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Amos Oz

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4 de mayo de 1939 Jerusalén, Israel

Escritor, novelista, ensayista, poeta, periodista y profesor israelí, considerado el mejor prosista en lengua hebrea moderna y autor de "Donde aúllan los chacales y otros cuentos" (1965), "Tocar el agua, tocar el viento" (1973), "Las mujeres de Yoel" (1985), "Una historia de amor y oscuridad" (2003), "De repente en lo profundo del bosque" (2005) y "Contra el fanatismo" (2006).

  1. A menudo los hechos amenazan la verdad.
  2. Sus labios aran el menguante vello de mi pecho.
  3. Los únicos europeos de toda Europa en los años veinte eran los judíos.
  4. Lo estupendo de dormir es que cada uno está por fin sólo, sin los demás.
  5. Yo ya he corrido bastante. He venido aquí precisamente para dejar de correr.
  6. Mi mano en el heno de tu pecho envejecido recoge paja para hacernos un nido.
  7. Todas las historias que he escrito son autobiográficas, ninguna es una confesión.
  8. Las cosas insignificantes pueden parecernos degradantes cuando el dolor nos atrapa.
  9. Tal vez el peor aspecto de la globalización sea la infantilización del género humano.
  10. (...) Y por eso, a lo largo de todo el verano, un poco de invierno se quedaba en casa.
  11. Creo que la esencia del fanatismo reside en el deseo de obligar a los demás a cambiar.
  12. Lo que me rodeaba no me interesaba. Todo lo que me interesaba estaba hecho de palabras.
  13. Hay muchos hombres que les gusta muchísimo el sexo, incondicionalmente, pero odian a las mujeres.
  14. Ya no hay que elegir entre estar a favor de Israel o de Palestina, hay que estar a favor de la paz.
  15. Pero en lo más hondo de mi corazón pensé: esto es la felicidad, y así es la vida. Aquí hay amor, y aquí estoy yo.
  16. La semilla del fanatismo siempre brota al adoptar una actitud de superioridad moral que impide llegar a un acuerdo
  17. Desgraciadamente el fanatismo es un componente siempre presente en la naturaleza humana, un gen del mal, por llamarlo de alguna manera.
  18. La literatura es siempre la respuesta, porque la literatura contiene un antídoto contra el fanatismo mediante la inyección de imaginación.
  19. Se tenía la sensación de que si las personas iban y venían, nacían y morían, los libros eran inmortales. Cuando era pequeño, quería crecer y ser libro.
  20. Nadie es una isla, pero todos somos media isla, una península rodeada casi por todas partes de agua negra y, a pesar de todo, unida a otras penínsulas.
  21. (...) Nos quedábamos en la cama hasta las diez, maltrechos y exhaustos por la crueldad de la noche pasada (...) como un par de boxeadores entre asaltos.
  22. Mi padre era una persona atenta. Pasó por el mundo como si la vida fuese un curso preparatorio donde se aprendía una lección y se acumulaba experiencia.
  23. Si los escritores dieran el salto a la política, los políticos darían el salto a la literatura y eso sería el fin de la civilización tal como la conocemos.
  24. Con la punta de la lengua toca ahora el hueco de la palma de su mano izquierda, el punto más interno de la palma. Le da la sensación de estar tocando un pezón suave, duro.
  25. El sentido del humor es una traición porque te ríes de cosas que otros toman muy en serio. Pero es una traición redentora porque el humor es un antídoto contra el fanatismo.
  26. A mí me llaman traidor, al igual que a mi personaje, Profi, porque yo cambio. No me quedo en el mismo lugar. La gente que nunca cambia piensa que si alguien lo hace es un traidor.Escribo porque las personas a las que amaba han muerto. Escribo porque cuando era niña tenía una gran capacidad de amar y ahora esa capacidad de amar está muriendo. No quiero morir.
