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António Lobo Antunes

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1 de septiembre de 1942 Lisboa, Portugal

Médico psiquiatra, escritor y novelista portugués de particular narrativa y junto a José Saramago el escritor portugués más traducido en el extranjero.

  1. Con fe y pedagogía adecuada hasta el espíritu más rebelde se somete, señor teniente coronel.
  2. No es coraje, es elegancia. Quizá la elegancia es la forma suprema del coraje o el coraje es la forma suprema de elegancia.
  3. (...) Detesto la intimidad de la tristeza, detesto lo que en el miedo existe de untuoso, lo que en la desesperación existe de obsceno.
  4. A veces la crítica escribe sobre personajes que ella misma inventa y sobre libros que también inventa, y no sobre personajes reales o libros reales.
  5. El ruido se inicia en el instante en el que las personas se callan y oímos los pensamientos moverse dentro de ellas como las piezas, que intentan ajustarse, de un motor averiado.
  6. Un faro latía en las rocas, azulando la noche con una pupila que se abría y cerraba al iluminar los árboles, las dunas y un haz de sombras que se desplazaba despacio, sembrado de escamas.
  7. Su voz, semejante al principio al chasquido de los arbustos, tardó en volverse real mediante metamorfosis que mi tronco parecía acompañar, alargándose y reduciéndose con un murmurar de vértebras.
  8. Aprendí a estar siempre agradecido a la gente; hoy lo estoy a quienes pierden conmigo su tiempo y su dinero...Se lo debo todo; a mí me produce pavor la sensación de defraudar a quienes confían en mi obra.
  9. En mis primeras obras intentaba trabajar con un plan muy detallado, supongo que porque tenía mucha más inseguridad que hoy y entonces pensaba que un plan tan estudiado me iba a ayudar. Pero eso no es verdad.
  10. (...) Pero no se asemejaba a un profeta, se asemejaba a un mendigo recogido por caridad en un asilo, a uno de esos que se arrastran por la avenida y duermen, cubiertos de periódicos, dentro de embalajes de cartón.
  11. Es evidente que el proceso del presunto terrorista -dijo el gobernante comparando fotocopias-, se encuentra, como es obvio, bajo secreto de sumario, y no hay nada que la democracia precie más que la independencia de los tribunales y el secreto de sumario.
  12. (...) El hecho de que aceptaras a mujeres en Carcavelos, advirtiendo que me acostaba con ellas y sin hablar de eso, sin hablar nunca de eso a pesar de que eso te angustiaba, irritada contigo porque eras incapaz de vislumbrar que era a ti a quien necesitaba, que estar con ellas era una forma de serte fiel, de gritarte - Te amo.
  13. La casa, dios mío, rodeada de petreles sobre el acantilado y los vapores del océano, de portones batidos por el viento y cortinas en pedazos, con el anuncio hotel central en semicírculo en la fachada y los tres de la policía secreta, siempre de negro, con el brazo en alto al modo nazi, que bebían, en la salita de estar, la malta de la mañana.
  14. A pesar del verdugón en el cuello y de los hombros crispados, pensé se ha dormido, ha fingido que se ahorcaba para intentar engañarme, y entonces me acerqué a él, le puse el pulgar en la frente y estaba fría y con manchas color de vino en la raíz del pelo, y las botas en el extremo de las piernas, margarida, se me figuraron vacías como los zapatos de los mendigos.
  15. Cuando voy a una fiesta, al pasar una hora me quiero ir, me parece estar perdiendo el tiempo, pienso que estaría mejor en casa viendo un buen partido de fútbol o un buen combate de boxeo...Las cosas sociales me aburren. Coincido con escritores que hablan mal de otros escritores; suelen ser autores menores, claro, porque los escritores realmente buenos no son envidiosos.
  16. El dedo se le deslizó en el gatillo, y el cuarto se estremeció con el estampido, una de las vidrieras desapareció, las persianas de madera se astillaron, y cuando el olor a pólvora disminuyó el comerciante pidió con una sonrisa disculpad, sacó del bolsillo un cartucho y lo introdujo en el arma, y mi tía si no suelta la escopeta es capaz de matarnos, padre, y él tengo que estar preparado por si vienen ladrones.
  17. Hay una maquinaria invisible detrás de cada página, una maquinaria que el lector no ve, y no debe verla, porque si la ve, el libro ya no es bueno. Y esa maquinaria sólo funciona gracias a una cosa: trabajo. El trabajo es el que te permite hacer creíble el relato, vertebrarlo, enlazar sus elementos, organizar la obra, porque si sólo hablamos de emociones en estado bruto, ¡Vaya caos! ¿El duende? Bah, sólo creo en el trabajo.
  18. Hacía ya varios meses que no me sentía bien, pero al principio no se me pasó por la cabeza que pudiese tener un cáncer. Comenzó con una especie de tristeza, de laxitud, una angustia difusa que me impedía dormir, moviéndome en la cama hasta que la madrugada agrisaba las cortinas, los contornos se distinguían en la penumbra y los cristales del reloj y de las fotografías en la mesa de noche se volvían duros como una mirada que nos desprecia.
Obras Destacadas:
  1. Memoria de elefante (1979)
  2. El orden natural de las cosas (1992)
  3. Acerca de los pájaros (1981)
  4. Tratado de las pasiones del alma (1990)
  5. La muerte de Carlos Gardel (1994)
  6. Yo he de amar a una piedra (2004)

Fuente: Frases Y Pensamientos


António Lobo Antunes

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