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Annabel Pitcher

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1982 Yorkshire del Oeste, Inglaterra

Escritora, novelista y profesora inglesa, autora de "Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea" (2011) y "Nubes de kétchup" (2012).

  1. Solo con mirarme jamás adivinaría usted mi secreto.
  2. El verdadero amor es sacrificio.
  3. Haría lo que fuera por olvidar. Lo que fuera.
  4. Buenos motivos para hacer cosas malas... Interesante.
  5. Ten cuidado con los deseos porque podrían hacerse realidad.
  6. Como no puedo ganar prefiero saber perder.
  7. Las cosas buenas vienen siempre en paquetes pequeños.
  8. Lo absorbí con la vista como si mis ojos llevaran meses muriéndose de sed.
  9. Es difícil, Zoe, pero tienes que perdonarte a ti misma.
  10. Miré a Sunya y los ojos le brillaban como charcos al sol. Los tenía de un marrón oscuro casi negro, y llevaba en la cabeza un velo blanco que se la cubría toda entera menos un pelo. Ese pelo flotaba muy cerca de su mejilla y era negro y liso y brillante como un hilo de regaliz. Ella era zurda y llevaba en la muñeca seis pulseras que hacían ruido al escribir. "Invéntatelo" dijo otra vez y luego me sonrió.
  11. Nos sentamos al pie del castaño a comernos nuestras cosas. Todo estaba oscuro menos el cielo, en el que brillaban un millón de estrellas. Parecían velas minúsculas y por una décima de segundo me pregunté si no las habrían encendido todas para Sunya y para mí y para nuestro picnic especial de Halloween. Me dolía todo el cuerpo de lo mucho que me había reído y probablemente había sido el mejor día de mi vida.
  12. Cuando yo era pequeña, tenía cinco ositos. Edward, Roland, Bertha, John y Burt. Me encantaban todos. Sobre todo Burt, que no tenía ojos. Pero un día lo perdí. Me lo dejé en un autobús en Escocia una vez que fuimos a visitar a la abuela y nunca más lo volví a ver. Me tiré horas llorando. Pero fue un alivio llegar a Londres y tener allí mis otros osos. Desde entonces los quise más que nunca, porque faltaba uno.
  13. Quería haberle dicho "qué valiente eres" y haberle dicho "gracias". Sobre todo me habría gustado preguntarle si todavía tenía mi anillo de Blue-Tack, pero se me atascaron las palabras en la garganta como aquel hueso de pollo que me tragué cuando tenía seis años. A Sunya no pareció importarle. Me sonrió y sus ojos centellearon y señaló con el dedo a la tela que llevaba en la cabeza y salió corriendo.
  14. Aaron sacó un bolígrafo de la guantera. Me cogió la mano y me escribió el número en la palma, haciéndome cosquillas con la punta en la piel mientras los ceros y los sietes y los seises y los ochos se iban extendiendo desde el dedo gordo hasta el meñique cruzando mi línea de la vida y mi línea del amor y todas las otras líneas que las gitanas leen en caravanas.
  15. Abrí la puerta de atrás y salí al jardín. Noté la hierba escarchada entre los dedos de los pies y el aire me hacía cosquillas en la piel. Millones de estrellas titilaban como las piedras preciosas del anillo de boda de mamá. Apuesto a que ya no lo lleva. Contemplé el cielo y levanté el dedo corazón, por si acaso Dios me estaba mirando.
  16. Por encima de nuestra casa había miles de estrellas y ninguna nube, y la luna estaba bien gorda. Parecía un plato de leche y se la enseñé a Roger. Me había seguido afuera y estaba sentado en mi regazo, contemplando el cielo con sus inteligentes ojos verdes. Ni él ni yo podíamos dormir y me alegré de tenerlo allí haciéndome compañía.