  27. Los libros me permitieron conocer tierras de nadie vertiginosas, comarcas de sombras entre lo permitido y lo prohibido, entre lo legítimo y lo excéntrico, entre lo normativo y lo bizarro.
  28. El fanático es un gran altruista. A menudo, está más interesado en los demás que en sí mismo. Quiere salvar tu alma, redimirte. Liberarte del pecado, del error, de fumar. De tu fe o de tu carencia de fe.
  29. El sabor del silencio de ella. Su propio silencio. El espacio muerto clavado siempre entre los dos silencios [...] Los golpes amargos, pacientes, la búsqueda cada vez más desesperada de una entrada inexistente...
  30. (...) Iraq ha sido un error colosal. No existe ninguna manera de difundir la democracia con pistolas. La democracia se nutre de un estado anímico y se apoya en una sociedad civilizada con una clase media muy fuerte.
  31. Yo tomé un sorbo de café y le miré, ya que me imaginaba que Mijael quería que le mirase en aquel momento. Él notó mi mirada. Una tranquila satisfacción brilló en su rostro. Con qué poco se puede hacer feliz a una persona.
  32. Todas las familias en Israel tienen muertos en el Holocausto. No lo podemos olvidar. Pero tampoco podemos pretender recordarlo siempre, en todo momento. Si lo recuerdas siempre, acaba por perder significado. Y entonces llega el olvido.
  33. La habilidad de existir en situaciones con final abierto, incluso de aprender a disfrutar de dichas situaciones, de aprender a gozar de la diversidad, puede también ayudar...Intento hacer hincapié en la necesidad de imaginarnos unos a otros.
  34. El sentido del humor es un gran remedio. Jamás he visto en mi vida un fanático con sentido del humor. Ni he visto que una persona con sentido del humor se convirtiera en un fanático, a menos que él o ella lo hubieran perdido...Tener sentido del humor implica habilidad para reírse de uno mismo.
  35. Imposible no desarrollar un sentido de relativismo, un sentido de la perspectiva, y cierta triste ironía sobre cómo el ocupado se convierte en ocupante, el oprimido en opresor, sobre cómo la víctima de ayer puede fácilmente convertirse en verdugo, sobre la facilidad con que cambian los papeles.
  36. (...) Cada uno de nosotros es una península, con una mitad unida a tierra firme y la otra mirando al océano. Una mitad conectada a la familia, a los amigos, a la cultura, a la tradición, al país, a la nación, al sexo y al lenguaje y a muchos otros vínculos. Y la otra mitad deseando que la dejen sola contemplando el océano.
  37. (...) Es la habilidad de verse a sí mismo como los otros te ven, de caer en la cuenta de que, por muy cargado de razón que uno se sienta y por muy terriblemente equivocados que estén los demás sobre uno, hay cierto aspecto del asunto que siempre tiene una pizca de gracia. Cuanta más razón tiene uno, más gracioso se vuelve.
  38. ¿Qué sentido tienen sus vidas? Esas vidas que brotaron en medio de las tormentas de la historia, en una especie de lugar que no es un lugar, de un pueblo que no es un pueblo, un borrador de una nueva tierra, sin abuelos, sin una casa familiar con paredes llenas de grietas y olor a varias generaciones de muertos. Sin religión, sin rebelión y sin ausencia.
  39. Los premios literarios son algo extraño porque se reciben por algo que yo haría de todas formas. Yo inclusive hubiese pagado por escribir. No es un premio por haber rescatado a una mujer de las llamas de un incendio; es como si me hubiesen dado un premio por el mero hecho de respirar. Pero está muy bien, me siento autocomplacido. Además no está nada mal para mi cuenta bancaria...
  40. En la calle Amirim el señor Danon aún está despierto. Las dos de la madrugada. En la pantalla del ordenador las cuentas mal hechas de una compañía cualquiera. ¿Error o fraude? Busca. No encuentra. Sobre una servilleta bordada un viejo reloj tictaquea. Se viste. Sale. En el Tíbet ya son las seis. Olor a lluvia sin lluvia en la calle de Bat Yam. Vacío. Silencio. Viviendas. Error o fraude. Mañana lo veremos.
