Imagen alojada por servimg.com

Arundhati Roy

Imagen alojada por servimg.com

24 de noviembre de 1961 Shillong, Meghalaya, India

Escritora, novelista, ensayista y activista social india, autora de "El dios de las pequeñas cosas" (1997), "El precio de vivir" (1999), "Capitalismo: una historia de fantasmas" (2014) y "El ministerio de la felicidad suprema" (2017).

  1. Sólo los que están ciegos en India pueden obviar los problemas.
  2. Las guerras actuales no son más que guerras entre unos modos de vida y otros, ejercicios sistemáticos de lógica para proteger una forma de vida de cuyos delicados placeres y exquisitas comodidades pueden disfrutar unos pocos mediante una guerra prolongada contra un terror paranoico.
  3. Si hacemos un sistema más igualitario, será más fácil sobrevivir y la natalidad se reducirá de forma natural.
  4. Siempre digo que feminista es una mujer que negocia su posición en el lugar donde tiene que realizar sus elecciones.
  5. No creo ser una disidente compulsiva, pero estoy convencida de la necesidad de no someterse a la dictadura de la mayoría.
  6. Todos somos personajes de esta historia. El capitalismo no tiene un alma humana, y el dinero de las empresas no tiene nacionalidad.
  7. Los que trajeron la crisis no serán los que traigan la solución.
  8. (...) Se olvidan de Hiroshima, se olvidan de Corea, se olvidan de Vietnam y Afganistán. Se olvidan de lo que hicieron en el pasado. Pueden hablar de la salvajada de París, y es una salvajada, pero fíjese en lo que hemos hecho en Oriente Próximo, es un caos absoluto.
  9. La idea de estas fundaciones, hoy tan corriente, fue un salto de la imaginación empresarial. Entidades legales, exentas de impuestos, con enormes recursos y unas competencias casi ilimitadas, que no rinden cuentas a nadie, que son totalmente opacas: ¿Qué mejor forma de convertir la riqueza económica en capital político, social y cultural, de transformar el dinero en poder?
  10. Hay cosas que traen su propio castigo.
  11. ¿Sabes lo que pasa cuando le haces daño a alguien? Cuando le haces daño a alguien, empieza a quererte menos. Eso es lo que pasa cuando dices palabras que ofenden. Haces que la gente te quiera un poco menos.
  12. El cambio es una cosa y la aceptación otra.
  13. El secreto de las grandes historias es que no tienen secretos. Las grandes historias son aquellas que ya se han oído y se quiere oír otra vez. Aquellas a las que se puede entrar por cualquier puerta y habitar en ellas cómodamente. No engañan con emociones o finales falsos. No sorprenden con imprevistos. Son tan conocidas como la casa en la que se vive. O el olor de la piel del ser amado. Sabemos cómo acaban y, sin embargo, las escuchamos como si no lo supiéramos. Del mismo modo que, aun sabiendo que un día moriremos, vivimos como si fuéramos inmortales. En las grandes historias sabemos quién vive, quién muere, quién encuentra el amor y quién no. Y, aun así, queremos volver a saberlo. Ahí radica su misterio y su magia.
  14. Hay cosas que uno no puede hacer, como escribir una carta a una parte de sí mismo. A sus pies, o a su pelo. O a su corazón.
  15. Quizá sea cierto que las cosas pueden cambiar en un solo día. Que unas pocas docenas de horas pueden afectar al desarrollo de vidas enteras. Y que, cuando eso sucede, esas pocas docenas de horas, igual que los restos rescatados de una casa incendiada (el reloj carbonizado, la fotografía quemada, los muebles chamuscados), tienen que ser desenterradas de entre las ruinas y examinadas. Conservadas. Descifradas. Cosas comunes, pequeños hechos, destrozados y recuperados. Imbuidos de un significado nuevo. De pronto, se convierten en los huesos descoloridos de una historia.