  17. Salí del colegio y el cielo estaba turquesa y el sol enorme y dorado. Parecía una pelota de playa inmensa flotando en un mar de un azul perfecto. Tuve la esperanza de que aquel sol fuera lo bastante fuerte para llegar hasta debajo de la tierra. Esperaba que Roger sintiera en su cuerpo el calorcito. Esperaba que no tuviera miedo ni se sintiera solo en su tumba.
  18. Yo soy Leo y mi símbolo es el león. Jas se puso de rodillas sobre el cojín y me lo señaló por la ventana. No parecía mucho un animal, pero Jas me dijo que siempre que tenga algún problema tengo que pensar en ese león de estrellas que está ahí arriba, y todo irá bien.
  19. Y yo me reía también y los ojos se me humedecieron por primera vez en cinco años. Y me pregunté si no sería a eso a lo que se refería la orientadora cuando dijo "Un día te vendrá de golpe y entonces llorarás". Aunque, no sé por qué, no creo que se refiriera a llorar de risa.
  20. Salió corriendo del colegio y se fue andando por la calle a todo lo que daba. Yo me resbalé mientras intentaba alcanzarla. Cuando me oyó gritar su nombre, se paró y se dio la vuelta. Se le veía la cara muy morena bajo los copos de nieve y estaba tan guapa que me olvidé de lo que iba a decir.
  21. Hubo un momento en que íbamos derechos hacia el sol y el coche se llenó de esa luz amarilla anaranjada y dentro hacía calor, como si estuviéramos dentro de una yema de huevo o algo así. Y todo estaba bonito y por todas partes había esperanza y yo de golpe no me aguantaba de ganas de subirme al escenario.
  22. Yo tenía una pregunta más y ésa era aún más difícil de hacer. El mundo giró más rápido, los coches y la gente y los edificios en una nebulosa mareante alrededor de mamá y de mí. "La camiseta" empecé, con los ojos en un charco del suelo. "Ah, sí" dijo ella. "Quiero decir". Sonrió.
  23. La abuela dice que la gente se pone verde de envidia. A mí no me lo parece. El verde es la calma. El verde es la salud. El verde es limpio y fresco, como la pasta de dientes de menta. La envidia es roja. Hace que te hierva la sangre y que sientas fuego en el estómago.
  24. "Fue amor a primera vista" añadió volviéndose a mirarme, las piernas quietas de pronto. Todas las preguntas que quería hacerle se evaporaron de mi cerebro como el vapor que hemos estudiado en Ciencias. "Amor a primera vista" repetí y Sunya asintió, y luego sonrió, antes de saltar del árbol al suelo.
  25. Es verdad, los cadáveres me ponen del revés. Está feo decirlo, pero si Rose tenía que morirse, me alegro de que la encontraran en pedazos. Habría sido mucho peor que estuviera debajo de la tierra, rígida y fría, con exactamente el mismo aspecto que la niña de las fotos.
  26. Lo único que me quedaba por hacer era meterme debajo de mi edredón morado y esperar. Me lo coloqué por encima como una tienda de campaña, aislándome del universo, y ahí es precisamente donde estaba cuando empezó a sonar el teléfono. Miré la pantalla y el nombre de Aaron iluminó mi mundo.
  27. En el vidrio brillaban todas las luces de la feria y me quedé mirándolo, pensando en lo bonito que era, y al volver la cabeza vi a Aaron con unos vaqueros y unas chanclas y una camiseta blanca normal, y me quedé sin aliento porque eso era todavía más bonito.
  28. A veces me olvido de que Rose era su gemela y de que se pasaron diez años juntas, o diez años y nueve meses si se cuenta el embarazo. Me pregunto si estarían mirándose la una a la otra cuando estaban en la tripa de mamá.
  29. Me olvidé de todo menos de mi hermana y de la letra de la canción. Por primera vez entendí lo que decía y me entró un sentimiento de valor que parecía que tenía al león del cielo en algún lugar dentro del pecho.
  30. El tiempo se volvió demasiado lento y demasiado rápido, las dos cosas a la vez, y allí estábamos ya delante de mamá y en el espacio que nos separaba había tal cantidad de sentimientos explotando que el aire crujía como el arroz hinchado de los Krispies.