  41. Y a pesar de todo a veces ocurre, me ocurre casi todas las noches, que me despierto y bajo para vengarme un poco de ellos en la oscuridad. Para matarles de miedo a todos. Para brillar de pronto como un esqueleto en los cristales de sus ventanas cuando han apagado las luces. O para hacer que crujan los suelos y tiemblen las vigas de los tejados y que tengan pesadillas. O para despertarles, empapados en sudor frío...
  42. [La literatura] Es la mejor agencia de viajes. Si comprara un billete para un viaje de cuatro semanas a Colombia, pongamos por caso, vería sus monumentos, sus museos, el paisaje. Pero si leyera a García Márquez, visitaría también sus habitaciones, me metería dentro de ellas. Mucho mejor que cualquier tour organizado. La literatura te introduce en la vida privada de las cosas, en sus secretos, y entonces es mucho más difícil odiar.
  43. Todos nosotros, todos los seres vivos de este planeta, personas y animales, aves, reptiles y peces, somos en realidad muy parecidos, a pesar de las muchas diferencias que hay entre nosotros: casi todos tenemos ojos para ver formas, movimientos y colores, y casi todos oímos sonidos y ecos, o al menos sentimos los cambios de luz y oscuridad a través de nuestra piel. Y todos percibimos y clasificamos sin cesar olores, sabores y sensaciones...
  44. En primer lugar los personajes vienen a mí, no sé de dónde. No utilizo modelos de la vida real. Los personajes vienen de algún lugar y me impregno de estos personajes durante mucho tiempo, sin escribir nada. Me limito a saber más y más y más de cada uno. Sé más de ellos de lo que voy a utilizar en la historia. Cuando estos personajes empiezan a interactuar entre ellos en mi mente, ahí aparece el argumento. Ese es el momento de empezar a escribir.
  45. Yo creo que tanto los judíos como los palestinos tienen una reivindicación muy fundamentada. Una causa muy justa, que ambos defienden a veces de forma equivocada. Lo triste es que esas dos reivindicaciones justas tiene que ver con la misma tierra. Esto es una tragedia porque ambas partes no poseen más territorio, no tienen ningún otro lugar al que dirigirse. Lo que yo siempre he tratado de hacer ha sido describir la dimensión trágica de un conflicto entre lo justo y lo justo.
  46. A veces tengo envidia de los escritores holandeses o de los suecos que no tienen que vivir en un país tan complicado como el mío. Cuánta calma tendría, cuánta energía podría ahorrarme en no discutir de política. Pero, ¿Sabe? , en general, todos los escritores nos tenemos envidia unos a otros y ellos también me envidian a mí por ser israelí. Mi país es una fuente de historias inagotable. Además de tener otras ventajas: si un personaje me estorba, lo mando al mercado y dejo que le sorprenda un atentado. Así de sencillo.
  47. El pueblo era gris y triste. Estaba rodeado de montañas y bosques, nubes y viento. No había otros pueblos por los alrededores. Casi nunca venía nadie a este pueblo y los caminantes no lo visitaban. Unas treinta o cuarenta casas pequeñas estaban diseminadas por la ladera de un valle cerrado, rodeado por todas partes de montañas escarpadas. Solo por el oeste había una estrecha apertura entre las montañas, y por esa apertura pasaba el único camino que llegaba al pueblo; pero no iba más allá, porque no había más allá: aquí se terminaba el mundo.
