Imagen alojada por servimg.com

Brian Selznick

Imagen alojada por servimg.com

14 de julio de 1966 East Brunswick, Nueva Jersey, Estados Unidos

Escritor, novelista y dibujante estadounidense, autor de "La caja de Houdini" (1991), "El rey robot" (1995), "Los Dinosaurios de Waterhouse Hawkins" (2001), "La invención de Hugo Cabret" (2007) y "Maravillas" (2011).

  1. Con ellas puedo imaginar mis propias historias.
  2. Es precioso -murmuró Isabelle-. Parece como si la ciudad entera estuviera hecha de estrellas.
  3. Si dejas de tener un propósito en la vida es como... como si te rompieras.
  4. Sus creadores las construyen para que la gente se ría, como este ratoncillo; para saber qué hora es, como los relojes; para que todo el mundo se asombre viéndolas, como el autómata... Tal vez sea esa la razón de que las máquinas rotas resulten tan tristes: ya no pueden cumplir con el propósito para el que fueron creadas.
  5. Me gusta imaginar que el mundo es un enorme mecanismo. A las máquinas nunca les sobra nada, ¿Sabes? Siempre tienen las piezas justas para funcionar. Y entonces pienso que, si el mundo es un gran mecanismo, tiene que haber alguna razón para que yo esté en él.
  6. A veces, el tiempo cambia las cosas como por arte de magia. En un abrir y cerrar de ojos aparecen bebés en sus cochecitos, desaparecen ataúdes en sus fosas, se ganan y pierden guerras y los niños se metamorfosean como mariposas y reaparecen convertidos en adultos.
  7. Era un hombre construido enteramente con engranajes de relojería y otras delicadas maquinarias. Desde el mismo momento en que su padre le había hablado de él, aquel hombre mecánico se había convertido en el centro de su vida.
  8. Si alguna vez te has preguntado de dónde vienen los sueños que tienes por la noche, mira a tu alrededor y lo sabrás. Aquí es donde se hacen los sueños.
  9. Todo tiene su propósito, hasta las máquinas. Los relojes te dicen la hora, los trenes te transportan a lugares, hacen lo que deben de hacer...
  10. Vio cómo la niña aparecía entre los montones de libros como una sirena emergiendo de un mar de papel.
  11. Si quieres que seamos amigos, tendré que saber alguna cosa sobre ti. ¿Por qué no quieres contarme nada?
  12. Porque todas las historias llevan a otras. Y esta nos lleva muy lejos, tan lejos como la luna.
  13. El tiempo seguiría su curso aunque se rompieran todos los relojes de la estación, por muchas ganas que tuviera de detenerlo.
  14. En este punto se cierra el telón y la historia, y aparece un fundido en negro. Pero también comienza un nuevo relato.
  15. Cuando conozco a alguien que disfruta tanto de las películas, me da mucha pena que no pueda verlas.
  16. Todos sus sueños se habían deshecho como aquel puñado de cenizas.
  17. Había sido como ver sus propios sueños en mitad del día.
  18. Una caja vacía, un océano seco, un monstruo perdido, nada, nada, nada...
  19. Si dejamos volar nuestros sueños, podemos ser capaces de todo.
  20. - ¿Magos? -preguntó Hugo, cada vez más emocionado. -Bueno, en el pasado hubo bastantes magos que antes de serlo fueron relojeros, y usaban sus conocimientos para construir esas máquinas asombrosas. Las hacían con el único propósito de dejar a la gente boquiabierta, y casi siempre lo conseguían; nadie se explicaba cómo podían bailar, escribir o cantar aquellos muñecos. La gente llegaba a pensar que aquellos magos eran capaces de crear vida artificial, pero en realidad todo el secreto residía en los mecanismos de sus autómatas.
  21. En la penumbra del nuevo cine que había abierto en las cercanías, Hugo viajaba hacia atrás en el tiempo para ver dinosaurios, piratas y vaqueros del lejano Oeste, y también visitaba el futuro, que estaba lleno de robots y ciudades tan colosales que no dejaban ver el cielo. Montaba en avión y cruzaba el océano en barco; en la oscuridad del patio de butacas, Hugo pudo ver por vez primera la jungla, el mar y los desiertos, y decidió visitar todos aquéllos lugares cuando fuera mayor.
  22. A Hugo le ponía nervioso no poder dibujar o jugar con alguna pieza mecánica. Intentó escribir con la mano izquierda, pero al cabo de un rato lo dejó por imposible. Luego estuvo un rato observando los juguetes de cuerda. Intentó imaginar en qué pensaría el viejo juguetero mientras los construía. Seguró que también a él le ponía nervioso estar allí encerrado todo el día. Tal vez solo estuviera verdaderamente contento mientras fabricaba juguetes nuevos; quizás el hacerlo le recordara a la época en la que había construido el autómata.
  23. Me gusta imaginar que el mundo es un enorme mecanismo.

Fuente: Frases Y Pensamientos


* Brian Selznick

Esta categoría está vacía.