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Ángela Becerra

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17 de julio de 1957 Cali, Valle del Cauca, Colombia

Escritora, novelista y poetisa colombiana, autora de "De los amores negados" (2004), "El penúltimo sueño" (2005), "Lo que le falta al tiempo" (2007) y "Ella, que todo lo tuvo" (2009).

  1. Quien no llena su mundo de fantasmas se queda solo.
  2. Lo que nos falta podemos soñarlo.
  3. Simplemente quería que el silencio mojado les uniera un poco más.
  4. No hay peor soledad, que aquella que se vive acompañada de carcajadas y felicidades ajenas.
  5. Coleccionamos para llenar vacíos, cuando estamos llenos por dentro no tenemos espacio para nada exterior.
  6. Te amo, con la cabeza gacha y a regañadientes... Todavía te amo.
  7. Todas las puertas que se abren, por pequeñas que sean, siempre llevan a algún sitio.
  8. Le faltaba la valentía de matarse y también la de continuar viviendo.
  9. Muchas veces te encuentras hechos que nunca acabas de comprender... No vale la pena torturarse, querida. Estamos aprendiendo, siempre estamos aprendiendo; incluso en el momento de nuestra muerte. Ella es nuestra última lección: la magistral. No tengas miedo de equivocarte mientras vivas. Recuerda: estás viva y eso te da la opción de corregir. Corregir es un regalo, ¿Sabes? Pocas personas son capaces de apreciar su valor.
  10. Desgarrada, mordida por la soledad, con ganas de arrancarse de sí misma, enredada en la ausencia de un amor imposible que le daba y le quitaba y cada vez que la rozaba la erosionaba más. El amor... una sed aparecida de golpe, que le secaba la garganta y la estrangulaba. Un hambre nueva jamás sentida, que no rugía en el estómago sino en el alma.
  11. Lo primero que sentí fue su lengua violando mi boca. Una espada rajando en dos mis labios. Esa voracidad líquida desconocida me sabía a miel de azahar. Esta atemorizada pero también envalentonada. Quería meterme entre sus labios; tocar con la punta de mi lengua ese fondo oscuro y acuoso lleno de palabras que no pronunciaba; beberme sus entrañas y que me bebiera hasta la última gota.
  12. Empecé a urdir mi venganza en el momento justo en que me enteré de que te ibas con él. En realidad, el motor de mi vida fue la revancha. Descubrí, amor mío, que se podía vivir haciendo daño y que, además, haciéndolo me hacía fuerte. De no tener absolutamente nada, de ser un pobre diablo, podía pasar a ser un diablo venerado, deseado, ensalzado, imitado, adorado...
  13. Cayó en cuenta porque en el mundo había tantos amores negados. Sabía que los hombres que negaban su feminidad se estaban negando su capacidad de sentir, su capacidad de disfrutar la vida. Entendió porque potenciando el sentir se potenciaba la sensualidad y esta podía llegar a desbordarse en una sexualidad completa, una experiencia divina de amor absoluto.
  14. Juntaron sus bocas en la sencilla eternidad de un beso... El beso les supo a uvas maceradas y a frescas ciruelas; a manzanas jugosas y a chocolate derretido; a cerezas maduras y a helado de frambuesa... Les supo a todos los manjares de la tierra... A gloria... A vida. Alimentaba sus almas desnutridas... Les devolvía los años perdidos.
  15. Mi existencia hubiera podido ser absolutamente diferente si desde el comienzo hubiera podido coger las riendas de mi vida y no se las hubiera dejado a nadie. Eso tan cotizado para algunos, llamado autoestima o seguridad en uno mismo, eso que te van robando... solo logras recuperarla el día menos pensado algo muy fuerte te sacude las entrañas.
  16. Su voz le acariciaba el alma. Pero ella, ignorante en su juventud, desconocía que ese instante era glorioso. Lo vivió y lo dejó pasar, como una novia primeriza, envuelta en organizas y tules, en ceremonias y fiestas. Amnésica de cuánto le costaría después a volver a sentir tanta ebriedad de dicha.
  17. Siempre había creído que todos los seres humanos debían guardarse para sí un espacio íntimo, por pequeño que éste fuera; una zona donde sólo reinara la individualidad; donde se guardaran aquellos anhelos imposibles de compartir con ningún otro ser, para preservarlos del tiempo y el rumbo que pudiera tomar la vida.