  31. "Lo vamos a hacer juntos" murmuró papá y se sacó la cosa pequeña del bolsillo. La urna dorada. "Lo vamos a hacer juntos". (...) Papá soltó las cenizas. No les dijo adiós. Esta vez no lo necesitaba. Rose se había ido hacía mucho tiempo.
  32. Los edificios y los adoquines y las escaleras y los callejones y las iglesias y los parques..., todo, la ciudad entera, nos perteneció por un precioso instante que era largo y ancho y, Stu, lo llenamos hasta el último resquicio. Aquello era vivir. Vivir de verdad.
  33. Vamos a imaginarnos solo por un instante que eso pudiera ocurrir de verdad. Tú cierra los ojos y yo los cierro también y vamos a soñar el mismo sueño a los dos lados del Atlántico para iluminar la oscuridad que nos separa.
  34. Dentro había un cuaderno de dibujo y unos lápices muy chulos, los más bonitos que he visto en mi vida. "Te dibujo a ti lo primero" le dije. Sacó la lengua y se puso bizca. "Vale, pero me tienes que dibujar así".
  35. Por el rabillo del ojo vi una cosa naranja y verde que bajaba del cielo en picado. Levanté los ojos, deslumbrado por el sol, y vi una cometa que surcaba zumbando las nubes, convirtiendo todo aquel viento en algo bonito.
  36. Mamá estaba en la cocina pintando pero entre las lágrimas no veía los colores. Pintó por error un corazón negro como el carbón. Se lo dije y cogí un pincel y le pinté el borde del rojo más fuerte.
  37. Ella siempre está diciendo que el colegio es muy importante y que si saco buenas notas podré conseguir cualquier cosa que quiera. Dice "Haz el trabajo duro ahora y recogerás los frutos a lo largo de toda tu vida".
  38. Lo único que oía eran las palabras de Sunya. "Me gustaría ser normal". Me dieron ganas de acercarme a ella y cogerle los puños y ponerle el anillo y decirle "Yo me alegro de que no lo seas".
  39. Resultaba más fácil escribir en la tarjeta que hablar cara a cara con Sunya, así que le puse todas las cosas que habría querido decirle desde el principio del todo. Cosas como "gracias por ser mi amiga".
  40. Eso hizo que me sintiera capaz de volar así que salté del muro agitando los brazos y durante una décima de segundo me quedé de verdad flotando por encima de la nieve antes de caer sobre un pie.
  41. Jas lee el horóscopo y hay gente que lee la mano y gente que lee los posos del té para predecir el destino. Examiné entornando los ojos aquellos grumos de cacao en polvo pero no me revelaron nada de mi futuro.
  42. Trepó a la valla y se sentó cerca de mí y cruzó las piernas y yo me quedé mirándola como si fuera un bonito paisaje, o un buen cuadro, o un mural interesante expuesto en la pared de la clase.
  43. "Tu madre" dije mirando a nuestro alrededor no fuera a ser que nos estuviera vigilando. "Ha dicho que yo no traigo nada bueno". Sunya se enganchó de mi brazo y me echó una sonrisa. "Las madres y los padres no se enteran de nada".
  44. Escribiendo no existe lo del nudo en la lengua, pero si existiera, si mi mano fuese como una lengua enorme, de verdad le digo que la tendría atada con uno de esos nudos complicados que solo los boy scouts saben deshacer.
  45. Y sin pensármelo dos veces, sin preocuparme por las consecuencias, le agarré la cara y tiré de ella hacia la mía, y nuestras bocas se encontraron con tanto ímpetu que me dolió de la forma más dulce posible.
  46. Da lo mismo la lengua que hables o la ropa que lleves. Hay cosas que no cambian. Las familias. Los amigos. Los enamorados. Son iguales en todas las ciudades de todos los países de todos los continentes del mundo.
  47. No te voy a decir lo enamorado que estoy de ti, ni el miedo que me da estar sin ti, ni cómo necesito esconderme de todo el mundo porque nunca va a haber nadie que se te pueda comparar... Me limitaré a dejarte marchar.
