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Boris Cyrulnik

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26 de julio de 1937 Burdeos, Gironda, Francia

Escritor, neurólogo, psiquiatra y profesor francés, divulgador del concepto de "resiliencia" y autor de "La maravilla del dolor" (1998), "Los patitos feos" (2001), "El murmullo de los fantasmas" (2003), "El amor que nos cura" (2004).

  1. Basta con ser, para ser superior.
  2. Sólo los mitos confeccionan relatos deterministas.
  3. Con cabos de lana biológicos, afectivos, psicológicos y sociales, pasamos nuestra vida tejiéndonos a nosotros mismos.
  4. Todo hombre herido se ve forzado a la metamorfosis.
  5. Cuando se es desgraciado, el placer nos da miedo.
  6. "La esencia del humor reside en el hecho de que uno se ahorra los afectos a los que habría debido dar lugar una determinada situación, y en que uno se sitúa por encima de esas manifestaciones emocionales gracias a una broma", decía Freud.
  7. Cuando hacemos callar las palabras, los objetos se vuelven lenguaje.
  8. Atormentados por nuestros recuerdos, nos dedicamos a pulir nuestra memoria.
  9. En el mundo real, cada encuentro constituye una bifurcación posible.
  10. Ni olvidar, ni utilizar: el único medio de salir adelante es comprendiendo.
  11. Nunca se consiguen liquidar los problemas, siempre queda una huella, pero podemos darles otra vida, una vida más soportable y a veces incluso hermosa y con sentido.
  12. La vida es una locura, ¿No es cierto? Por eso es apasionante. Imaginen que somos personas equilibradas con una vida apacible, no habría ni suceso, ni crisis, ni trauma que superar, únicamente rutina, nada que recordar; ni siquiera seríamos capaces de descubrir quiénes somos. Si no hay sucesos no hay historia, no hay identidad. No podríamos decir: "Mira lo que me sucedió, sé quién soy porque sé de lo que soy capaz ante la adversidad". Los seres humanos son apasionantes porque su vida es una locura.
  13. Cuantos menos conocimientos se tienen, mayores son las convicciones.
  14. La quimera llamada "ficción" es hermana gemela del "relato de uno mismo".
  15. Que la resiliencia no haya sido estudiada, a pesar de que todos los facultativos la hayan constatado, es muy diciente acerca de nuestra cultura, una cultura para la cual los sobrevivientes siguen siendo sospechosos. "Si no murieron con los demás fue porque pactaron con el agresor. Sólo las víctimas son inocentes".
  16. Hay que aprender a observar para evitar la venenosa belleza de las metáforas.
  17. Las palabras son pedazos de afecto que transportan a veces un poco de información.
  18. El amor en todas sus manifestaciones es la cura para sanar las heridas de la infancia.
  19. ¿Cuál es el secreto de la fuerza que le permitió recoger flores en el estiércol?
  20. Un golpe de la fortuna es una herida que se inscribe en nuestra historia, no un destino.
  21. La transmisión de información por medio de palabras ¡apenas representa el 35 por ciento del mensaje!
  22. (...) Nuestra risa es un arma. Somos más fuertes que la desesperación.
  23. La resiliencia es un tejido que anuda la lana del incremento del desarrollo con una lana afectiva y social.
  24. No se trata de elegir entre castigar o perdonar, sino entre comprender para ganar un poco de libertad o someterse para experimentar la felicidad en la esclavitud. Odiar es permanecer prisionero del pasado. Para superarlo, es preferible comprender que perdonar.
  25. Cuando el "yo" es frágil, el "nosotros" sirve de prótesis.
  26. Las historias sin palabras permiten compartir los mundos interiores.
  27. La creatividad vendría a ser hija del sufrimiento. Lo cual no quiere decir que el sufrimiento sea madre de todas las creatividades.
  28. No hay ninguna historia inocente. Contar es exponerse al peligro. Callarse es aislarse.
  29. (...) Este conjunto constituido por un temperamento personal, una significación cultural y un sostén social, explica la asombrosa diversidad de los traumas.
  30. La poesía es anticuada para quienes están saciados, pero cuando lo real es insoportable, adquiere el valor de un arma para sobrevivir.
