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Carlos Páez Vilaró

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1 de noviembre de 1923 Montevideo, Uruguay - 24 de febrero de 2014 Punta Ballena, Maldonado, Uruguay

Escritor, compositor, constructor, pintor, escultor y muralista uruguayo, creador de la "escultura habitable" Casapueblo

  1. El trabajo es mi mayor descanso.
  2. Pido perdón a la arquitectura por mi libertad de hornero.
  3. Trabajar es lo que me mantiene, siempre estoy haciendo algo.
  4. Tengo la felicidad de conocer mis limitaciones y mis alcances.
  5. Llevo mi taller conmigo a cualquier parte donde me conmuevan el escenario o la gente.
  6. Mi historia se nutre de la sorpresa. Yo camino buscando lo inesperado. Eso me da felicidad.
  7. ¿Cómo quisiera que me recordaran?] Como un gran amigo, como un hacedor de cosas, como un hombre...
  8. Para mí un cuadro es como un cuadrilátero de boxeo... Me gusta tirar los colores como boxeando contra la tela.
  9. Los afrodescendientes de mi país son los que me dictaron la ruta al África. A ellos les debo muchos de los logros que he obtenido.
  10. Casapueblo (...) creo que es una insolencia de la arquitectura, yo no soy arquitecto, la he modelado acariciando la masa, como si fuera una mujer...
  11. Siempre lo digo: mi vida es un intento permanente. Intenté la construcción sin ser arquitecto, el cine sin ser cineasta, la música sin ser compositor.
  12. Yo les digo que hay que intentar. Hay que hacer. No hay peor cosa que llegar a una edad como la mía y decir: "Ah, yo quería cantar ópera y no me animé".
  13. [Sobre Casapueblo] me inspiró el hornero criollo (pájaro) al hacer su propia casa, pero también lo fue el hombre del campo, que construye su casa de adobe.
  14. Creo que el sol se manifiesta igual en todos lados. Lo que sucede con mi sol es que está seguro que lo estamos despidiendo con cariño y un aplauso cada vez que se va.
  15. El sol es mi motor. Es mi amigo más antiguo. Viene a saludarme a diario cuando sale detrás de las montañas y a despedirse al fin de cada tarde cuando parte a iluminar otros sitios.
  16. Uruguay es una cosa rara... Porque yo casi toda mi vida, la viví fuera de mi país, pero de cualquier forma yo siempre llevé a Uruguay en mi corazón, es más mi corazón tiene forma de Uruguay.
  17. Debo a la comprensión y sensibilidad de los afroamericanos de mi país, el haber intentado tocar el arte. Detrás del candombe recorrí todos los países donde el negro tenía presencia, hasta llegar a África.
  18. Me inicié dibujando el tango: escenas de cabaret, las bailarinas, los músicos. Y también el entorno de las fábricas de Avellaneda, los trabajadores de la zona con los que yo compartí parte de mi juventud.
  19. [Los gatos] Son mis amigos más antiguos, mis amigos silenciosos, que estéticamente me entretienen. Me dan placer. A veces les pregunto: " ¿Te gusta este color? " Si me dice miau, entonces sigo para adelante.
  20. Si la pintura de caballete nace confinada a actuar dentro de un escenario elitista, reservado para el goce íntimo de quien puede adquirirla, el arte mural en cuestión es un mensaje despojado de egoísmo, abierto a todos.
  21. Entre idas y venidas, búmeran al fin, levanté talleres por donde anduve, hice y deshice mil veces mis valijas del dialecto. En el trayecto coseché la alegría y la tristeza, tratando de responder a las pálidas con una sonrisa...
  22. Yo no tuve maestros... Ya que siempre sentí el deseo de conservarme autodidacta, pero ello no quiere decir que de alguna manera fui una aspiradora al observar a todos los grandes maestros, para extraer de ellos todo lo que podía.
  23. Los hijos para mí son la prolongación, son la fuerza... Tengo tres hijos uruguayos y tres hijos argentinos, eso también confirma mi amor por Argentina y por Uruguay, al mismo tiempo... O sea que siempre soy pintor del medio del río.
  24. A partir de una casona de madera abandonada nació mi taller de Casapueblo, Tigre (Argentina). Hoy estoy orgulloso de haberla anexado a la Casapueblo de Uruguay, como una demostración de la hermandad que existe entre el arte de los dos países.
  25. Algunos arquitectos se interesan por mis casas y no deja de ser una satisfacción que gente de carrera acepte ese tipo de ideas. Y algunos hasta han hecho casas inspiradas en Casapueblo. Me sorprende a veces ir por un barrio y ver una casapueblito.