  48. Si el sentimiento de culpa fuera un bicho, sería un pulpo. Todo viscoso y retorcido y con cientos de tentáculos que se te enroscan en las tripas y te las aprietan fuerte.
  49. Por una milésima de segundo me sentí lleno de esperanza, como si aquello fuera de verdad el principio de una vida completamente nueva y todo fuera a ir bien de ahí en adelante.
  50. Luego puso a mi hermana sobre la repisa de la chimenea, que era de color crema y tenía polvo y era igualita que la del piso de Londres, y murmuró "Bienvenida a tu nueva casa, hijita".
  51. A veces, al despertarme, me olvido de que ella no está, y entonces me acuerdo y el corazón se me cae como cuando se te escapa un escalón o tropiezas con un bordillo.
  52. Estaba sentada enfrente del espejo, jugueteando con su pelo rosa. Le di el bollo que me había escondido en la camiseta. "Te queda estupendo" le dije, y eso la hizo llorar. Las chicas son raras.
  53. No creo que mamá se vaya a olvidar. Los cumpleaños importantes es como si estuvieran escritos en el cerebro con esa tinta imborrable que los profesores a veces usan por error en la pizarra blanca.
  54. Salimos de la autopista y bajamos por una ladera y de golpe ahí estaba el mar, una línea de azul toda recta y resplandeciente como si alguien la hubiera dibujado con regla y rotulador de purpurina.
  55. "Es fantástica". Y yo, a pesar de todos los pesares, le devolví la sonrisa. Frotó la tela con el índice y el pulgar. "Es una camiseta preciosa. De dónde la has sacado. Te queda perfecta, James".
  56. Susurré "Te quiero" y "Tú siempre serás mi mejor gato" y "Te voy a echar de menos" y luego empujé todo el barro hacia la tumba lo más rápido que pude.
  57. Los ojos de la señora Farmer no son de ningún color. Son más pálidos que el gris. Parecen televisores mal sintonizados en los que todo se ve borroso.
  58. Tenía una de esas caras de pasa que todavía te las puedes imaginar cuando eran uva porque en algún lugar por debajo de las arrugas hubo una vez algo bonito.
  59. En la vida real las cosas no tienen el detalle de ir surgiendo poco a poco hasta llegar al clímax. A la hora de la verdad hay momentos que ocurren de repente y sin previo aviso.
  60. Lo de la fiesta y lo de la hoguera y cuando me llevó a casa en coche, todo había ocurrido al abrigo de la oscuridad y por eso resultaba difícil sacarlo a la luz,
  61. Leo un montón. En Londres solía ir a la biblioteca del colegio a la hora de comer. Los libros son mejores amigos que las personas decía el bibliotecario.
  62. "Imagínate a una sombra sin persona" me respondió. Me acordé de Peter Pan. Su sombra se lo pasaba mucho mejor en el dormitorio de Wendy cuando Peter no estaba.
  63. Tu sonrisa hace que mi alma toque el cielo. Tu fuerza me da valor para volar. Subo como una cometa, atado y libre. Tu amor hace brotar lo mejor de mí.
  64. Ahí me quedé solo y abrí lo más posible los ojos para que no se me escapara ni el menor detalle del mejor día de mi vida.
  65. El león de estrellas nos contemplaba por la ventana de nuestra casa de campo. Puede que en realidad fuera Roger, pero el caso es que me pareció oírle ronronear.
  66. Sus palabras sonaron vacías, como si estuvieran escritas con un lápiz muy fino en un papel grande y hubiera demasiado espacio entre letra y letra.
  67. Podríamos comer juntos, tú en un lado del océano y yo en el otro, con un mantel de un azul chispeante cubriendo la distancia que nos separa.
  68. La gente se duerme en los aviones, sin pararse a pensar siquiera en lo milagroso que es ir volando por el cielo más alto que las nubes.