  31. Lo que determina la calidad de su resiliencia es la calidad del vínculo que han podido tejer antes del trauma e inmediatamente después.
  32. La denegación psicológica permite pasar una velada tranquila, pero el uso intencional del olvido permite saborear la dicha de ser racista.
  33. En toda obra imaginativa hay un relato de uno mismo. En toda autobiografía hay una remodelación imaginaria.
  34. Una relación verdadera provoca una influencia recíproca. Son dos mundos íntimos que interactúan y uno modifica al otro.
  35. Una vida dedicada al placer nos hace caer en la desesperación con tanta seguridad como una vida sin placer.
  36. Cuando la desgracia de los otros es inimaginable, la comparamos con nuestras pequeñas miserias. Esta reacción que protege al entorno aísla al infortunado.
  37. La resiliencia es un proceso que puede producirse de modo permanente, con la condición de que la persona que se está desarrollando encuentre un objeto que le resulte significativo.
  38. Hablamos, hablamos, y las palabras se suceden, pero sólo cuando la música de la voz nos prepara para el punto final comprendemos al fin dónde nos llevaban.
  39. Somos marionetas de nuestras historias. El sentimiento de vergüenza u orgullo que abruma nuestros cuerpos o ilumina nuestras almas proviene de la representación que tenemos de nosotros mismos.
  40. La escritura es una relación íntima. Incluso cuando se tiene miles de lectores, que es en realidad miles de relaciones íntimas, ya que en la lectura, uno está solo.
  41. La desgracia de la guerra me enseñó el arte del silencio. Cuando mi cultura me ha devuelto por fin la palabra, he comprendido el sentido del camino que he recorrido.
  42. La desgracia nunca es algo puro, tampoco la felicidad. Pero apenas la convertimos en relato, damos un sentido al sufrimiento y comprendemos, mucho tiempo después, cómo pudimos transformar una desgracia en maravilla.
  43. El impacto de un suceso será menos traumatizante si, antes de la fractura, el niño que ha adquirido un apego seguro dispone de un valioso instrumento para el control emocional: la aptitud para verbalizar.
  44. Hay un punto quizá incluso más importante que el hecho de ser amado, que no se enfatiza lo suficiente. El ser humano necesita ser amado. Pero no sólo ser amado, sino amar y dejarse amar.
  45. La resiliencia es más que resistir, es también aprender a vivir.
  46. Adelante, no te vuelvas, no pienses más en tu pasado, de él solo sacarás lágrimas. El futuro será de color de rosa. ¡Adelante!
  47. El hecho de superar el trauma y volverse bello pese a todo, no tiene nada que ver con la invulnerabilidad ni con el éxito social.
  48. Ya sea colectiva o individual, la memoria es intencional: busca en el pasado los hechos que dan forma a lo que uno siente en el presente.
  49. Cuando el entorno no está dispuesto a escucharos o cuando los relatos del entorno narran una cosa distinta a la que habéis vivido, es difícil y hasta peligroso testimoniar. Decir es ser excluido. Callarse es aceptar la amputación de una parte del alma.
  50. "Todo estaba sumergido en un silencio de pecera, como una escena vista en sueños". No es así como debe vivir un hombre. Debe tener un hogar, padres, amigos, una escuela y sueños. Un ser humano no puede vivir en una pecera, necesita espacio y palabras.
  51. Aquellos que aprecian las autobiografías y aquellos que no las aprecian revelan por esta elección dos políticas existenciales totalmente opuestas: los que saborean las relaciones íntimas y relativizan la presión social se oponen a los que se sienten cómodos en los marcos instituidos.
  52. Una desgracia nunca es maravillosa. Es un fango helado, un barro negro, una escara dolorosa que nos obliga a escoger: someterse o sobreponerse. La resiliencia define el resorte de los que, habiendo recibido un golpe, han podido sobrepasarlo. El oxímoron describe el mundo íntimo de esos vencedores heridos.
  53. (...) Contemplaba a menudo ese grabado, que adquirió para mí un valor moral: eso es lo que ocurre cuando se piensa en el pasado. La sal de nuestras lágrimas nos transforma en estatuas y la vida se detiene. No vuelvas la vista atrás si quieres vivir. ¡Adelante, adelante!