  26. [El conventillo] Fue la raíz de mi pintura, me acerqué a el a través de una comparsa que salía en navidad, me fui integrando a la negritud de tal manera que el medio mundo pasó a ser mi mundo entero... compuse música para sus comparsas... salí a la calle.
  27. [Sobre sus tres matrimonios] Tuve la suerte de tener a mi lado a tres mujeres maravillosas, que en su momento todo lo que hicieron lo hicieron por mí. Si te ponés a pensar, lo mío es todo un juego de vanidades y resultados. Pero atrás de mi obra está el esfuerzo de tres mujeres que me aguantaron y me estimularon.
  28. (...) También Casapueblo nace del conventillo, es una prolongación. La construí como si se tratara de una escultura habitable, sin planos, sobre todo a instancias de mi entusiasmo. Cuando la Municipalidad me pidió hace poco los planos que no tenía, un arquitecto amigo tuvo que pasarse un mes estudiando la forma de descifrarla.
  29. Estoy operado del corazón. Primero hace cuatro años y una segunda vez hace dos. En la segunda los médicos me decían que tenía una chance en diez, y decidí tomarla. Ellos me aconsejaban aguantar, pero yo decidí tomar esa chance. Y todo salió bien. ¡Y en este momento quiero tanto la vida! Me abrazo con la gente, siento más el perfume de las flores...
  30. Es que viajar -digo siempre- es correr palmo a palmo la vida. Viajando rejuvenezco mis colores y mi espíritu. Sé que mi pintura se enraíza en el mar y se vigoriza frente al sol, donde hay un horizonte limpio me dan ganas de quedarme, donde hay una playa larga me dan ganas de instalar mi caballete y dejarme estar con la vista fija hacia un barco perdido...
  31. He tenido muy buenas opiniones de críticos importantes, pero yo me siento mucho más un hacedor de cosas que un artista, que un pintor, que un escultor. No sé si llego a la altura de un artista. A mí me encanta hacer cosas, ahora mismo estaría dibujando, es como una adicción. Me levanto a la mañana, me hago un cafecito, saludo a los gatos y empiezo a trabajar.
  32. Cada paso o cada ladrillo que ponía, me llevaba a caminos inesperados. Casapueblo fue naciendo al paso, modelada por mis propias manos y con la ayuda de pescadores y amigos no influenciados por la arquitectura formal... Casapueblo se transformó en mi propia vida. De ella parto en mis largos viajes pero siempre regreso como un búmeran. Es mi barco encallado en las rocas, con el que viajo hacia la ilusión.
  33. Me conmovió profundamente el sonido de esos tambores, el movimiento y el ritmo de los negros. Y me dije: "Ahí está la cosa". Seguí la comparsa como un chico que se cuelga del tranvía y llegué a un conventillo, el conventillo Mediomundo, y me dejé tragar por aquella puerta abierta, inmensa. Subí una escalera, llegué a una pieza que se llamaba Yacumenza, y ahí fui habilitado por los negros para quedarme a pintar.
  34. Creo que una vez que el hombre termine de destruirse a si mismo... en ese momento va aparecer un hombre nuevo... Un hombre que va a querer la tierra, que va amar a los animales, la naturaleza... Siempre soñé con fundar una escuela ecológica, que no pudo ser en casapueblo, siempre soñé que los jóvenes tendrían que juntarse para tratar temas esenciales y entre ellos... El respeto a la naturaleza, porque es el gran jardín que tenemos, es nuestra casa grande.
  35. La pintura para mí significa todo... A la mañana me levanto muy temprano, yo mismo me preparo el café con leche, y ahí me inclino como un ciclista, con la tela en blanco y encorvado voy poniendo colores, ni siquiera sabiendo lo que voy a pintar... Cuando empiezo el cuadro de repente si estoy inspirado en hacer un tema de la mujer, el tema de un pájaro en vuelo, ni siquiera se los colores que les voy a poner, eso es un punto de inspiración que se va encadenando como un collar...
  36. En el conventillo de Mediomundo, al que yo iba todos los días a pintar, tenía un altillo ahí que me habían prestado, aprendí que todos somos familia. Ahí vivían, no sé, cincuenta o sesenta familias negras, compartiendo mucho, pasaban juntas la Navidad, era una comunidad maravillosa. Y cuando yo veo Casapueblo pienso lo mismo, los cuartos enganchados como en un collar, como un abrazo a la gente que llega. Una persona llega y encuentra a otra y se saludan, es como si fueran hermanos.
Obras Destacadas:
  1. Pareja y pez 1960
  2. De la violencia nació una margarita 1971
  3. Entre mi hijo y yo, la luna 1982
  4. Los cuatro tambores 1998
  5. Posdata 2012

Fuente: Frases Y Pensamientos
Wikipedia

Carlos Páez Vilaró

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