  69. �Eso es lo que voy a hacer yo �dijo entrecerrando los ojos mientras el gorrión levantaba el vuelo con un ruido que sonaba a libertad�. Viajar por el mundo.
  70. Me notaba el corazón como uno de esos conejos que se ven por el campo a la luz de los faros del coche.
  71. Por los agujeros de la sábana se veían sus ojos brillantes brillantes y relucían más que las estrellas del cielo.
  72. La abuela dice "La gente siempre quiere lo que no puede tener" y yo creo que es verdad.
  73. Luego nos sentamos y esperamos a que acabara el espectáculo y no hablamos porque nuestra felicidad era demasiado grande para las palabras.
  74. Papá no es perfecto. Y yo tampoco. Él se está esforzando, y eso es lo que de verdad importa.
  75. Cuando hay nubes es como si el mundo tuviera una capa de lana. Se está más calentito y eso.
  76. Si todas las horas de todos los días son iguales, me imagino que el tiempo acaba por desaparecer sin más.
  77. Su confianza en sí misma resplandecía como las estrellas, poderosa y centelleante, iluminando a su alrededor toda la oscuridad.
  78. Nos pasamos un siglo hablando y comiendo algodón de azúcar mientras el fuego doraba la noche.
  79. No estábamos más que el chico y yo y nuestros ojos brillando en el centro del universo.
  80. Mi hermana Rose vive sobre la repisa de la chimenea. Bueno, al menos parte de ella.
  81. Las palabras salían volando a miles de su bolígrafo para describir sus maravillosas vacaciones.
  82. Sonreí en secreto al león del cielo, y juro que lo oí rugir.
  83. Metí mis dedos entre los suyos y la sujeté fuerte. Le dije "Las cosas van a cambiar"
  84. Buscad un objetivo que os emocione. Que os dé hasta un poco de vértigo.
  85. Para siempre en mi pensamiento, para siempre en mi corazón.
  86. Que la vida es corta. Y que hay muchas otras cosas aparte de preocupaciones.
  87. Y mis abuelos fueron jóvenes un día. Jóvenes. ¿No te parece raro?
  88. �Solo somos amigos �contestó Aaron, y a mí se me cayó el alma a los pies�.
  89. Mi tiro había entrado. Me quedé mirando el gol sin pestañear y sin moverme por si no era más que un sueño del que estaba a punto de despertarme. El sonido de caracola desapareció y pude oír los gritos y los aplausos y las ovaciones, y lo mejor es que eran todos para mí. No sé por qué me acordé del libro que había sacado de la biblioteca por error y me sentí especial y único, sin llegar a tanto como un milagro, pero tampoco demasiado lejos.
  90. La ventana da al jardín de atrás, que tiene un manzano que cruje y un estanque, y además está ese alféizar ancho de verdad en el que Jas colocó un cojín. La noche que llegamos nos pasamos horas ahí sentados, mirando las estrellas. En Londres no las había visto nunca. Entre los edificios y los coches había tanta luz que no se veía nada en el cielo. Aquí sí que se ven bien las estrellas, y Jas me estuvo hablando de las constelaciones.
  91. Y cuando llegó la hora de irse a la cama y el cielo estaba lleno de estrellas como cientos de ojos de gatos en un camino oscuro, papá me dio el segundo abrazo de mi vida. Fue fuerte y apretado y tranquilizador como el primero. Y cuando me tumbé en mi cama debajo de mi edredón, echando de menos a Roger, deseando que estuviera en el alféizar en lugar de bajo tierra, papá entró en mi cuarto con una taza de chocolate caliente. Me la puso en las manos y el humo me acarició la cara. Esta vez el polvo de cacao sí que estaba bien revuelto.
  92. Nos sentamos en el alféizar y contemplamos las estrellas. Allí estaban los gemelos y también el león. El color plateado del cielo resplandecía todo en la nieve, convirtiendo la hierba en diamantes. "Mi horóscopo decía que hoy iba a ser un día horrible" dijo Jas. "Pero tampoco me imaginaba que fuera a ser para tanto". Su aliento hacía círculos de vaho en el cristal. En las gotitas condensadas escribió una gran J y luego su nombre, y con la misma J escribió mi nombre. Todas las letras goteaban a la vez y quedaba bastante chulo. Me dijo "Estás bien" y le dije "Sí".
