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Arthur Schopenhauer

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22 de febrero de 1788 Danzig, Alemania - 21 de septiembre de 1860 Fráncfort del Meno, Alemania

Escritor, filósofo y pensador alemán, considerado uno de los mejores prosistas en lengua germana.

  1. El que no ama ya esta muerto.
  2. Toda individualidad es un error.
  3. El egoísmo tiene raíces muy hondas.
  4. La rebeldía es la virtud original del hombre.
  5. La existencia no es más que un episodio de la nada.
  6. La genialidad consiste en la objetividad del intelecto.
  7. Un genio es el que es capaz de ver la idea en el fenómeno.
  8. Las horas del muchacho son más largas que los días del viejo.
  9. El hombre ha hecho de la Tierra un infierno para los animales.
  10. Si el ser humano estuviera destinado a pensar, no tendría oídos.
  11. Una corona de laurel es una corona de espinas revestida de hojas.
  12. Lo que la lluvia es para el fuego, eso es la lástima para la ira.
  13. La individualidad implica separatividad, y la separatividad dolor.
  14. El instinto sexual no es nada más que la voluntad absoluta de vivir.
  15. Las religiones, como las luciérnagas, necesitan de oscuridad para brillar.
  16. Todo amor genuino es compasión, y todo amor que no sea compasión es egoísmo.
  17. Dirigidos a una sola persona, y mutuos, caritas y amor, dan un matrimonio feliz.
  18. El medio más seguro de no llegar a ser muy infeliz es no pretender ser muy feliz.
  19. Exigir la inmoralidad del individuo es querer perpetuar un error hasta el infinito.
  20. Del encuentro y adhesión de sus ardientes miradas nace el primer germen del nuevo ser.
  21. El individuo es a la especie lo que la superficie de los cuerpos a los cuerpos mismos.
  22. Parece significativo que en griego el diablo se llame propiamente "calumniador": diábolos.
  23. La riqueza se parece al agua de mar; cuanta más bebemos, tanto más sedientos nos sentimos.
  24. No teniendo ideas que cambiar, se cambian cartas y se procura sacarse mutuamente los cuartos.
  25. De los males de la vida nos consolamos con la muerte, y de la muerte, con los males de la vida.
  26. El hombre conoce solamente lo aparencial, lo esencial de las cosas, lo no numérico, es incognoscible.
  27. En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad.
  28. Para leer lo bueno es necesario no leer lo malo, porque la vida es corta y el tiempo y las fuerzas limitadas.
  29. Sólo a los reyes y a los criados -es decir a los dos extremos de la sociedad- se los llama por su nombre propio.
  30. La muerte de Sócrates y la crucifixión de Cristo forman parte de los grandes rasgos de carácter de la humanidad.
  31. No hay nada en el mundo a que más indiscutible derecho tenga el hombre que a disponer de su propia vida y persona.
  32. Con el amor, el individuo se hace esclavo de la naturaleza en un momento en el que sólo cree obedecer a sus propios deseos.
  33. La humanidad corre peligro de destruirse por la excesiva importancia de las cosas no importantes como el dinero o el poder.
  34. Los pensamientos mas bellos, si no los escribimos, son irrecuperables, y de las amantes, si no las desposamos, procuramos huir alguna vez.
  35. Un obstáculo capital del progreso del género humano es que la gente no escucha a quienes hablan con sensatez sino a quienes hablan más alto.
  36. Para tener ideas originales, extraordinarias y quizá hasta inmortales, basta quedar extraño completamente al mundo y a las cosas por un momento.
  37. Casi siempre me ocurre a mí con la gente lo que le ocurría a Jesús de Nazaret cuando llamaba a sus discípulos: que siempre estaban todos dormidos.
  38. Una vez satisfecha su pasión, todo amante experimenta una especie de desengaño, porque advierte que ha sido víctima de los engaños de la voluntad de la especie.
  39. El estado no es más que el bozal que tiene por objeto volver inofensivo a ese animal carnicero, el hombre, y hacer de suerte que tenga el aspecto de un herbívoro.
  40. La inteligencia no es una magnitud extensa, sino intensa; por esto opone un hombre razonable su criterio a diez mil personas, y mil necios no hacen un hombre razonable.
