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Ángeles Mastretta

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9 de octubre de 1949 Puebla, México

Escritora, novelista, poetisa y periodista mexicana, autora de "Mujeres de ojos grandes" (1990), "Arráncame la vida" (1985), "Mal de amores" (1996), "Maridos" (2007), "Hombres de amores" (2008) y "La emoción de las cosas" (2012).

  1. La vida siempre devuelve.
  2. ¿Quién investiga en tus ojos?
  3. Somos lo que dejamos en los otros.
  4. Toda la vida de no verse viéndose.
  5. Tengo la paz, ya no quiero la magia.
  6. ¿De qué cielo caíste mujer endiablada?
  7. Me propongo no hablar sobre lo que no sé.
  8. Olvidamos. Para mal y para bien olvidamos.
  9. Tal vez quienes mejor olvidan mejor viven.
  10. Sólo la vida existe, lo demás lo inventamos.
  11. Dios te conserve la lucidez y la buena leche.
  12. De vez en cuando sí sirven de algo los maridos.
  13. No hay duda: todo lo bueno sucede al acostarse.
  14. Una buena parte del amor eterno dura tres meses.
  15. No me gusta desperdiciar. Menos los sentimientos.
  16. Todos, alguna vez, nos sentimos dueños del misterio.
  17. Los cronopios le tienes miedo a la fama, la padecen.
  18. A veces el aire trae su recuerdo con cualquier cosa.
  19. Creo que el amor, como la eternidad, es una ambición.
  20. Te vas quince años y quieres regresar en dos minutos.
  21. Tiene cara de que deja sus recuerdos sueltos por la casa.
  22. Quien aprende a estar solo aprende a saber lo que quiere.
  23. Ni modo. La fidelidad es una virtud canina. Él es hombre.
  24. La ortografía es una forma sutil de la elegancia del alma.
  25. Las maravillas hay que beberlas íntegras cuando están cerca.
  26. Se pierde el sueño como tantas cosas perdemos sin saber cómo.
  27. A los dieciocho años los amores de un día antes son ya viejos.
  28. Porque así va el mar siempre: calmo, fiero, pero nunca quieto.
  29. Ni creas que vas a meterte en mi cama. -No me he salido nunca.
  30. Hay gente que se quiere a tiempo, a destiempo y todo el tiempo.
  31. Hacen más por la medicina quienes buscan que quienes concluyen.
  32. Porque así es uno, hasta que no le llegan a lo suyo, no siente.
  33. Se encontraron a media calle después de media vida de no verse.
  34. No era bonita pero tenía una sonrisa como de virgen de Iglesia.
  35. Hay presencias que nos marcan, que nos cambian, que nos mejoran.
  36. Viajar, como dormirse, es un peligro siempre y una promesa cada vez.
  37. Y en esto del amor hay que usar tanto la cabeza como la entrepierna.
  38. Y la quiso tres días como tres noches. Luego la olvidó en tres horas.
  39. No le temo al instante: lo venero, me apasiona, me deslumbra, me reta.
  40. ¿Cuántas veces cierra uno los ojos para no ver y cuántas para ver mejor?
  41. Ni quien nos oiga, ni quienes hagamos el ruido necesario para ser oídos.
  42. Las flores nunca me emocionaron, pero me sentía importante arreglándolas.
  43. Los hombres caen en ataques de hambre y las mujeres en ataques de nostalgia.
  44. La libertad viene de la luz que tienen dentro quienes nacen con ella puesta.
  45. Los amores y desamores te reconstruyen e impiden que llegues a desmoronarte.
  46. Si tú no sirves para cumplir promesas, yo debería servir para cumplir amenazas.
  47. Siempre hay un punto de esperanza en la vida, lo importante es mantenerlo vivo.
  48. ¿Cómo se puede querer a dos hombres y hacerse al ánimo de amanecer sólo con uno?
