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Banana Yoshimoto

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24 de julio de 1964 Bunkyo, Tokio, Japón

Escritora y novelista japonesa, autora de "Kitchen" (1988)

  1. Sólo estamos la cocina y yo. Pero creo que es mejor que pensar que en este mundo estoy yo sola.
  2. En la vida, todo posee su vertiente positiva. Es triste, pero cierto: cuando sucede algo malo, el aspecto bueno destaca, se hace visible.
  3. Lo comprendí claramente. Era un instante hermoso. Realmente bello y limitado. No duraría eternamente. Tenía la sensación de que acababa de despertarme pensando: " ¿Qué estoy haciendo aquí? ".
  4. La felicidad llega sin llamar a la puerta, al margen de las situaciones y circunstancias que la rodean a una, con una independencia casi cruel. No importa en qué situación te halles o con quién estés.
  5. (...) Fue sólo un instante, pero estas palabras me trastornaron. Porque brillaron muy fuerte y me deslumbraron. Acabaron colmando mi corazón.
  6. La expresión de los rostros de quienes saben que el futuro se abre ante ellos es muy hermosa.
  7. (...) Tú y yo vamos a construir un hogar juntos y prefiero afrontar el futuro con alegría y no pensar demasiado en el pasado.
  8. Me enamoré de él cuando aún estudiaba el bachillerato. Perdidamente, con un amor que lo absorbía todo...
  9. Yo ya no podré estar aquí. Voy hacia delante a cada instante. No hay más remedio, es el flujo del tiempo que no puede detenerse. Seguiré.
  10. Son muchos los que ni siquiera hacen el esfuerzo de imaginar el tesoro que duerme en el corazón de los demás.
  11. A través del velo de mis lágrimas las llamas que danzaban en la hoguera, la arena, el mar y el cielo. Todo penetró al mismo tiempo en mi mente, a una velocidad lacerante, de vértigo. Todo era hermoso, todo lo que había sucedido era violentamente bello, como la locura.
  12. El mundo no existe sólo para mí. El porcentaje de cosas amargas que me sucedan no variará. Yo no puedo decidirlo". Por eso, comprendí que es mejor ser alegre...
  13. Una cocina de sueño. Habrá muchas, muchas. En mi corazón. O en la realidad. O en el destino de un viaje. O sola, o con muchos otros, o dos a solas, en todos los lugares de mi vida habrá seguramente muchas cocinas.
  14. Cuando llegue el momento, quiero morir en la cocina. Sola en un lugar frío, o junto a alguien en un lugar cálido, me gustaría ver claramente mi muerte sin sentir miedo. Creo que me gustaría que fuese en la cocina.
  15. Miré una y otra vez al cielo, absorta en esos pensamientos. "Estoy aquí, ahora, con mi cuerpo, mirando al cielo. Éste es mi espacio". Absorta en esa vida a la que mi cuerpo sólo daría cobijo una vez, bella como el crepúsculo que resplandecía a lo lejos.
  16. Creo que un escritor debe transmitir un sentimiento de esperanza a todo el mundo, sea cual sea la situación. No quiero dejar de sonreír, bajo ninguna circunstancia, ni perder la libertad para pensar, y quiero enfrentarme a cualquier dificultad con valentía.
  17. Yo siempre había estado convencida de que no ocupaba un espacio demasiado grande en el mundo. Cuando alguien se va, todos, tarde o temprano, acaban por acostumbrarse. Eso es así, sin duda alguna. Pero cuando me imaginaba a las personas a las que yo amaba viviendo en un mundo sin mí, se me saltaban las lágrimas.
  18. Aunque sea cierto que la buena y la mala suerte existen, depender de ellas es una actitud muy cómoda. Sin embargo, aunque pensara así, mi dolor no disminuiría. Desde que me di cuenta de esto, me convertí en una adulta repugnante capaz de compaginar las cosas más absurdas con las de todos los días. Pero me hizo la vida más fácil.
  19. Desde el fondo de mi corazón quería renunciar a la vida, a seguir adelante. Sin falta, llegará mañana, y pasado mañana, y, pronto, la semana que viene. Nunca había pensado que esto pudiera ser tan fastidioso. Seguramente, mi estado de ánimo, también en aquel momento, era triste y oscuro, y esto me desagradó de veras. Mi imagen, andando sin ánimo por la calle oscura con una tormenta en el corazón, era patética.