  18. Durante todo este tiempo mi cobardía muda se había extraviado entre dudas oscuras, pero de pronto, en el negro cielo de mi alma ha empezado a brillar una estrella luminosa que encandila mis deseos... Me está quemando con su luz. Quiero empinarme hasta alcanzarla con mis manos y ponerla en mi pecho como escudo... ¿Me dejas alcanzarte?
  19. Hice el amor -vaya expresión tan mal utilizada-, perdón, corrijo: hice el sexo con tantas mujeres en mi vida que, aunque alguna vez traté de llevar la cuenta, me perdí ¿Para qué contar lo que una vez hecho, borré de mi memoria? Cuerpos que utilizaba y de los que no quedó absolutamente nada.
  20. No hay cosa peor que perder las lágrimas, porque las lágrimas lavan. Porque cuando se pierden las lágrimas se va perdiendo la tristeza. Y al perder la tristeza se pierde el camino que lleva a la alegría, a la dicha de saberse vivo, y vivido.
  21. En ese momento había entendido que las olas eran la respiración del mar y venían y se iban en un sí y no constantes. Decían sí cuando llegaban y lamían la arena, y no cuando se alejaban. Sí... Cuando poseían. No... Cuando abandonaban.
  22. Él, rasgando con palabras la noche, le había preguntado a qué sabía la lluvia, y ella, sacando la lengua para saborearla, le había contestado que a lágrimas; entonces él, haciendo lo mismo, había concluido que la lluvia también tenía sabor a mar.
  23. Tú me has quitado el temor a vivir. No sé qué nos espera, pero siento que contigo voy a empezar de nuevo una andadura más plena e intensa. Ahora, ya sé que tengo un alma. Tú la revelaste ante mis ojos; reconociendo la tuya, he descubierto la mía.
  24. Mejor no tener memoria. Una ausencia de memoria, de rostros, de gestos. No tener cuerpo. Prescindir de la memoria del tacto, de la mirada, de la palabra... Haber nacido muerta. Sí, haber nacido muerta. Una presencia mentirosa. Estar sin estar.
  25. ¿Por qué será que cuando tenemos la felicidad soñada entre las manos, no la saboreamos más a fondo? ¿Por qué la felicidad nos pasa desapercibida en el segundo mismo en que la estamos viviendo y luego toca revivirla a punta de recuerdos?
  26. Cuando sientas que el alma te aletee por el cuerpo buscando una salida, cuando el corazón cabalgue en tu garganta y te ahogue de alegría, cuando te invada la certeza de estar vivo y de ser especial, es que has encontrado el amor.
  27. Estoy convencido de que nadie, absolutamente nadie, ni siquiera el más listo había imaginado que dentro de mi existía un corazón limpio capaz de sentir amor por ninguna mujer. Que yo era el desperdicio de un amor triste y frustrado.
  28. Estamos muriendo cada día; lo que pasa es que lo olvidamos. Si no lo hiciéramos, no podríamos vivir. El olvido es un mecanismo de defensa, un velo que empleamos para cubrir lo que nos duele
  29. Lo más importante, lo que de verdad hace feliz a un ser humano, es sentirse entendido por alguien. La incomprensión es el caldo de cultivo de la soledad crónica, la carcoma que genera el desamor.
  30. Pensaba que debía existir un chico para cada chica, y el de ella tendría que ser el mejor. ¡Qué ingenuidad tan bella la del niño! Ahora le gustaría volver a creer.
  31. Vivían ebrios de caricias y sueños, nadando en los locos aleteos de las mariposas que sentían en el estómago, cuando las húmedas lenguas de sus interminables besos les rozaban el alma...
  32. Nunca te des por vencido. Es a ti a quien corresponde luchar por tu sueño... Y para luchar por algo, primero tienes que creer en ese algo con mucha fuerza, con mucho amor.
  33. Su soledad era su marca, una dolencia grave y sin ningún tipo de cura que se le manifestó desde su nacimiento y fue creciendo hasta adueñarse de ella.
  34. El enamoramiento y el despecho tenían algo en común: los dos se gestaban en las vísceras y reventaban sin pasar por el intelecto.