  49. Se ve mal tener menos de un marido, pero para tu consuelo se ve peor más de uno.
  50. Entre que me llames mentiroso y me llames poeta prefiero que me llames borracho.
  51. Quiero jugar a que me quiso quien no me supo y saber que me quiere quien me sabe.
  52. Ese hombre en la cara lleva escrito el "yo gano siempre y cuando pierdo arrebato".
  53. No arruines el presente lamentándote por el pasado ni preocupándote por el futuro.
  54. No es que yo pierda todos los recuerdos, es que recuerdo lo que a nadie le importa.
  55. A veces, cuando un lazo se estrecha de más, en lugar de unir corta lo que amarraba.
  56. ¿Cómo se te ocurre tratar de suicidarte? Siquiera por curiosidad se queda uno viva.
  57. Nunca acabaría de arrepentirse, como si uno pudiera arrepentirse de lo que no elige.
  58. Cuando el marido de la señora Fez pasó a mejor vida, ella también pasó a mejor vida.
  59. Ustedes no entienden nada y yo no me voy a tomar la molestia de seguir explicándoles.
  60. Odio hablar del pasado como algo mejor que se perdió en la nada de un presente baldío.
  61. Quiero cada minuto de mi vida y cada instante de las vidas ajenas que pesan en la mía.
  62. Ella conocía el asunto como la palma de su mano. ¿Quién conoce bien la palma de su mano?
  63. -Yo no te quise por inteligente- dijo ella. -Pero me dejaste de querer por idiota- dijo él.
  64. Me encanta el calor. Quizás porque soy una persona de termostato bajo y de afanes febriles.
  65. Le contó cuánto quería a un señor y cuánto al otro, cuánto a sus hijos, cuánto a su destino.
  66. Cuando hay gente que se quiere tanto tiempo a destiempo, merece alguna vez quererse a tiempo.
  67. La tía Daniela se enamoró como se enamoran siempre las mujeres inteligentes: como una idiota.
  68. Los besos están emparentados con las palabras, y el amor puede ser una conversación perfecta.
  69. Yo diría que quien ha merecido la dicha puede soportar la desgracia, y que toda emoción santifica.
  70. Es lógico temer a los peligros; sin embargo, la intensidad de las promesas aniquila cualquier miedo.
  71. Escribo porque cuando ya no quepo en mí, necesito salir para ser otra persona y vivir todas las vidas.
  72. Gracias al olvido volvemos a tropezarnos con la misma piedra, y nos vuelve a doler y a gustar el camino.
  73. Cada luna es distinta. Cada luna tiene su propia historia. Dichosos quienes pueden olvidar su mejor luna.
  74. Los lujos del siglo: el tiempo, la atención, el espacio, la tranquilidad, el medio ambiente, la seguridad.
  75. Renato no creía en los amores duraderos, ni en la fe de los templos, ni el la patria de la Historia Patria.
  76. Dicen que soñar no cuesta nada. No saben lo que dicen quienes esto dicen. Soñar puede costar una barbaridad.
  77. Cada uno tenía otra casa y otro mundo y cada uno sabía que el mundo entero podía también estar en otra parte.
  78. Aquel hombre al que quería desde el tiempo remoto en que la palabra democracia era un anhelo y no un fandango.
  79. De todos los riesgos que he corrido por usted, el único que no hubiera corrido nunca es el de no haberlos corrido.
  80. Dijo Borges que no se puede contar la felicidad. Borges siempre dijo bien. A otros les aburren las alegrías ajenas.
  81. Envidio el modo en que lo extrañas -le dijo Zavalza una noche. -No lo extraño -dijo Emilia-. Me duele el reconcomio
  82. A veces cuando escribes te vas implicando sin darte cuenta, en ocasiones más de lo que hubieses deseado inicialmente.
  83. Dispuesto al gozo de estar vivo por encima de cualquier contrariedad, cualquier milagro, cualquier abismo, cualquier luna.