  48. Solo el que ama puede convertirse en traidor. Traición no es lo contrario de amor; es una de sus opciones. Traidor -creo- es quien cambia a ojos de aquellos que no pueden cambiar y no cambiarán, aquellos que odian cambiar y no pueden concebir el cambio, a pesar de que siempre quieran cambiarle a uno. En otras palabras, traidor, a ojos del fanático es cualquiera que cambia. Y es dura la elección entre convertirse en un fanático o convertirse en un traidor. No convertirse en fanático significa ser, hasta cierto punto y de alguna forma, un traidor a ojos de fanático.
  49. (...) Cada uno sale de las tinieblas y vuelve a las tinieblas. Nadie vive para siempre, pero entre una tiniebla y otra, hay un poco de vino, unas cuantas flores, algún chiste, alguna que otra experiencia sexual interesante, y alguna que otra conversación bella. Cuando yo llegue a la otra tiniebla, no voy a llegar con las manos vacías. No voy a pensar que todo ha sido en vano. Siento en mí el deseo de escribir para devolver parte de la belleza, parte del placer, y parte de lo que el mundo me ha regalado. El paso de una tiniebla a otra es un hecho, pero lo que hay entre los dos extremos, a mí me resulta dulce, incluyendo los momentos amargos.
  50. En mi mundo la expresión "llegar a un acuerdo, a un compromiso" es sinónimo de vida. Y donde hay vida hay compromisos establecidos. Lo contrario de comprometerme a llegar a un acuerdo no es integridad, lo contrario de comprometerme a llegar a un acuerdo no es idealismo, lo contrario de comprometerme a llegar a un acuerdo no es determinación. Lo contrario de comprometerme a llegar a un acuerdo es fanatismo y muerte. Llevo cuarenta y dos años casado con la misma mujer, así que algo sé de acuerdos. Y cuando digo acuerdo no quiero decir capitulación, no quiero decir poner la otra mejilla al rival o a un enemigo o a una esposa, quiero decir tratar de encontrarse con el otro en algún punto a mitad de camino.
  51. Los europeos tienen una larga tradición de pensar en blanco y negro. Es normal, el siglo XX fue así. Ante el nazismo, había que pensar en términos de blanco y negro; ante el colonialismo había que pensar en términos de blanco y negro; ante el 'apartheid', ante tantas cosas. Pero esa mirada no sirve para el caso del conflicto árabe-israelí. En este caso, nos encontramos con dos causas justas que chocan y que, hasta ahora, no han podido convivir. Esto no va de buenos y malos, no va de ir a una manifestación a favor de los buenos, firmar un manifiesto en contra de los malos e irse a dormir a casa plácidamente. Me gustaría que Europa, en vez de actuar así, actuase como el médico de urgencias que, cuando le llegan tres accidentados, trata de curarlos sin preguntar quién fue el conductor que causó el choque.
  52. Ningún hombre es una isla, dice John Donne. Me atrevo humildemente a añadir a esta maravillosa sentencia que ningún hombre ni ninguna mujer es una isla, pero que cada uno de nosotros es una península, con una mitad unidad a tierra firme y la otra mirando al océano. Una mitad conectada a la familia, a los amigos, a la cultura, a la tradición, al país, a la nación, al sexo, y al lenguaje y a muchos otros vínculos. Y la otra mitad deseando que la dejen sola contemplando al océano. Pienso que nos deberían dejar ser penínsulas. Todo sistema político y social que nos convierte a cada uno de nosotros en una isla darwiniana y al resto de la humanidad en enemigo o rival, es una monstruosidad. Pero al mismo tiempo, todo sistema ideológico, político y social que quiere convertirnos sólo en moléculas del continente también lo es. La condición de península constituye la propia condición humana.
Obras Destacadas:
  1. Una historia de amor y oscuridad (2003)
  2. De repente en lo profundo del bosque (2005)
  3. Contra el fanatismo (2006)
  4. Donde aúllan los chacales y otros cuentos (1965)
  5. Tocar el agua, tocar el viento (1973)
  6. Las mujeres de Yoel (1985)

Fuente: Frases Y Pensamientos


Amos Oz

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