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Bram Stoker

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8 de noviembre de 1847 Dublín, Leinster, Irlanda - 20 de abril de 1912 Londres, Gran Londres, Inglaterra

Escritor, novelista y político irlandés

  1. Nadie que no sea una mujer puede consolar a un hombre cuando tiene el corazón destrozado, y él no tiene a ninguna...
  2. Escúchelos. Los hijos de la noche. ¡Qué música la que entonan!
  3. Incluso mis propias experiencias terribles en el castillo de Drácula parecen ser como una pesadilla que se hubiese presentado hace mucho tiempo y que estuviera casi completamente olvidada, aquí, en medio del aire fresco del otoño y bajo la luz brillante del sol...
  4. La desesperación tiene sus propias calmas.
  5. Había una gran tumba, más señorial que todas las demás, enorme y de nobles proporciones. Sobre ella había escrita una sola palabra: Drácula.
  6. Bienvenido a mi casa. ¡Entre con libertad y por su propia voluntad!
  7. Pero no estoy con ánimo para describir tanta belleza, pues cuando hube contemplado la vista exploré un poco más; por todos lados puertas, puertas, puertas, todas cerradas y con llave. No hay ningún lugar, a excepción de las ventanas en las paredes del castillo, por el cual se pueda salir. ¡El castillo es en verdad una prisión, y yo soy un prisionero!
  8. El aullido de los lobos nos llegó desde cerca. Fue casi como si los aullidos brotaran al alzar él su mano, semejante a cómo surge la música de una gran orquesta al levantarse la batuta del conductor.
  9. Aprendemos de los fracasos; no de los éxitos.
  10. En el caso del vampiro que nos ocupa, todas las fuerza ocultas de la naturaleza, profundas y poderosas, deben haberse unido de alguna forma monstruosa.
  11. Lo último que vi del conde Drácula fue su terrible mirada, con una luz roja de triunfo en los ojos y con una sonrisa de la que Judas, en el infierno, podría sentirse orgulloso.
  12. Aprendemos grandes cosas por pequeñas experiencias.
  13. Estoy desconcertado. Dudo, temo, pienso cosas extrañas, y yo mismo no me atrevo a confesarme a mi propia alma.
  14. Aunque la conmiseración no puede alterar los hechos, sí puede contribuir a hacerlos más soportables.
  15. Recuerde, mi amigo, que el conocimiento es más fuerte que la memoria, y no debemos confiar en lo más débil.
  16. Las buenas mujeres dicen toda su vida, y día a día, hora por hora y minuto a minuto, muchas cosas que los ángeles pueden leer.
  17. La enfermedad, pues no estar del todo bien es enfermedad, me interesa y también me interesa ella, la dulce jovencita. Me encanta, y por ella, si no por usted, o por enfermedad, vendré.
  18. ¡El dolor del insomnio o el dolor del miedo a dormirme, y con los desconocidos horrores que tiene para mí! ¡Qué bendición tienen esas personas cuyas vidas no tienen temores, ni amenazas; para quienes el dormir es una dicha que llega cada noche, y no les lleva sino dulces sueños!
  19. Sentimos todos que la calma que resplandecía como la luz del sol sobre el rostro y el cuerpo de la muerta, era sólo un símbolo terrenal de la tranquilidad de que disfrutaría durante toda la eternidad.
  20. El aire era frío, y el vuelo de las nubes allá en lo alto mucho más evidente. Iban acompañadas por una especie de sonido ululante y lejano, por entre el que parecía escucharse a intervalos el misterioso grito que el cochero había dicho que era de un lobo.
  21. Me dirigí hacia la parte de atrás y leí, esculpida con grandes letras cirílicas: los muertos viajan deprisa. Había algo tan extraño y fuera de lo usual en todo aquello que me hizo sentir mal y casi desfallecí. Por primera vez empecé a desear el haber seguido el consejo de Johann.
  22. (...) Bueno, ya saben a qué tendremos que enfrentarnos; pero tampoco nosotros carecemos de fuerza. Tenemos, por nuestra parte, el poder de asociarnos...Un poder que les es negado a los vampiros; tenemos fuentes científicas; somos libres para actuar y pensar, y nos pertenecen tanto las horas diurnas como las nocturnas. En efecto, por cuanto nuestros poderes son extensos, son también abrumadores, y estamos en libertad para utilizarlos. Tenemos una verdadera devoción a una causa y un fin que alcanzar que no tiene nada de egoísta. Eso es mucho ya.
  23. El lobo seguía aullando de una extraña manera, y un resplandor rojizo comenzó a moverse por entre los cipreses, como siguiendo el sonido. Cuando las voces se acercaron, el lobo aulló más fuerte y más rápidamente.
  24. (...) Es de este modo que la memoria gasta sus bromas, para bien o para mal, para causar placer o pena, bienestar o aflicción. Esto es lo que hace que la vida sea dulce y amarga a un tiempo, y que lo que nos ha sido dado se convierta en eterno.
  25. Le agradezco mucho su ayuda...Pero no puedo ser tan egoísta. Sé que es usted un hombre muy ocupado, y aunque encuentro encomiable su gesto, no deseo robar todo su tiempo.
  26. El amor es, al fin y al cabo, un sentimiento egoísta, y proyecta oscuras sombras sobre cualquier cosa que impida el paso de la luz.
  27. Aún no sabemos si pueden permanecer en estado latente.
  28. Hasta que un rayo de una luz todavía no identificada acelere su despertar hasta convertirlos en una fuerza independiente y original...
  29. Por el momento, ignoramos cómo se crea o se conjura la chispa activa de la vida.
  30. El cambio de la posición de las estrellas es tan pequeño, incluso a lo largo de cuarenta siglos, que un ojo que no esté acostumbrado a las observaciones más detalladas apenas lo distingue, pero se puede medir y comprobar.
  31. Y así la memoria se perdía en el recuerdo siempre que me sumía en el sueño...
  32. Aun en el Edén la serpiente levanta la cabeza entre las ramas bajas del árbol de la Sabiduría. El silencio de la noche sin sueños es roto por el fragor del alud; el siseo de súbitos torrentes; el sonido metálico de la campana de la locomotora interrumpiendo el descanso de un poblado en América; el rumor de distantes chapoteos en el mar...
  33. Pero nunca existe el descanso perfecto. De pronto, las puertas del sueño se abrieron de par en par y mis oídos percibieron la causa de aquel sonido perturbador. Las horas de vigilia son demasiado prosaicas, y en la calle había alguien llamando a alguna puerta.
  34. Pero este ruido era demasiado continuo e insistente para que no le hiciese caso. Detrás de él había una especie de inteligencia activa.
Obras Destacadas:
  1. Drácula (1897)
  2. La joya de las siete estrellas (1903)
  3. El huésped de Drácula (1914)

Fuente: Frases Y Pensamientos


* Bram Stoker

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