Imagen alojada por servimg.com

Álvaro Mutis

Imagen alojada por servimg.com

26 de agosto de 1923 Bogotá Distrito Capital, Colombia - 22 de septiembre de 2013 Ciudad de México, México

Escritor, novelista y poeta colombiano

  1. La lectura obligada es nefasta. Lean por placer, tengan una profunda sospecha.
  2. Aprendí a aceptar las cosas como se nos van presentando, a saber que nada finalmente es grave.
  3. Es un lugar común hablar sobre cómo el colonialismo envilece por igual al colonizador y al explotado.
  4. Y la famosa globalización. O sea, que no seamos nada, cuando quieren que seamos todos los mismos, es ser nada.
  5. Nosotros somos de una tierra determinada con un pasado, con un destino que nos marca. Borrar eso es borrar nuestra condición humana.
  6. La piel pálida y tersa del día cae como la cáscara de un fruto infame.
  7. De repente calla la música para dejar únicamente el bordoneo de un grueso y tibio insecto que se debate en su ronca agonía, hasta cuando el alba lo derriba de un golpe traicionero.
  8. Nada ofrece de particular su cuerpo. Ni siquiera la esperanza de una vaga armonía que nos sorprenda cuando llegue la hora de desnudarse.
  9. Escucha escucha escucha a la hermosa inquilina del "204" que despereza sus miembros y se queja y extiende su viuda desnudez sobre la cama. De su cuerpo sale un vaho tibio de campo recién llovido. ¡Ay qué tránsito el de sus noches tremolantes como las banderas en los estadios!
  10. Que te acoja la muerte con todos tus sueños intactos.
  11. No mezcles tu miseria en los asuntos de cada día. Aprende a guardarla para las horas de tu solaz y teje con ella la verdadera, la sola materia perdurable de tu episodio sobre la tierra.
  12. Voz del exilio, voz de pozo cegado, voz huérfana, gran voz que se levanta como hierba furiosa o pezuña de bestia, voz sorda del exilio.
  13. El tiempo, muchacha, que trabaja como loba que entierra a sus cachorros como óxido en las armas de caza, como alga en la quilla del navío...
  14. Ahora, de repente, en mitad de la noche ha regresado la lluvia sobre los cafetales y entre el vocerío vegetal de las aguas me llega la intacta materia de otros días salvada del ajeno trabajo de los años.
  15. Maqroll el Gaviero se adentra en un rio imaginario, el Xurando, y atraviesa la selva acompañado del imborrable recuerdo de Flor Estevez y de un libro que narra la muerte del Duque de Orleans
  16. Las mujeres no mienten jamás. De los más secretos repliegues de su cuerpo mana siempre la verdad.
  17. Cuando uno se encuentra con alguien que ha vivido lo que usted ha vivido y que ha pasado por las pruebas que han hecho el que usted es ahora, el ser su testigo y compañero es algo tanto o más importante que si esas cosas le hubieran sucedido a uno.
  18. Aprender, sobre todo, a desconfiar de la memoria. Lo que creemos recordar es por completo ajeno y diferente a lo que en verdad sucedió.
  19. La selva no tiene nada misterioso, como suele creerse. Ése es su peligro más grande. Es, ni más ni menos, esto que usted ha visto. Esto que ve. Simple, rotunda, uniforme, maligna. Aquí la inteligencia se embota, el tiempo se confunde, las leyes se olvidan, la alegría se desconoce, la tristeza no cuaja.
  20. (...) Prolongar la soledad sin temor al encuentro con lo que en verdad somos, con el que dialoga con nosotros y siempre se esconde para no hundirnos en un terror sin salida.
  21. Me intriga sobremanera la forma como se repiten en mi vida estas caídas, estas decisiones erróneas desde su inicio, estos callejones sin salida cuya suma vendría a ser la historia de mi existencia.
  22. Saber que nadie escucha a nadie. Nadie sabe nada de nadie. Que la palabra, ya, en sí, es un engaño, una trampa que encubre, disfraza y sepulta el precario edificio de nuestros sueños y verdades, todos señalados por el signo de lo incomunicable.
  23. No tiene remedio mi errancia atolondrada, siempre a contrapelo, siempre dañina, siempre ajena a mi verdadera vocación.
  24. ¿Por qué, a menudo, el azar se empeña en adquirir el acento de una sobrecogedora llamada de los dioses? Todo el episodio de nuestro encuentro me vino a la mente, con la desordenada precipitación de lo que teníamos relegado al olvido para resguardar el precario equilibrio de nuestros días.
  25. Como siempre me sucede después de la visita de los sueños reveladores, he caído en un estado de marginal indiferencia, al borde de un sordo pánico.