  54. Un trauma que aísla a un niño durante mucho tiempo desgasta su alma, el apego se extingue. El caos de los acontecimientos, la falta de una estabilidad afectiva, el desgarro repetido de los sucesivos destinos tienen un efecto anestesiante sobre la afectividad, y eso permite sufrir menos.
  55. El lápiz y la pluma nos defiende mucho mejor que el activismo, la venganza, el aislamiento o la regresión. La escritura reúne en una sola actividad el máximo número de mecanismos de defensa: la intelectualización, el ensueño, la racionalización y la sublimación.
  56. Si decimos constantemente lo que nos pasa por la cabeza, ninguna pareja, ningún grupo podrá seguir viviendo junto. La brutalidad sería cotidiana. Al contrario, la amputación de una parte de nuestra personalidad permite la coexistencia. El hándicap se vuelve entonces una metáfora de la vida en sociedad.
  57. Hay que ver el problema desde sus dos caras. Del exterior, la frecuencia de la resiliencia prueba que es posible recuperarse. Del interior del sujeto, estar estructurado como un oxímoron revela la división del hombre herido, la cohabitación del Cielo y el Infierno, la felicidad en el filo de la navaja.
  58. Así es como funciona más o menos la memoria traumática: una imagen clara sorprendentemente precisa, rodeada de percepciones borrosas, una certeza envuelta en creencias. Ese tipo de memoria parecida a una huella biológica no es inexorable, aunque esté grabada en el cerebro.
  59. Ni odio ni perdón. Nadie solicitó mi perdón, excepto tal vez los jóvenes alemanes que todavía se sienten culpables de los crímenes cometidos por sus abuelos. ¿Por qué me piden perdón? Cuando un hombre viola a una mujer, no se mete en la cárcel a su hijo.
  60. La evolución perversa comienza cuando el mito se convierte en dogma y nos pide que creamos que no hay otra verdad. A partir de entonces, basta que uno de nosotros contemple otra evolución, descubra una experiencia diferente o un archivo que podría cambiar el mito, para que se le tome por blasfemo.
  61. El desarrollo que debilita el alma y, en caso de desgracia, permite que se origine un síndrome traumático está determinado por un aislamiento sensorial y una dificultad para verbalizar, que son anteriores al trauma. Eso explica por qué, en una situación de horror, quienes han adquirido seguridad y han aprendido a comunicarse están menos traumatizados.
  62. La muerte de mis padres no fue para mí un hecho memorable. Estaban allí, y luego dejaron de estarlo. No conservo la huella de su muerte, pero su desaparición me marcó. ¿Cómo se puede vivir con ellos y luego, de repente, sin ellos? No se trata de un sufrimiento; en el desierto no se sufre, sencillamente se muere.
  63. Después de la Segunda Guerra Mundial se hizo callar a los deportados. Sus discursos incongruentes podían dañar la fiesta y alterar el alegre renacimiento de la nación francesa. Su testimonio habría arruinado la esperanza. Tanto es así que más tarde, en 1971, al profesor Faurisson no le costó mucho trabajo hacer aceptar en su universidad la tesis negacionista que prosigue, en la memoria, el exterminio.
  64. En los años de la guerra, la indiferencia me había protegido del trauma. Como no tenía a nadie por quien vivir, no temía a la muerte. Los adultos hablaban de mi valor o de la fuerza de mi carácter. En el fondo, yo sabía que mi muerte no haría sufrir a nadie, que mi desaparición no dejaría ningún vacío.
  65. ¿La creatividad sería hija del sufrimiento? ¿El tormento no es un alimento de la obra de arte? Se cuenta que un joven interrogó a André Gide: "¿Cómo debo hacer para llegar a ser un escritor?" "Vaya a la fábrica", le respondió el maestro. La felicidad no da más que páginas blancas. Pero triunfar en una prueba puede dar para un capítulo, tal vez para una obra.
  66. La historización es un proceso que cura y que es necesario para la construcción de toda identidad individual o colectiva. Haciendo el relato de mi historia íntima, sé quién soy, cómo reacciono, lo que amo y aquello de lo que soy capaz. Sabemos quiénes somos, lo que caracteriza nuestro grupo o nuestra nación, haciendo el relato de los hombres que admiramos, contando nuestras maravillosas victorias y nuestras dolorosas revanchas.