  20. Ahora estás en el peor momento. Puede que sea más duro que la muerte. Pero tal vez no haya otro peor. Porque los límites de una persona no cambian. Quizá vuelvas a enfermar, y puede que te azote de nuevo un resfriado como éste, pero si eres fuerte no volverás a sufrir tanto en toda tu vida. Las cosas son así. Puedes pensar que sería un asco que volviera a ocurrir, pero, ¿No crees que sería mejor hacerte a la idea de que las cosas son así?
  21. Yo cocía el ramen mientras oía el ruido estrepitoso de la licuadora haciendo los dos zumos, en la cocina, de madrugada. Podría pensarse que era algo extraordinario pero también podría pensarse que era algo sin importancia. Y que era un milagro y, también, que era algo natural. Sea como sea, guardo en mi corazón una emoción suave que desaparece cuando se expresa con palabras. El futuro es largo. En las noches y mañanas que irán sucediéndose, alguna vez, quizás este momento se convierta en un sueño.
  22. Pero cuando nos vimos la última vez, tú estabas dinámica, abierta, emanabas algo diferente. Quizá sólo sea cierto espíritu que siempre he advertido en ti y que ahora ha salido a la luz. Ha habido un cambio y ha surgido algo alegre, algo que me hace pensar que podemos estar bien juntos. Es algo sutil. No es romanticismo, creo. Si todo hubiera continuado como antes, quizás habrías seguido siendo para mí, durante toda la vida, sólo un apoyo espiritual. Sin embargo, yo me marché, tú tuviste el accidente, y ahora algo ha cambiado. De una forma emocionante. Di la verdad, estás impresionada por mi elocuencia.
  23. La familia, esta familia que realmente he tenido, fue reduciéndose poco a poco a lo largo de los años, y ahora, cuando recuerdo que estoy aquí, sola, todo lo que tengo ante los ojos me parece irreal. Ahora, en la habitación en la que nací y crecí, me sorprende ver que el tiempo ha pasado y que estoy sola.
  24. El camino está siempre marcado, pero no en un sentido fatalista. Cada instante, con la respiración, con la mirada, y con los días que se repiten, uno tras otro, se va decidiendo espontáneamente.
  25. Son dolorosas tanto la despedida como la muerte. Pero un amor del que no se piense que será el último no llega a ser ni un simple pasatiempo para una mujer
  26. (...) Fue la primera vez que él me demostró su compasión algo infantil. Creía que era una persona más fría e indiferente, por eso sus palabras me sorprendieron y llegaron directamente a mi corazón.
  27. Llevaban una vida feliz. Estaban educadas para no salir de este ámbito de felicidad por mucho que aprendieran. Quizá por tener unos padres cariñosos. Pero no conocían la verdadera alegría. Las personas no pueden elegir lo que es mejor. Cada uno está hecho para vivir su propia vida. La felicidad es vivir sintiendo, lo menos posible, que el hombre, en realidad, está solo.
  28. Mientras descansaba en el puente desierto, envuelto en el rugido del agua, bebía despacio el té caliente que llevaba en el termo. El dique blanco continuaba impreciso hasta el infinito y, entre la neblina del amanecer, la ciudad aparecía rodeada de bruma. Era como si yo, dentro del aire frío, transparente y punzante, estuviese en un lugar cercano a "la muerte". En realidad, sólo en aquella escena de soledad cruel, austera y límpida, podía respirar sin esfuerzo. ¿Gozar haciéndome daño? No era así. Porque, de no existir esos momentos, no hubiera tenido ninguna confianza en que pudiese irme bien el día que venía a continuación. Por entonces yo necesitaba con bastante intensidad aquella escena.
  29. Al tener a alguien cerca, la soledad es más cruel.
  30. (...) Llevaba todo esto consigo y una soledad silenciosa la impregnaba.
  31. En este mundo..., con seguridad, no hay tristeza. Sin duda, no hay nada en absoluto.
  32. Una persona tiene que estar completamente desesperada una vez en su vida y, entonces, sabe a qué cosas de sí misma no puede renunciar. Si no, llegará a la madurez sin saber qué es realmente lo importante.
  33. Yo también tengo sensibilidad -le dije-. Yo también acabo de perder a una persona querida, exactamente igual que él. Y éste es mi lugar de trabajo, si quieres decirme algo más... -La verdad es que pensaba decirle: "Llámame a casa", pero en lugar de eso acabé diciendo-: Lloraré y te clavaré un cuchillo, ¿Te parece bien?
