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Camilo Sitte

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17 de abril de 1843 Viena, Austria - 16 de noviembre de 1903 Viena, Austria

Arquitecto, urbanista e historiador austríaco.

  1. No puede llamarse en realidad ciudad allí donde no existen edificios públicos y plazas.
  2. En la antigüedad, las plazas de la ciudad eran indispensables para su existencia cotidiana.
  3. Es engañoso creer que con la mayor dimensión aumenta el efecto de grandiosidad.
  4. La urbanización bien concebida no es un trabajo mecánico de oficina, sino una obra artística importante y llena de espíritu. Una obra de verdadero arte popular, tanto más importante cuanto que falta a nuestra época una popular asociación de todas las artes plásticas al servicio de la gran obra nacional de las artes reunidas.
  5. Cualquier funcionario de una oficina técnica, merced a sus conocimientos o continuos viajes, así como a su innato conocimiento artístico y flexible fantasía, puede concebir un excelente plano de urbanización, y sin embargo, reunidos todos no lograrán realizar más que cosas faltas de vida y entusiasmo.
  6. En la antigüedad la plaza jugaba un papel más importante en la ciudad, pues era el lugar de reunión y toma de decisiones, por lo cual su centro estaba vacío y dispuesto a albergar a la población.
  7. Lo que constituye un obstáculo para la libre dirección del tránsito, ha de serlo también para la libre dirección visual, que por lo tanto no debe ser obstruida por monumentos.
  8. La ambición personal, la individualidad artística, el entusiasmo por una labor de la que se es responsable, no existen en un centro administrativo, donde serían hasta perjudiciales para la disciplina.
  9. El ágora de las ciudades griegas era el lugar de las asambleas, que reuníanse al aire libre, aún se conserva al descubierto, pero se recluye, cada vez más, en pabellones cerrados.
  10. (...) El deseo de reunir en ciertos puntos principales, los edificios más imponentes, adornando orgullosos este corazón de la ciudad, con fuentes, monumentos, estatuas y otras obras de arte.
  11. Las obras de arte no pueden crearse por comisiones ni oficinas, sino individualmente, y el plano de la ciudad, por deber producir un efecto artístico, es una de tantas.
  12. De que fluctuante pobreza espiritual es hijo tan mezquino gusto, lo muestran nuestras ordenanzas urbanas, que se otorgan a sí mismas el título de estéticas.
  13. [Sobre las plazas de traza irregular] Lejos de ser desagradables, estimulan nuestro interés y acrecientan la belleza del conjunto.
  14. ¡Debería avergonzarnos el escaso caudal de espíritu de nuestros ajedrezados urbanos! Magnitud de manzana y anchura de calle se determinan mediante acuerdo de sesión, con minuciosidad tal que el plano parcelario del barrio podría ya ser completado por el último escribiente o ujier, si no se diese aún cierta importancia a la mayor delicadeza de dibujo.
  15. La significación de las plazas abiertas en medio de la ciudad, hoy se las emplea muy poco para las grandes fiestas públicas, y cada vez menos en el uso diario, siendo con frecuencia su fin único, procurar más aire y luz, interrumpir la monotonía de la masa de casas, y quizá hacer resaltar plenamente algún edificio monumental, permitiendo su libre contemplación.
  16. La mayor parte de los hombres tienen que dedicarse al trabajo, y allí la ciudad puede aparecer con su traje de diario. Pero algunas calles y plazas principales debieran ostentar trajes de gala, para orgullo y alegría de sus moradores, despertar el sentimiento de la patria, y la perenne formación de elevados y notables anhelos en la juventud, como acaecía en las ciudades antiguas, donde la gran multitud de calles laterales tampoco es de importancia artística, y sólo el viajero, con su estado especial de ánimo, las halla también hermosas, pues todo allí le agrada.

Fuente: Frases Y Pensamientos


*Camilo Sitte

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