepultada en las páginas de un libro. La lectura calla; y en nuestros ojos, lo triste del amor humedece la flor de una antigua ternura.
  36. Al fin de la mirada se acomoda la paloma de un templo en la colina. A la izquierda la sierra cambia azules temerosos. Y a veces, se ilumina y lava sus colores y se pone desnuda a recordar senderos y relieves.
  37. Tu cuerpo es el país de las caricias, en donde yo, viajero desolado - todo el itinerario de mis besos - paso el otoño para no morirme, sin conocer el valor de tu ausencia como un diamante oculto en lo más triste.
Obras Destacadas:
  1. Colores en el mar y otros poemas 1921
  2. Piedra de sacrificios 1924
  3. Seis, siete poemas 1924
  4. Oda de junio 1924
  5. Hora y 23 1927
  6. Camino 1929
  7. Cinco Poemas 1931
  8. Esquemas para una oda tropical 1933
  9. Estrofas al mar marino 1934
  10. Hora de junio (1929-1936)
  11. Ara virginum 1940
  12. Recinto y otras imágenes 1941
  13. Exágonos 1941
  14. Discurso por las flores 1946
  15. Subordinaciones 1949
  16. Sonetos 1950
  17. Práctica de vuelo 1956
  18. El trato con escritores (colectivo) 1961
  19. Material poético 1918-1961
  20. Dos poemas 1962
  21. Con palabras y fuego (Ed. Tezontle, Fondo de Cultura Económica; retrato frontispicial por Alfonso Ayala) 1962
  22. Teotihuacán, y 13 de Agosto: Ruina de Tenochtitlán 1965
  23. Bolívar, ensayo de biografía popular 1966
  24. Noticias sobre Nezahualcóyotl y algunos sentimientos 1972
  25. Cuerdas, percusión y alientos 1976
  26. Reincidencias 1978
  27. Cosillas para el nacimiento 1978
  28. Edición de su Obra Poética a cargo de Luis Mario Schneider 1981
  29. Cartas desde Italia 1985
  30. Cuaderno de viaje 1987

Fuente: Frases Y Pensamientos
Wikipedia

Carlos Pellicer

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