  41. Los republicanos desean que el Reich alemán tenga una sola testa coronada, igual que Nerón deseaba que la humanidad tuviese una sola cabeza: para poder decapitarla de un solo tajo.
  42. Las relaciones cotidianas son tales que con la mayor parte de nuestros conocidos no volveríamos a intercambiar una sola palabra si oyéramos lo que dicen de nosotros en nuestra ausencia.
  43. Ah! Cuando la calidad de la sociedad pueda sustituir a la cantidad, entonces merecerá la pena vivir aunque sea en el gran mundo, pero cien necios puestos en montón no hacen un hombre de talento.
  44. La inclinación de dos personas de distinto sexo es ya la voluntad de vivir del nuevo individuo que ellas pueden y querrían engendrar, una voluntad que ya se agita en el encuentro de sus miradas.
  45. En las iglesias protestantes el objeto que más salta a la vista es el púlpito; en las católicas, el altar. Es un símbolo de que el protestantismo se dirige primariamente a la intelección: el catolicismo, a la fe.
  46. No hay mayor goce espiritual que la lectura de los antiguos clásicos: su lectura, aunque de una media hora, nos purifica, recrea, refresca, eleva y fortalece, como si se hubiese bebido en una fresca fuente que mana entre rocas.
  47. La ataraxia es el estado perfecto del sabio, al que le da lo mismo morir que vivir, porque ha comprendido que él no es tan importante como se creía, que sólo es una piececita del todo que va mucho más allá de lo que le envuelve.
  48. Lo que falta en la mayoría de las cabezas son dos cualidades emparentadas: juzgar y tener ideas propias. Ambas cualidades faltan de una manera increíble y los que no pertenecen a ellos no comprenden la tristeza de su existencia.
  49. Que el mundo tiene sólo una significación física y no moral es el mayor error y el más pernicioso error fundamental, la verdadera perversidad del pensar, y en el fondo, es también lo que la fe ha personificado como el anticristo.
  50. Por eso es muy importante conocer el arte de no leer. Consiste en no leer lo que preocupa momentáneamente al gran público, como libelos políticos y eclesiásticos, novelas, poesías, etc. , algunos de los cuales alcanzan varias ediciones.
  51. El suicidio, lejos de negar la voluntad, la afirma enérgicamente. Pues la negación no consiste en aborrecer el dolor, sino los goces de la vida. El suicida ama la vida; lo único que pasa es que no acepta las condiciones en que se le ofrece.
  52. Si imagino un objeto, quizá un panorama, y me imagino que en este momento me cortan la cabeza, sé bien que el objeto quedaría invariable: esto indica en lo más profundo que también yo existía todavía. Esto lo comprenderán muy pocos, y para éstos queda dicho.
  53. Podemos comparar la sociedad con una hoguera cerca de la cual se calienta la persona prudente, pero a la debida distancia y sin meter las manos en ella, como hace el necio. Éste, tras haberse quemado, huye al frío de la soledad y se lamenta de que el fuego queme.
  54. Es cierto que nada contribuye menos a la alegría que la riqueza, y nada contribuye más que la salud; en las clases inferiores, entre los trabajadores de la tierra, se observan los rostros alegres y contentos; en los ricos y grandes dominan las figuras melancólicas.
  55. Lo que se opone más al hallazgo de la verdad no es la falsa apariencia que surge de las cosas, llevando al error, ni tampoco inmediatamente la debilidad de la inteligencia, sino la opinión presupuesta, el prejuicio que se impone como impedimento a priori a la verdad.
  56. Nuestro mundo civilizado no es más que una mascarada donde se encuentran caballeros, curas, soldados, doctores, abogados, sacerdotes, filósofos, pero no son lo que representan, sino solo la máscara, bajo la cual, por regla general, se esconden especuladores de dinero.
  57. Grita la gente por la condición melancólica y desconsolada de mi filosofía. Pero eso se debe meramente a que yo, en vez de fabular un infierno futuro, como equivalente de los pecados de la gente, he mostrado que ya hay algo de infernal allí donde está el pecado: en el mundo.
  58. La conmiseración con los animales está íntimamente ligada con la bondad de carácter, de tal suerte que se puede afirmar seguro que quien es cruel con los animales, no puede ser buena persona. Una compasión por todos los seres vivos es la prueba más firme y segura de la conducta moral.