  16. El mar era negro. La espuma, de color verde vómito. Los peces se alimentaban de vidrios rotos. Los codos de la noche se apoyaban sobre el agua, y las estrellas fugaces rebotaban en ella y se disolvían en miríadas de fragmentos. Las mariposas nocturnas iluminaban el cielo. No había luna. El podía nadar con un solo brazo. Ella nadaba con los dos. La piel de él estaba salada. La de ella, también. El no dejaba huellas en la arena, ni ondas en el agua, ni imágenes en los espejos. Ella hubiera podido acariciarlo con los dedos, pero no lo hizo. Simplemente, permanecieron de pie, juntos. Quietos. Piel contra piel.
  17. Pero no podemos entrar, porque han cerrado con llave y nos han dejado fuera. Y cuando miramos por las ventanas, no vemos más que sombras. Y cuando intentamos escuchar, no oímos más que susurros. Y no podemos entender los susurros porque nuestras cabezas han sido invadidas por una guerra. Una guerra que hemos ganado y hemos perdido a la vez. La peor clase de guerra. Una guerra que captura los sueños y los vuelve a soñar. Una guerra que nos ha hecho adorar a nuestros conquistadores y despreciarnos.
  18. La locura revoloteaba a su alrededor, a corta distancia, como un camarero servicial en un restaurante caro.
  19. Incluso luego, en las trece noches que siguieron a aquella, instintivamente se aferraron a las pequeñas cosas. Las grandes cosas siempre quedaban dentro. Sabían que no tenían adonde ir. No tenían nada. Ningún futuro. Así que se aferraron a las pequeñas cosas.
  20. ¿Cómo puedes medir el progreso si no sabes lo que cuesta y quién lo ha pagado?
  21. El único sueño que vale la pena tener, (...), es soñar que vivirás mientras estás vivo y mueras sólo cuando estás muerto.
  22. El poder se fortalece no sólo por lo que destruye, sino también por lo que crea. No sólo por lo que se necesita, sino también por lo que da.
  23. Nunca simplificar lo que es complicado o complicar lo que es simple. Respetar la fuerza, nunca el poder. Sobre todo, mirar. Para tratar de entender. Nunca desviar la vista. Y nunca, nunca, olvidar...
  24. Es una locura tan suprema creer que las armas nucleares son mortales sólo si se usan. El hecho de que existan, su presencia en nuestras vidas, causará más estragos de los que podemos comenzar a comprender.
  25. La conexión entre el crecimiento del PIB y el empleo es un mito.
  26. La recopilación de información para controlar a la gente es fundamental para cualquier poder gobernante.
  27. ¿Necesitamos armas para luchar en las guerras? ¿O necesitamos guerras para crear mercados para las armas?
  28. El capitalismo está destruyendo el planeta. Los dos viejos trucos que lo sacaron de las crisis pasadas -Guerra y consumo- simplemente no funcionarán.
  29. Los enemigos no pueden romper tu espíritu, sólo los amigos pueden.
  30. La muerte estaba por todas partes. La muerte lo era todo. Carrera. Deseo. Sueño. Poesía. Amor. La juventud misma. Morir se convirtió en otra forma de vida.
  31. El sueño llegó a ellos, rápido y fácil, como el dinero a los millonarios.
  32. El amor, después de todo, es el ingrediente que separa un sacrificio de la carnicería ordinaria y cotidiana.
  33. Los canales de televisión nunca se quedaron sin patrocinio para sus transmisiones de desesperación en vivo. Nunca se quedaron sin desesperación.
  34. En cuanto la vi, una parte de mí salió de mi cuerpo y se envolvió alrededor de ella. Y allí sigue estando...
  35. Incluso en la más tranquila de nuestras vidas, estamos llamados a elegir nuestras batallas.
  36. Las personas -comunidades, castas, razas e incluso países- llevan sus trágicas historias y sus desgracias como trofeos o como acciones, para ser comprados y vendidos en el mercado libre.
Obras Destacadas:
  1. El dios de las pequeñas cosas (1997)
  2. El precio de vivir (1999)
  3. El álgebra de la justicia infinita (2001)
  4. Capitalismo: una historia de fantasmas (2014)
  5. El final de la imaginación (1998)
  6. El ministerio de la felicidad suprema (2017)

Fuente: Frases Y Pensamientos


* Arundhati Roy

Esta categoría está vacía.