  84. ¿Por qué no coincidimos en que si algo se destruyó es una lástima y me das un beso de buena voluntad para cambiar de tema?
  85. Si algo de horrible traen los años, es que se llevan a los amigos. Y no hay cómo llenar el agujero que nos deja su muerte.
  86. Hacía rato que ella trataba a la providencia como a una loca llena de caprichos. Ya había pedido demasiado y aún quería más.
  87. Un marido significa mil cosas. Justamente escribí un libro para contestarme poco a poco y de un modo y otro a esa misma pregunta.
  88. Alguna vez se creyó amado por los dioses. Aún traía en los hombros el encanto de un gitano y en los pies el andar de un guerrero.
  89. Los libros son objetos solitarios, sólo se cumplen si otro los abre, sólo existen si hay quien está dispuesto a perderse en ellos.
  90. Suele ser habitual que se establezca entre las amigas una relación de hermandad: se apoyan, se cuentan, se ayudan a pensar y resolver.
  91. Olvidamos todo lo que querríamos ser porque sólo así le dejamos lugar a eso que somos, y cumplimos a medias con lo que a eso le debemos.
  92. ¿Qué tal una escena de celos? Ésas les encantan. ¿Cómo no me voy a encelar si el mundo entero quiere coger contigo cada vez que te mira?
  93. Necesitamos la idea del tiempo, este recordar que el alma nos va y viene entre un año y el otro; alma y año inventados, como los sueños.
  94. La mañana me dejó nostálgica del Cortázar que leí y subrayé en los setenta con la fe y la soltura de quien ha dado con algo que le urgía.
  95. Los hombres son así desde que nacen �le comentó a su hija Emilia mientras la acomodaba en su cesta�. Quieren todo, pero no lo saben pedir.
  96. Antes de irse a dormir, tomó una taza de tila, un cuarto de Lexotán y un poco de leche. La droga de antes, la de su tiempo y la de siempre.
  97. Igual aparece en una revista reluciente como si sostuviera el sol que tirado al borde de una playa, borracho de tres días y tres noches de pena.
  98. Hacer con mi tiempo lo que más me gusta y a poner mi atención en donde más se me antoje. Los dos primeros lujos cada vez más difícil de encontrar.
  99. Cuando los hombres inventan irse de repente, cuando pasan sin aviso de la adoración al desapego, es cuando ven su mujer más crecida de lo que soportan.
  100. Todo barrio en México tiene una calle Juárez. A ella le tocó establecerse en una cuando aún no tenía luz ni pavimento, pero ya tenía nombre de héroe patrio.
  101. Las mujeres de entonces creían que no casarse en el tiempo anterior a sus dieciocho años era perder los mejores septiembres en imaginar una vida menos ardua de la que tendrían.
  102. Pero quisiste el cielo. No hay cielo eterno. Ahora tienes que soportar el desfalco de perderlo. Aunque la tierra también tiene sus encantos. Te voy a dar una probadita de alguno.
  103. Las tres letras C que pasan siempre por la vida de una mujer. Un Cabrón, un Casado y un Cornudo. Podría haber más: un Cobarde y un Cretino. Pero generalmente vienen de tres en tres.
  104. Las olas son como los problemas: a veces uno los libra saltando, a veces hay que hundirse en ellos y tomarlos por abajo para salir bien librado y, a veces, es imposible evitarse la revolcada.
  105. Ya cásate conmigo doctor, te estás haciendo viejo �le propuso. �Tengo un hijo con otra mujer y te llevo veinte años �contestó el doctor cuenca. �Ya lo sé �dijo ella�, por eso te estoy apurando.
  106. -A todo mi mundo �dijo ella, que llamaba mi vida a sus hijos, a su madre, a sus hermanos, a sus amigos, a su marido. Porque su vida estaba hecha de todas esas vidas y todas esas vidas eran su vida.