  59. Enseña, además mi filosofía, que las manifestaciones aisladas de esta voluntad son puestas en movimiento en los seres conscientes, esto es, en los animales, por motivos, pero que no lo son menos en la vida orgánica del animal y de la planta por excitaciones, y en lo orgánico, por simples causas.
  60. Toda sociedad exige, necesariamente, un acomodamiento recíproco, un temperamento; así cuanto más numerosa es, más insípida se hace. No se puede ser verdaderamente uno mismo, sino mientras está uno sólo; por consiguiente, quien no ama la soledad, no ama la libertad, porque no es uno libre sino estando solo.
  61. Los hombres se parecen a esos relojes de cuerda que andan sin saber por qué. Cada vez que se engendra un hombre y se le hace venir al mundo, se da cuerda de nuevo al reloj de la vida humana, para que repita una vez más su rancio sonsonete gastado de eterna caja de música, frase por frase, tiempo por tiempo, con variaciones apenas imperceptibles.
  62. Si reinase la justicia bastaría con haber construido nuestra casa y no se necesitaría otra protección que la del derecho público de propiedad. Pero como lo que está a la orden del día es la injusticia, se exige que quien ha construido su casa esté también en condiciones de protegerla; de lo contrario, es incompleto su derecho a ella y el agresor tiene derecho a la fuerza bruta.
  63. (...) En nuestra naturaleza hay tres cuerdas que pueden ser pulsadas por el motivo, es decir, tres fuentes de todas nuestras acciones: 1) El provecho propio (interés), 2) La compasión, y 3) La crueldad. Ha de ser muy fácil reducir cada acción humana a una de estas tres cuerdas. Las acciones realizadas por superstición religiosa fluyen del provecho propio. Todas las acciones nobles y virtuosas, de la compasión. La venganza es crueldad.
  64. Toda satisfacción, o lo que comúnmente se llama felicidad, es, por su naturaleza, siempre negativa, nunca positiva. No es algo que exista por sí mismo, sino la satisfacción de un deseo, pues la condición primera de todo goce es desearle, tener necesidad de alguna cosa. Más con la satisfacción desperece el deseo y por lo tanto cesa la condición del placer y el placer mismo. De aquí que la satisfacción o felicidad no pueda ser nunca más que la supresión de un dolor, de una necesidad.
  65. Los salvajes se devoran los unos a los otros y los mansos se engañan mutuamente; "curso del mundo" se denomina a eso. Los Estados con toda su artificiosa maquinaria dirigida hacia fuera y hacia dentro y con sus medios de fuerza, ¿qué son sino precauciones tomadas para poner límites a la ilimitada injusticia de los humanos? ¿Es que no vemos en toda la historia que cada rey, tan pronto como su posición es firme y su país disfruta de alguna prosperidad, se sirve de ella para lanzarse con su ejército como con una banda de ladrones sobre los Estados vecinos? ¿Es que no son casi todas las guerras en el fondo expediciones de rapiña?
  66. El mundo es mi representación: esta verdad es aplicable a todo ser que vive y conoce, aunque sólo al hombre le sea dado tener conciencia de ella; llegar a conocerla es poseer el sentido filosófico. Cuando el hombre conoce esta verdad estará para él claramente demostrado que no conoce ni un sol ni unta tierra, y sí únicamente un ojo que ve el sol y una mano que siente el contacto con la tierra; que el mundo que le rodea no existe más que como representación, esto es, en relación con otro ser: aquel que le percibe, o sea él mismo. Si hay alguna verdad a priori es ésta, pues expresa la forma general de la experiencia, la más general de todas, incluidas las de espacio, tiempo y causalidad, puesto que la suponen.
Obras Destacadas:
  1. El mundo como voluntad y representación (1819)
  2. Parerga y paralipómena (1851)
  3. Sobre la voluntad en la naturaleza (1836)
  4. Los dos problemas fundamentales de la ética (1841)
  5. Sobre la cuádruple raíz del principio de razón suficiente (1813)
  6. Sobre la visión y los colores (1816)

Fuente: Frases Y Pensamientos


* Arthur Schopenhauer

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