  34. La expresión de su rostro y su aspecto daban siempre la sensación de transparencia. Por ello, yo pensaba constantemente por qué tendría esta insegura sensación de fugacidad en el corazón; pero si eso era un presentimiento, ¿Presagiaba algo muy angustioso?
  35. Era el amanecer de una persona sola que sufría con las reminiscencias de sus sueños sin poder dormir más.
  36. (...) Un diablo que hubiera tomado forma humana y que, de repente, se dijera que ya no podía confiar nada más a nadie.
  37. Pero, sin embargo, sus ojos y su cuerpo sólo decían una palabra. Él no la pronunciaría jamás. Si lo hiciera, sería una palabra amarga. Terriblemente cruel. Era..."Vuelve".
  38. Habrá personas a quienes encontraré de nuevo. También habrá otras a quienes no veré jamás. Las que se van sin que yo lo sepa, las que simplemente se cruzan conmigo. Siento que soy cada vez más pura, intercambiando saludos con los demás. Debo vivir mirando cómo fluye el río.
  39. Tras conocer el amor, las separaciones, la muerte de un ser amado, a medida que pasan los años, todas las cosas que encontramos ante nuestros ojos acaban pareciendo iguales. Es imposible discernir entre el bien y el mal, entre lo mejor y lo peor. Nuestro único temor es que aumenten los malos recuerdos. Deseo que no pase el tiempo y que el verano dure eternamente. Uno se queda acobardado.
  40. La noche es extraña. Para los que se duermen pronto, apenas dura unos instantes, mientras que para quien está en vela, es larga como una vida complementaria y es como un regalo.
  41. Quiero seguir sintiendo a toda costa que algún día he de morir. De otro modo, no sentiría que estoy viviendo. Por eso, mi vida es así.
  42. Las olas llegaban a la playa levantando una espuma blanca. El intenso aroma del mar y el tacto rugoso de la arena. La línea lejana del horizonte en el mar que se extendía suspirando en silencio. Las luces de la costa que brillaban a lo lejos. Los faros de los coches, parecidos a satélites artificiales, avanzando despacio por la carretera.
  43. Hay muchas cosas amargas, muchas. En realidad, una persona que quiera independizarse tiene que cuidar de algo, ¿Sabes? De niños, o de plantas, algo. Así conoces tus propios límites. Este es el principio de todo.
  44. ¿Qué debe sentirse al vivir en un país distinto del que has nacido y crecido? Era algo que pensaba a menudo desde que mi hermana se había casado. ¿Se irá uno, con el tiempo, disolviendo en el lugar como el protagonista de una narración, o, por el contrario, en algún lugar de su corazón, desearía volver a su país algún día?
  45. (...) Viviendo con esta sensibilidad, la violenta limitación de las palabras empezó a oprimirme. Como todavía era muy niña, quizá lo comprendí a través de mi piel. En todo caso, fue entonces cuando sentí por primera vez un profundo interés por las palabras, que se desvanecían inmediatamente después de ser expresadas. Eran un instrumento que aunaba la eternidad y la instantaneidad.
  46. A lo mejor aquel día le dije que éramos amigas. No con palabras, sino con los ojos, con la sonrisa. Tal vez fuera eso una prueba evidente para ella.
  47. Cuando crezca más y más, me pasarán cosas diferentes, muchas veces me hundiré hasta el fondo. Muchas veces sufriré. Muchas reapareceré. No habrá derrota. No dejaré de luchar.
  48. (...) Estaba afectuosa. Como si de ella emanara suavemente la ternura de una vida entera. Parecía difundir un perfume que entibiara en silencio el aire. Sí, como una azucena. El aroma de un jarabe dulcísimo destilado de la desesperación.
  49. Sucede que el corazón acaba velando en la distancia la belleza de las cosas ya vistas, desde las más intensamente vívidas a las más pálidas; Todo quedaba completamente envuelto en el corazón y ahora se sumergía en el paisaje que avanzaba hacia nosotros moviéndose velozmente.
  50. - Por qué no bebes e intentas dormir? - He estado bebiendo toda la noche. Lo dijo sin pena ni rabia. Era el tono de voz que acompaña la sonrisa vacía de una mujer cuya historia de amor está en un callejón sin salida. También yo lo conocía. Lo recordaba muy bien.