  107. Ese amor era, a decir de su hermana una calamidad, a pensar de su madre un sin remedio, en resumen de su padre un jeroglífico cuya sola memoria le hacía daño y del que le convenía huir cuanto antes mejor.
  108. Cerrar los ojos en mitad de una reunión con amigos para oírlos mezclando sus pasiones. Grabarnos sus voces como son ahora, porque las vamos a necesitar cuando el tiempo dé la vuelta sobre nuestros párpados.
  109. Cuando un cronopio canta se entusiasma de tal manera que con frecuencia se deja atropellar por camiones y ciclistas, se cae por la ventana, y pierde lo que llevaba en los bolsillos y hasta la cuenta de los días.
  110. La lógica se negaba a estar con él para explicarle que no la estaba perdiendo para siempre, que las separaciones fortalecen, que antes había podido vivir solo, que no se moriría por más que se sintiera agonizando.
  111. Quiero, sí, irme de compras a la luna y encontrarme una tienda en la que vendan voluntad, síntesis, concentración, premura, certidumbres; todo lo que no tengo para jugar a eso que juegan esos que sí tienen todo eso.
  112. Mejor me voy ahora que nos queremos tanto, me voy antes de que le lleguen los vicios a esto que nos ha salido tan bien. Ya nos tenemos demasiada confianza, me voy a ir antes de que nos entren la terquedad y el odio.
  113. Si el tiempo lo inventamos los humanos, podemos escondernos de su cuenta obsesiva y concentrar nuestras fuerzas, nuestro talento, nuestro imprescindible valor, en la emoción que debería darnos cada instante de la vida.
  114. Cuando lo imposible se quiere volver rutina, hay que dejarlo. Uno no puede meterse en el lío de ambicionar algo prohibido, de poseerlo a veces como una bendición, de quererlo por imposible, por desesperado, y de buenas a primeras convertirse en el anexo de una oficina.
  115. Hay gente con la que la vida se ensaña, gente que no tiene una mala racha sino una continua sucesión de tormentas. Casi siempre esa gente se vuelve lacrimosa. Cuando alguien la encuentra, se pone a contar sus desgracias, hasta que otra de sus desgracias acaba siendo que nadie quiere encontrársela.
  116. - ¿Pero cómo se te ocurrió cantar? - Le pregunté. -Qué otra cosa se me iba a ocurrir si me habías tenido toda la tarde con el estribillo ese del verde que brota del mar, y la boquita de sangre marchita que tiene el coral. Me dormí repitiéndola y de tanto decirla ya no sabía si las borrachas eran las ojeras o las palmeras.
  117. Me gusta Luis Miguel y le agradezco hasta siempre su voz cantando boleros, porque gracias a él puedo viajar en auto con mi hija sin litigios en torno a cuál música debe sonar. Entre lo que para mí es ruido y para ella música pop y lo que para mí es música y para ella tedio, está siempre Luis Miguel como el mejor de los acuerdos.
  118. Yo me comprometo a vivir con intensidad y regocijo, a no dejarme vencer por los abismos del amor, ni por el miedo ni por el olvido, ni siquiera por el tormento de una pasión contrariada. Me comprometo a recordar, a conocer mis yerros, a bendecir mis arrebatos. Me comprometo a perdonar los abandonos, a no desdeñar nada de todo lo que me conmueva, me deslumbre, me quebrante, me alegre. Larga vida prometo, larga paciencia, historias largas. Y nada abreviaré que deba sucederme: ni la pena ni el éxtasis para que cuando sea viejo tenga como deleite la detallada historia de mis días.
Obras Destacadas:
  1. Arráncame la vida (1985)
  2. Mujeres de ojos grandes (1990)
  3. Mal de amores (1996)
  4. Maridos (2007)
  5. Hombres de amores (2008)
  6. La emoción de las cosas (2012)

Fuente: Frases Y Pensamientos


Ángeles Mastretta

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