  26. El barco donde va Maqroll es objeto de secuestro por sus acreedores y el marinero se ve obligado a permanecer en tierra firme, donde todo es tristeza hasta que aparece Ilona
  27. Lo malo de las crisis como la que acabas de sufrir, es que minan esa confianza en el azar, esa fe en lo inesperado, que son condiciones esenciales para encontrar la salida. Deja que pasen las cosas, ellas traen escondida la clave.
  28. La ciudad no es particularmente acogedora ni interesante, pero proporciona esa tonificante impresión de absoluta irresponsabilidad, donde todo puede suceder en medio de una auténtica y anónima libertad para disponer de nuestra vida, por lo que resulta sedante y llena de gratas, aunque siempre incumplidas, promesas de una sorpresa en donde nos espera, agazapada, la felicidad.
  29. Porque la muerte, lo que suprime no es a los seres cercanos y que son nuestra vida misma. Lo que la muerte se lleva para siempre es su recuerdo, la imagen que se va borrando, diluyendo, hasta perderse, y es entonces cuando empezamos nosotros a morir también.
  30. Miraba a los ojos de su interlocutor, pero no era a él a quien miraba. Es decir, más que mirar parecía estar buscando, con secreta y paciente astucia, ese otro ser que nos acompaña siempre y que únicamente sale a la superficie cuando estamos solos, para entregar ciertos mensajes, disolver ciertas frágiles certezas y dejarnos en el desamparo de inconfesables perplejidades.
  31. Tenía esa tan rara condición de transmitir la felicidad, de hacerla brotar a cada instante, así, gratuitamente, sin razón alguna, porque sí, porque venía con ella, con sus gestos, con su risa, con su amor por la gente, por los animales, por los atardeceres en el trópico y las para ella siempre infantiles e inexplicables ocupaciones y preocupaciones de los hombres.
  32. Nunca he creído en eso que las gentes llaman mala suerte, vista como una condición establecida por los hados sin que podamos tener injerencia en su mudanza u orientación. Pienso que se trata de un cierto orden, exterior, ajeno a nosotros, que imprime un ritmo adverso a nuestras decisiones y a nuestros actos, pero que en nada debe afectar nuestra relación con el mundo y sus criaturas.
  33. Nos abrazamos y luego, sin decir palabra, fuimos a sentarnos en un pequeño bar que había en el patio, protegido por una marquesina invadida por enredaderas. Pidió dos vodka-tonics. Se quedó mirándome un rato que pareció interminable. Luego, me dijo con un tono en el que se insinuaba cierta alarma casi piadosa: -Ya veo. No andan bien las cosas, ¿Verdad? No, no me cuentes ahora nada. Tenemos todo el tiempo del mundo para ponernos al día. Lo que me preocupa es encontrarte precisamente en el lugar en donde jamás debieras haber anclado. De aquí no sale nadie y menos si llega hasta donde veo que tú has llegado. Aquí hay que estar de paso, nada más. Sólo de paso. Pero, dime, allá adentro, ya sabes a lo que me refiero, allá, en el fondo, donde guardas lo tuyo, ¿Cómo está todo?
  34. Una vaga inquietud, una sorda tristeza de dejar esos lugares, una anticipada nostalgia por las maravillas que allí había disfrutado.
  35. Había algo en ella de aparición inconcebible que no puede decirse con palabras y sólo conociéndola lograría explicarse la desmesurada fortuna que fue estar a su lado y la tortura inaudita que ha sido perderla.
  36. Era muy difícil de explicar. El adjudicarle el término de amor a un fenómeno tan total era caer en una simpleza, en una inaudita superficialidad.
  37. Los hombres -pensé- cambian tan poco, siguen siendo tan ellos mismos, que sólo existe una historia de amor desde el principio de los tiempos, repetida al infinito sin perder su terrible sencillez, su irremediable desventura. Dormí profundamente y, contra mi costumbre, no soñé cosa alguna.
  38. Quise dejar esta salvedad, que no ha de librarme, de seguro, del severo juicio de mis improbables lectores. La crítica ya se encargará, como es su costumbre, de cumplir con el resto y regresar al olvido estas líneas tan distantes del gusto que prima en nuestros días.
  39. Es así como trabaja el olvido: nuestros asuntos, de tan nuestros, pasan a ser extraños por obra del poder mimético, engañoso y constante del precario presente. Cuando una de esas imágenes regresa con toda su voraz intención de persistir, sucede lo que los doctos llaman una epifanía. Experiencia que puede ser arrasadora o simplemente confirmarnos en ciertas certezas harto útiles para seguir viviendo.