  51. El japonés es una lengua extraña. De verdad. Puede parecer una contradicción con lo que he dicho antes, pero desde que llegué a japón tengo la impresión de haber vivido muchos años. Las palabras penetran profundamente en el corazón. Al venir aquí, creo que comprendí que mi padre era japonés y que, cuando escribía, pensaba en japonés.
  52. Tienes todo el futuro por delante, así que ¿Por qué no buscas un empleo mejor pagado, ahorras y te vas a estudiar al extranjero? Vivir así, siempre a la sombra de los padres, acaba hartándote y limitando tus posibilidades.
  53. Pensándolo retrospectivamente, el destino era, entonces, una escalera de la que no podía suprimirse ni un escalón. De no haber existido aquella escena, yo no hubiera podido subir.
  54. En este mundo, cada uno tiene su particular abismo. Mis desgracias o las tuyas son nimias, en el mundo hay cosas mucho peores, cosas que, si nos ocurrieran a nosotros, nos destrozarían y nos matarían al instante. Porque nosotros gozamos de una situación bastante feliz y aventajada. Y no hay que avergonzarse de ello.
  55. Los grandes hombres, sólo con existir, emiten una luz que ilumina a quienes están a su alrededor. Y cuando esta luz se apaga proyecta una sombra pesada, irremediable.
  56. La sensación de no ver el final del túnel todavía no se había disipado. En esos días, yo tenía que contentarme con el presente, porque temía que, si apartaba la mirada de él, la pena me embargaría, y, sin embargo, precisamente eso contribuía a ese extraño estado de felicidad.
  57. Enumerando todas las dificultades que se me ocurrían, me desanimaba y me pasaba los días sin hacer nada. Fue entonces, lo recuerdo muy bien, cuando él vino como un milagro caído del cielo.
  58. Los niños que sufren malos tratos son capaces de separar el dolor físico del dolor del corazón.
  59. Nunca se sabe lo que puede suceder en el futuro, porque las vidas sin problemas no existen, por lo tanto no era improbable que volviera a vivir circunstancias parecidas. Y entonces quizá volviera a recaer y a perder los nervios. Sin embargo, la vida transcurría sin que yo me dejara embargar por la preocupación.
  60. Hasta ahora, yo pensaba que todo esto me había ocurrido porque me había equivocado en algo. Pero ahora me doy cuenta de que mi felicidad depende de todo lo que siempre me ha rodeado, pase lo que pase siempre será así, y por eso quiero regresar y empezar de nuevo.
  61. Querer renunciar a todo por lo que te ha ocurrido sería un acto de arrogancia.
  62. Sólo siento que me encuentro terriblemente sola y, sin embargo, como sé que alguien, en alguna parte, está experimentando lo mismo que yo, tengo la impresión de no estar sola. Soy incapaz de decir si eso es algo bueno o malo. Sólo observo. Sólo siento.
  63. Desde la ventana se veía el río. Los ríos son algo enigmático y siempre esconden una espantosa amenaza. Aunque cuando el cielo estaba despejado el agua fluía con un suave murmullo y el sol que iluminaba la orilla realzaba el verde de la vegetación que allí crecía, por alguna razón siempre lo asociaba a algo oscuro, profundo y amedrentador. Sin embargo, cuando me iba de viaje y visitaba otras ciudades, si no tenían río me resultaban tremendamente insulsas. Quizás, a causa de mi carácter sereno, necesitaba ver algo en movimiento.
  64. El pavor que infunde el río es el pavor y la inmensidad inescrutable que suscita el fluir del tiempo.
  65. A veces pienso que quizá las criaturas demasiado puras tienen una vida corta, como un hermoso gato de un blanco inmaculado o un ave de plumas casi transparentes.
  66. Los recuerdos verdaderamente entrañables viven y brillan. Con el paso del tiempo reviven con angustia.
  67. Creo que la cocina es el lugar del mundo que más me gusta. En la cocina, no importa de quién ni cómo sea, o en cualquier sitio donde se haga comida, no sufro.
  68. En cuanto te equivocas una vez, te pasas la vida irritada, tal como me ha pasado a mí. Pero el hecho de estar siempre enfadada, gritando a los demás, sólo significa que dependes de ellos.
  69. Cuando estás en el fondo del abismo, encuentras en él un consuelo especial que no se halla en ninguna otra parte.
Obras Destacadas:
  1. Kitchen (1988)
  2. Recuerdos de un callejón sin salida (2003)

Fuente: Frases Y Pensamientos


* Banana Yoshimoto

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