  93. A las nueve en punto se oyeron unos golpecitos en el cristal y Jas me miró y yo la miré y nos arrastramos los dos hasta la cortina. Por una décima de segundo creí que podía ser mamá la que había llamado al cristal y me enfadé con mi corazón por acelerarse cuando yo sabía que no iba a ser ella. Apartamos de en medio la cortina y el aliento de Jas me hacía cosquillas en la oreja. No se veía nada, sólo la nieve del jardín de delante, pero cuando se me acostumbraron los ojos a la oscuridad vi que había unas palabras escritas por todo lo blanco. Te Quiero.
  94. Asentí y la cabeza me dio vueltas y sentí miedo y vértigo al mismo tiempo, como cuando estás a punto de subirte en una montaña rusa. Sunya se metió la mano en el bolsillo y sacó dos anillos de Blue-Tack. Uno de ellos tenía una piedra marrón pegada. El otro tenía una piedra blanca. Sin decir nada, se acercó a mí, con los ojos brillantes como reflectores apuntando hacia mi cara. Entonces se puso el anillo marrón en el dedo corazón y me tendió a mí el blanco, con la cara toda seria. Me quedé parado durante cosa de una milésima de segundo, y luego me lo coloqué en el dedo.
  95. Me alejé por la calle abajo, arrancándome las vendas de la cara y quitándome el papel higiénico del cuerpo. Una mitad de mí no quería volver a ver a Sunya, pero la mitad más grande quería que corriera detrás de mí y me preguntara "Qué te pasa". Llegué a una esquina. Si daba cinco pasos más, habría desaparecido de su vista. Frené de inmediato y traté de no mirar atrás, pero mi cuello no obedecía a mi cerebro. Antes de que pudiera evitarlo, mi cabeza se había vuelto en redondo y allí estaba Sunya, corriendo detrás de mí. Dijo "Es que tienes miedo, Spiderman. Los superhéroes no huyen de esa manera".
  96. Pensé en mi hermana que estaba sobre la repisa de la chimenea. Sería agradable que mi gato estuviera también allí. Me imaginé una urna naranja con las cenizas de Roger dentro. Así podría seguir hablando con él y acariciarlo y abrazarlo siempre que quisiera. Y de repente lo comprendí. De repente lo pillé. Por qué Rose estaba en la urna de la repisa de la chimenea. Por qué a papá le costaba tanto esparcir sus cenizas en el mar. Por qué le ponía tarta en los cumpleaños, por qué le abrochaba el cinturón de seguridad y por qué colgaba un calcetín junto a la urna en Nochebuena. Le resultaba demasiado difícil desprenderse de ella. La quería demasiado para decirle adiós.
  97. Dentro había escrito "Para mi hombrecito" en su décimo cumpleaños. Que lo pases muy bien, besos de mamá y debajo tres cruces a modo de besos. Pensé que ya no podía ponerme más contento hasta que vi la posdata al final. Estoy deseando verte muy pronto con tu camiseta puesta. Repetí esa frase una y otra vez y todavía me está dando vueltas por la cabeza, como un perro que se persigue la cola. Estoy sentado en el cojín junto a la ventana y Roger está ronroneando. Sabe que hoy ha sido un buen día. Las estrellas nunca habían estado tan brillantes y parecen cientos de velas sobre una tarta negra. Aunque pudiera apagarlas de un soplo, no podría desear nada más. Ha sido un día perfecto.
Obras Destacadas:
  1. Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea (2011)
  2. Nubes de kétchup (2012)
  3. Proyecto chispa brillante (2013)
  4. El silencio es un pez de color (2015)

Fuente: Frases Y Pensamientos


Annabel Pitcher

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