  35. Dame tu luz dormida, tus dolores, tu esperanza fugaz, tu compañía... Lo que te sobra a veces... Lo que despreciarías... Dame tu piel voraz, dame la vida...
  36. (...) Tratando de matar el tiempo, a sabiendas de que es él quien te está matando sin un ápice de misericordia.
  37. La vida no es más que una misma música que cada uno interpreta de manera distinta.
  38. La única manera de vivir a plenitud es asumir lo que somos, independientemente de lo que los demás quieran que seamos.
  39. Todos necesitamos de un sueño para vivir, o se corre el grave riesgo de morir por partes.
  40. Cuando las personas no pueden soportar algo, que les duele demasiado, recurren a la risa para ocultar su pena.
  41. Se encontró imaginando ríos de lágrimas que bajaban por su escalera hasta crear el diluvio de los amores negados.
  42. A partir de esa noche, habían empezado a verse cada día para despedir el sol, coleccionar atardeceres y recoger caracolas
  43. Los brazos en el cielo para tocar los sueños y los pies en la tierra para chupar la vida.
  44. Tocaba el piano como los ángeles; con una delicadeza etérea que hacía llorar al más insensible de los humanos.
  45. Cuando ella lo miró no supo devolverle la mirada. Había olvidado como se acariciaba el alma desde los ojos.
  46. ¿Cómo podría decirles a sus padres que no podrían vivir sin su pianista de olas?
  47. Aquí estoy. Nunca me fui. Antes de ti, no era. Después de ti... sólo nos queda el somos.
  48. Decidí volverme malo con alevosía. Yo, el don Nadie, el que escuchaba sin pestañear, iba a ser el don Todo.
  49. No sé si haya valido la pena, pero desde luego Francisco y yo estuvimos enfermos de amor toda la vida.
  50. Y es que al final lo que queda dentro de ti es tu propia paz, la que has fabricado con lo que tienes.
  51. El mar de Garmendia del Viento nunca había vivido olas más bellas. Subían y bajaban creando un ballet de lujurias perezosas, en una cadencia de murmullos mínimos que confirmaban la placidez interior que estaban viviendo en ese instante. Susurrando infinitos síes. Como si el agua estuviera reafirmando la promesa que acababan de regalarse, concediéndoles ese vals de compases despeinados que él le había recitado el día que la conoció.
  52. Es curioso, nunca pensé que mi muerte llegaría tan pronto. Y ahora que respiro su aliento, que su sombra me acompaña, no tengo miedo. Es increíble lo poco que necesitas cuando estás a punto de irte. ¿Sabes? Antes de morir, nos convertimos en pescadores. Ahora me dedico, cuando el dolor me lo permite, a pescar recuerdos en el lago de mi memoria. La vida es un punto en continua fuga, siempre corremos detrás de ella y nunca la alcanzamos
  53. ¿Sabe que es la pérdida? No tener a nadie por quién luchar, nadie con quien discutir cosas tan tontas y superfluas como si el día amaneció gris o soleado, que libro vale la pena leer, que ver en la tele, que cena preparar; preguntar y no obtener respuesta. Despertarse sin objetivo alguno, sentir la presencia invisible del ser amado en todos sus objetos, en todos sus lugares y no poder acceder a él de ninguna manera porque su cuerpo desapareció.
  54. Necesitaba llenar ese vacío. Algo tan sencillo como pedir un vodka sour; como ordenar al maître un plato de comida: "Tráigame una doble porción de vida... la mejor parte". Y si le preguntan cómo la quería, si poco hecha, al punto, o bien cocinada, responder sin ninguna duda que "al punto, tierna y jugosa, acompañada por una guarnición de amor y comprensión y una salsa bien condimentada de erotismo, locura y sensatez".
  55. Diez años después, volvía a la ciudad que idolatraba y que más le había dado. Firenze, una lágrima rodando lenta sobre un paisaje de tristeza. Los eternos cipreses desde los montes con sus miradas estoicas viendo pasar los siglos. Su aroma de pasado perenne, sus calles dormidas, exhaustas de turistas ebrios de arte; el duelo a muerte de campanas los domingos. Firenze, ventanas verdes gritando silencios y pasados, un canto de reflejos serpenteando húmedo en las aguas del Arno. Y Ella, más sola que siempre, que nunca.