  40. A toda máquina, el guardacostas entró por el canal y puso proa hacia Trinidad con la marcha ágil y eficiente de sus hélices. Había algo de insolente, de casi intolerable altanería en tanta ligereza y tanta agilidad de maniobra. No hice comentario alguno, como es obvio. ¿Qué va a saber la gente de estas cosas? Y menos los pulidos funcionarios de las cancillerías, desgastados en la monotonía de las recepciones, en la bobería de los almuerzos de embajada y en el tejemaneje de un protocolo tan inepto como vano.
  41. Anclado primero en un puerto fluvial, alojado en una extraña habitación suspendida sobre las aguas del gran río, Maqroll termina involucrado en una turbia trama entre el ejército y bandas de criminales
  42. Es seguir viviendo lo que me cuesta trabajo, no morir.
  43. Al llegar a la zona de los cafetales, de nuevo volvió a sentir, intacta, la fascinación de ese ambiente tibio, acogedor y lleno del inconfundible colorido de una vegetación que daba la idea de algo cuidado y escogido a propósito para crear un efecto de belleza natural pero ordenada.
  44. Esa discreción, madura y contenida, estaba en armonía con la natural altivez de su belleza.
  45. La verdadera tragedia de envejecer consiste en que allá, dentro de nosotros, sigue un eterno muchacho que no registra el paso del tiempo.
  46. Lo que tanto había temido, ya estaba allí. Terminaba la incertidumbre y, con ella, la ansiedad que todo lo deforma, todo lo intoxica.
  47. Prefirió llevar la silla al balcón y quedarse mirando correr el río indiferente a la milenaria torpeza de los hombres, a su desventurada vocación de sacrificio.
  48. Allí no sucede nada que pueda dejar tranquilo al más tonto...
  49. Esta tierra anda revuelta hace muchos años. No sé ahora, a ciencia cierta, lo que pueda suceder, ni quiénes están detrás de esta historia. No es fácil seguirle la huella a estas cosas que suelen transitar caminos muy oscuros y alrevesados, antes de salir a la luz.
  50. Entró en ella en un acto que sentía como un ritual sagrado y la muchacha comenzó a fingir una exaltación que acabó siendo sincera a fuerza de admiración y gratitud hacia ese extranjero que, con el peso de sus años, traía también la devastadora y enervante experiencia de tierras desconocidas y de ebrias jornadas de peligro y deleite.
  51. Durante una breve estancia en Los Ángeles (California), Maqroll narra lo que le aconteció en un país andino, cuando decidió cambiar el cielo abierto del mar por la profundidad de la tierra
  52. Era tan directa y clara la puesta en orden que me había dado la mujer que para seguir conversando con ella le pedí otra cerveza, aunque cada vez que terminaba una botella del insípido brebaje me prometía no repetir.
  53. Cuando le pregunté si pensaba que aún podría encontrarse oro allí, me contestó: Encontrarse se puede encontrar seguramente, lo jodido es buscarlo y para eso hay que tener la cabeza muy serena. Porque el que busca oro siempre acaba medio loco.
  54. -Nunca hubiera pensado que fuera hombre con inquietudes intelectuales...-Yo no lo llamaría en esa forma...Es un hombre con profundas y muy sinceras curiosidades y un gusto muy personal por el pasado, que van parejos con una buena formación literaria, lograda al margen del mundo en donde suelen moverse los llamados intelectuales.
  55. Los días más insólitos de mi vida los pasé en amirbar. En amirbar dejé jirones del alma y buena parte de la energía que encendió mi juventud. De allí descendí tal vez más sereno, no sé, pero cansado ya para siempre. Lo que vino después ha sido un sobrevivir en la terca aventura de cada día. Poca cosa. Ni siquiera el océano ha logrado restituirme esa vocación de soñar despierto que agoté en amirbar a cambio de nada.
  56. La primera vez que invité a una mesera a que me acompañara a mi habitación, me respondió sin enojo pero con acento terminante: Mire, mijo, yo no soy puta ni pienso serlo nunca. Si me ve trabajando aquí es porque tengo que sostener un hijo (... ). Usted se ve buena persona y se me hace que ha andado mucho mundo. Le doy un consejo: si alguna vez quiere de veras tener relación con alguna de nosotras, tiene que ponerle mucho cariño al asunto. Sólo así, y tampoco le puedo asegurar que tenga éxito. ¿Le traigo otra cervecita?
  57. Abdul persigue navíos, busca el barco ideal, ese fantasma que nadie quiere ver, el espectro con el que nadie quiere encontrarse, pero que todos reclaman como indispensable para cada navegante
  58. Un espejo refleja esa otra imagen nuestra que nunca conoceremos.
  59. Nuestra vejez se volvió hace muchos años una especie de cansancio, de uso y desgaste a través de costumbres e ideas que ni siquiera nos sirven ya para vivir en nuestra propia tierra.
