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Arnaldo Calveyra

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23 de febrero de 1929 Mansilla, Entre Ríos, Argentina - 15 de enero de 2015 París, Francia

Escritor, poeta, novelista, dramaturgo y traductor argentino, autor de "Cartas para que la alegría" (1959), "Iguana, iguana" (1985), "El hombre del Luxemburgo" (1997) y "El cuaderno griego" (2009).

  1. ¿Cuánto perdura una imagen en el agua?
  2. ¡No queda nadie en casa! ¡No duermas más, despierta, el agua no tiene imágenes, los caballos no imaginan!
  3. Y ahora que ya es de noche, estoy contento de parecerme al mar, y caigo también sobre la hoja con este hermoso destino de continuar ese mar y este viento y tocar el poblado allá en la guardia inquietada de los álamos.
  4. Morir será encender una lámpara en la casa desconocida.
  5. Un gorrión confunde el vidrio de la ventana con mi alma.
  6. En el ferry fue tan lindo mirar el agua. ¿Y sabes? No supe que estaba triste hasta que me pidieron que cantara.
  7. Deja abierto tu poema siempre acudirá una trompeta.
  8. No me has encontrado, me anduve empapando de rocío. Temprano irisado. Iba cantando, iba contándome, iba abriendo maizales con el canto al canto. Los perros lo toreaban a Dios de tan visible.
  9. ¿Empezaste a ser palabras de tu río?
  10. ¿Y cómo nos repartías el amor no te acuerdas descanso de tu rostro en el día de campanada subiendo , ¿De cómo no cambiaba el azul de tu encontrada cuando ibas con todos nosotros al buen día del aula?
  11. Los únicos escritos capaces de abarcar sin pérdida alguna la palabra ciudad y la palabra campo, esas guías que se escriben con el propósito de permanecer atentos a ladridos.
  12. Se redondeaban las gotas en una torta frita, en dos, en fuente de amor de tortas fritas.
  13. [Sobre Julio Cortázar] Me piden que haga un análisis intelectual de aquel hombre. No puedo. Era un verdadero amigo, jamás hubo una cosa fuera de lugar. Todo perfecto. Un amigo: más que eso y nada menos que eso.
  14. No hay una alegría que dure, en el caso de un trabajo así, de un trabajo, de cualquier trabajo. Porque siempre hay que ir a otra parte. Hay que vestirse de nuevo para salir de viaje. (...) A la excelencia hay que ir y golpearle la puerta, es un trabajo de todos los días.
  15. Hay una repetición en la muerte. También la casa, cuando todos ellos estaban en la tierra, permanecía abierta, y con los días festivos hasta el humo de la chimenea despachaba limpieza. Ahora que la muerte recata la puerta y la entreabre sólo, todos duermen la siesta campesina.
  16. Me fui de Entre Ríos gracias a mi madre; era pobre, inventaba la plata, mandaba el cheque, los huevos de gallina en cajas de madera. Ella vivía en el campo, mi padre era campesino, ella era maestra. Una maestra en el campo, ¿imagina esa experiencia? Éramos doce, murieron dos, quedamos siete chicos y dos chicas.
  17. Aquí están los amigos de la vida, aquí están los muertos de uno. Están enterrados acá, no son muchos, pero cuando alguien querido está enterrado en un sitio, ahí estás tú también de alguna manera buscando la forma de estar con ellos... Y no, no hay reposo de ser argentino. Estás lejos y estás acá, eso es así, querido.
  18. Palabras a no dudarlo, palabras, no otra cosa. Palabras en lugares, las mismas en diferentes textos, palabras vueltas del revés desde la primera letra. A punto de poema. Halladas en ocasiones, en lindes de un olvido, en manos aún torpes de aprendices de sol y de sombra, ¿Poesía qué, cuándo, poesía cómo? Acentos tales. Palabras que quieren decirnos algo oculto desde siempre por las parcas de los sueños, escondido entre los pliegues.
  19. [Sobre Argentina] Es que este país está preso. Preso por la gente mediocre. La gente mediocre ha tomado el poder. Un país mediocre que tiene cinco o seis poetas. Eso, querido, es así. Es un misterio por qué ha sido poseído por la mediocridad. La gente es simpática, viene a la feria, va a escuchar poesía, necesita una valencia, están enfermos de carencia... Pero de pronto tienen en la cabeza como una revelación perversa y entienden que no se puede gobernar sin robar... Preso, un país preso por eso.
  20. Entre Ríos es mi fuente de inspiración, es un lugar geográficamente privilegiado. Estas tierras fueron el fondo de un mar, no sé en qué época el mar, retirándose, dejó este paisaje, estos ríos extraordinariamente bellos (...) Nací entonces, en el campo y cuando era chico pensaba que jamás iba a dejare ese lugar. Pero a los nueve años tuve que pasar de la escuela de campo a una escuela en el pueblo, a siete kilómetros de allí, y esta es una cesura en mi vida, porque yo no creía que se pudiera dejar, si quiera por cuatro horas, ese paraíso en que vivía.
  21. ¿Es que viste alguna vez al bien y al mal separados?, ¿La escoria a muchas leguas de la rosa? (...) ¿Le diremos a la maleza que no suba? ¿A la maleza que no mienta pruebas en su favor y en su contra?
  22. No te dije de la luna. La luna es lo más alto. Cuando la mirábamos, ¿Por qué hacíamos retemblar el índice sobre el labio hasta provocar un beruberu de acompañarla? ¿Nos lo enseñaste tú o papá?
  23. Amo mi país, lo amo, es mi país... Aquí quería vivir para siempre, y entonces me fui, así pasan las cosas, amas y aún así te vas. Iba a dejar para siempre a mi madre. Eso es un dolor. Un dolor terrible irse y tu madre atrás.
  24. Yo hubiera querido esa poca luz pasando a la altura de los ojos pero alguien murmuró que igualmente había que encenderla, y me levantaron de cabezal de agua y bailaba con una soledad de la isla jacarandá. "Tienes que amar mucho", me dijo la rama. "¿Y esto? ", le dije, y no pude sino despertarme. Era la rama con la luz.
  25. Un galope abría ramadas hacia el este de las tunas; no podíamos saber quién era, qué era, tan así, tan a campo traviesa; y luego, los perros, todos que ladraban y parecían acometer algo de bulto por su furia momentáneamente ensimismada.
  26. La muchachita guardapolvo blanco venía a la cocina a darnos el buen día, no esperaba la campanada de entrar al aula. Una mañana me encontró llorando, y me di vuelta para que no viera que lloraba. Ella se apuró en la mentira hasta el punto porque otras niñas andaban por ahí con miradas de irse sacándonos la lengua. Tenía la facilidad de subirse a la cara las margaritas silvestres sin arrancarlas, ¿No recordarías su nombre?
  27. Sobre nuestro país se podría escribir un cuento, una de esas "féeries" a las que tan aficionados somos. Su protagonista: un gigante sin nombre que mantuviera presa a la doncella...
  28. Rayuela canta en espiral con un pie en el suelo y el otro pie sin donde. ¡A llegar, a llegar! , y ya en el cielo de meollo bambolear la gracia, la vida entera.
Obras Destacadas:
  1. Cartas para que la alegría (1959)
  2. Iguana, iguana (1985)
  3. El hombre del Luxemburgo (1997)
  4. El cuaderno griego (2009)
  5. Libro de las mariposas (2001)
  6. Maizal del gregoriano (2005)

Fuente: Frases Y Pensamientos


Arnaldo Calveyra

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