  56. Habían cambiado la alegría de saborearse a solas por la necesidad de la masa acompañada, pero como vieron que las otras parejas eran iguales que ellos, pensaron que habían entrado en la natural decadencia de los años matrimoniales, tan rica en pasados, tan vacía en presentes. No se dieron cuenta cuando el corazón dejó de cabalgarles desbocado entre sus brazos para ir a dormir taciturno entre la almohada; ni notaron el quejido tenido, ni el medio luto que les insinuaba su muerte. Dejaron de mirarse con el alma y comenzaron a verse con los ojos.
  57. Quiere creer que la vida es una sola cosa, un bloque entero que se inicia al nacer y acaba al morir, y es o bueno o malo, y hay unos seres a los que les toca lo bueno y a otros a los que les corresponde lo malo, pero se equivoca. La vida está hecha de pedacitos sueltos de todos los colores. Cosas que vives, cosas que sueñas, un poco de lo que te dice el vecino, otro poco de lo que imaginas; un trozo de pizza, dos capuchinos, una caída y una canción; dos raticos de sol, uno de dolor, una zambullida en un mar calmo, una ola despistada que te eleva, otra que te hunde...
  58. ¿Cuántas cosas hacemos por nosotros y cuantas por los demás? ¿Cuantos pesares lloramos por lastima a nosotros mismos, más que por verdadero dolor al hecho en sí? ¿Porque nunca nos prepararon para asumir la muerte, cuando es tan natural como la vida? ¿Por qué nos aferramos tanto a la vida si no nos pertenece? ¿Por qué en lugar de disfrutarla y exprimirla hasta la última gota nos quedamos contemplándola de lejos sin participar en ella? ¿Por qué estamos esperando el día menos pensado para vivirla en plenitud? ¿Por qué somos tan inconscientes de la vida, mientras se nos escapa entre los días? ¿Viviríamos más intensamente un día, si supiéramos que es el único que nos queda? ¿Por qué nos cuesta aceptar que la confirmación de haber muerto, pasa por haber vivido? ¿Por qué hay quien muere sin haber vivido? ¿Porque hay gente que vive solo esperando la muerte?
  59. Sinvergüenza es no tener vergüenza; para vivir sirve.
  60. Le vació el alma en los ojos, mientras le tocaba con el dedo su mano de rosa húmeda. El rubor abrasaba las mejillas de Soledad, pintándola de amor. Joan pudo ver a su alrededor un halo de virgen majestuosa. Era celestial, como había dicho madame Tetou. Se le había aparecido la virgen, por eso se sentía en aquel estado de gracia desvivida.
  61. Quienes tocamos el piano tenemos una relación muy íntima con él...Una conversación que va desde el alma hasta las entrañas de sus cuerdas invisibles. Para el pianista, el piano es un amigo que siempre está ahí; puedes acariciarlo a cualquier hora y, a cambio, te devuelve lo que tiene, su alma, su música.
  62. Sus días se habían convertido en un ir y venir de sueños frustrados; una monotonía vestía como uniforme su alma y le impedía disfrutar de nada.
  63. Habían pasado de coleccionar atardeceres nuevos a coleccionar días iguales, repetidos.
  64. Siempre había creído que los sueños eran presagios negativos disfrazados de alegría. Se levantó con desgana y empezaron a escurrirle pensamientos entre el agua y el jabón que le lavaban. Se dio cuenta que mientras frotaba la piel, en realidad estaba tratando de quitar una mancha que de repente había descubierto en su mente.
  65. Este hombre es mucho más pobre que yo. ¿Mi miseria? Es fácil de limpiar; se quita con un buen baño y un traje limpio. La de él no sale ni con todo el jabón del mundo. Lavar la mezquindad del alma puede llevar toda una vida.
Obras Destacadas:
  1. De los amores negados (2004)
  2. El penúltimo sueño (2005)
  3. Lo que le falta al tiempo (2007)
  4. Ella, que todo lo tuvo (2009)
  5. Amor con A (2008)
  6. Memorias de un sinvergüenza de siete suelas (2013)

Fuente: Frases Y Pensamientos


Ángela Becerra

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