  67. Señora Yoprimera se casó con Señor Ellaprimera y todo el mundo admiraba esa pareja unida, hasta el día en el que el señor tuvo un lapsus trágico cuando sostenía que con su pareja no tenía ningún problema. Dijo: "Mi mujer y yo, nos respetamos. Ella hace lo que quiere. Y yo hago lo que ella quiere". Después de esa revelación involuntaria un silencio larguísimo se hizo.
  68. Cuando Baudelaire, campeón del oxímoron, escribe: "cada instante te devora un pedazo de delicia... Me has dado tu fango y yo lo he vuelto oro", define perfectamente la alquimia del dolor, el encuentro necesario que provoca la metamorfosis de los grandes maltratados. No tienen por qué escoger entre la tesis y la antítesis, ¡Son heridos y punto! Sólo les queda adaptarse y ser felices a pesar de todo, si pueden, en el fango y el dolor: "¡Oh, fangosa grandeza! Sublime ignominia".
  69. La madurez precoz no es un signo de buen desarrollo; más bien es una prueba de seriedad anormal en un niño. Los adultos se equivocan cuando creen que el niño ha madurado muy pronto. No es la experiencia, es una pérdida de vitalidad. Bajo el efecto del trauma, los niños se apagan y los adultos admiran su "madurez". Creerán que es un contrasentido. El niño abatido no juega y trata de dar una forma verbal a su abatimiento.
  70. En la memoria sana, la representación de uno mismo cuenta la manera de vivir que nos permite ser felices. En la memoria traumática, un desgarro increíble fija la imagen pasada y enturbia el pensamiento.
  71. Desde muy joven me atraía la duda que ofrece el placer de no someterse al discurso común, pero que a la vez priva del placer de someterse al discurso común. Pensar por uno mismo es una gran satisfacción. Qué pena que este esfuerzo nos prive de la alegría de sentirse apoyado por un mito susceptible de ser compartido. Nos sentimos mal cuando tenemos que elegir entre la felicidad en la servidumbre que nos da seguridad y el placer de seguir un camino personal que nos aísla.
  72. La historia de la palabra "temperamento" siempre ha tenido una connotación biológica, incluso en la época en que la biología aún no existía. Hipócrates, hace 2500 años, declaraba que el funcionamiento de un organismo se explicaba por la mezcla en proporciones variables de los cuatro humores -la sangre, la linfa, la bilis rubia y la bilis negra-, moderadores, cada uno de ellos, de los demás. Esta visión de un hombre movido por los humores ha tenido tal éxito que ha terminado por impedir cualquier otra concepción de la máquina humana.
  73. Las relaciones conyugales evolucionan, los miembros de la pareja no son inmutables, las madres mejoran tan pronto encuentran un apoyo, y también puede suceder que quienes han de tomar las decisiones políticas dejen de provocar la desesperación de la familia impulsando la economía o creando instituciones sociales y culturales capaces de proponer nuevas guías a estos niños frágiles. Se constata entonces que el simple hecho de disponer en torno al niño una serie de informaciones cada vez más lejanas, primero sensoriales, más tarde verbales, y finalmente sociales y culturales, facilita su plena expansión, ya que de este modo se promueve la apertura de su conciencia.
  74. Hoy en día, el dinero que permite acceder al consumo transforma los espectáculos en mercancía: fútbol, baile, teatro y cine. Por consiguiente, y con el fin de democratizar el acceso a esta cultura, se concede dinero público para que los pobres también puedan acudir a los espectáculos. Esta iniciativa constituye un espléndido contrasentido, ya que la creatividad no es una actividad de ocio. Es una iniciativa que debe inventar un mundo nuevo para cambiar el que provoca sufrimiento. La cultura creativa es una argamasa social que confiere esperanza a las pruebas de la existencia, mientras que la cultura pasiva es una distracción que hace pasar el rato, pero que no resuelve nada.
Obras Destacadas:
  1. Los alimentos afectivos (1993)
  2. La maravilla del dolor (1998)
  3. Los patitos feos (2001)
  4. El murmullo de los fantasmas (2003)
  5. El amor que nos cura (2004)
  6. Autobiografía de un espantapájaros (2008)

Fuente: Frases Y Pensamientos


* Boris Cyrulnik

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