  60. Fue un gran placer conocerlo y le agradezco su prudente caballerosidad, no muy común, por cierto, entre los hombres occidentales.
  61. Creo que tanto usted como yo sabemos siempre de antemano que la meta, en cuya búsqueda nos lanzamos sin medir obstáculos ni temer peligros, es por entero inalcanzable.
  62. Esta gente no ha entendido nada del Islam. Lo peor es que esa ignorancia insolente viene ya desde las Cruzadas.
  63. La mujer, como las plantas, como las tempestades de la selva, como el fragor de las aguas, se nutre de los más oscuros designios celestes. Es mejor saberlo desde temprano. De lo contrario, nos esperan sorpresas desoladoras.
  64. Eso sería tanto como pensar que el mar siempre estará revestido de una esencial dignidad. Tal vez sea mejor creerlo así. La verdad, no estoy tan seguro de ello, pero la tesis es atractiva y sirve de precario consuelo, pero de consuelo al fin.
  65. Una caravana no simboliza ni representa cosa alguna. Nuestro error consiste en pensar que va hacia alguna parte o viene de otra. La caravana agota su significado en su mismo desplazamiento. Lo saben las bestias que la componen, lo ignoran los caravaneros. Siempre será así.
  66. Un golpe de cuchillo en el cuerpo de alguien que duerme. Los escuetos labios de la herida que no sangra. El vértigo, el estertor, la quietud final. Así ciertas certezas que nos asesta la vida, la indescifrable, la certera, la errática e indiferente vida.
  67. Todo fanatismo lo perturbaba en extremo. Más aún, cuando cayó en la cuenta de que éste constituía el núcleo auténtico del islamismo, cuya perpetua actitud intransigente condenaba la más mínima desviación o tibieza en la práctica de los preceptos coránicos.
  68. Se reúnen en este libro tres experiencias en la vida de Maqroll que le revelaron regiones del alma para él hasta entonces desconocidas y cuyo descubrimiento lo marcó para el resto de sus días
  69. Lo que uno no controla se vuelve siempre en contra nuestra.
  70. Ahora, lo importante es aprender a ver, llegar a saber ver, ver todo: las cosas, las personas, el cielo, los montes, el mar y sus criaturas. Todo lo que vemos esconde siempre una parte, la deja en la sombra. Allí hay que llegar, iluminar, descubrir, descifrar.
  71. Debo confesar que entre todas las posibles combinaciones del azar con las que especulo a menudo, nunca se me había ocurrido que tal encuentro pudiera acontecer...
  72. Se había creado entre ellos esa complicidad de quienes han sometido la vida a pruebas poco comunes y conocen, mejor que los demás, los ocultos resortes que mueven el incierto mecanismo que los inocentes llaman azar.
  73. Así es el cuento con la pintura: uno marca el destino de los colores y de la composición, del orden en que deben ir los elementos del cuadro. Ya sé, se dice fácil; Pero así debe ser.
  74. La relación con su amiga se me convirtió en una especie de misa violeta envuelta en todos los aromas de la ortodoxia budista.
  75. Todo seguía pareciéndome inusitado pero sabiendo que, al tratarse de ingleses, nada debe sorprendernos, resolví tenderme en la cama para descansar un rato. El ajetreo de la mudanza me había dejado exhausto y la convalecencia de mi intoxicación se anunciaba un tanto más duradera que lo previsto.
  76. La vaina de la pintura es muy sencilla... pero muy complicada también. Se reduce a esto: hay que andar siempre con la verdad. Así como en la vida, en el cuadro sólo cabe la verdad. Ahí el cuadro se juega la carta de la inmortalidad. Mentir es falsificar la vida, es decir: morirse. ¿Está claro?
  77. El mar, por ejemplo; usted que lo ha transitado tanto y lo conoce tan bien. El mar es lo más importante que hay en el mundo. Hay que saber verlo, seguir sus cambios de humor, escucharlo, olerlo. ¿Sabe por qué? Por algo muy simple que todos creen saber pero creo que no acaban de entenderlo a fondo: porque allí nació la vida, de allí salimos y una parte nuestra siempre estará sumergida allá entre las algas y las profundidades en tinieblas.
  78. Ahora ya casi estoy listo para emprender un viejo sueño que me ha perseguido desde hace años: pintar el viento. Sí, no ponga esa cara. Pintar el viento, pero no el que pasa por los árboles ni el que empuja las olas y mece las faldas de las muchachas. No, quiero pintar el viento que entra por una ventana y sale por otra, así, sin más. El viento que no deja huella, ése tan parecido a nosotros, a nuestra tarea de vivir, a lo que no tiene nombre y se nos va de entre las manos sin saber cómo.
Obras Destacadas:
  1. La nieve del almirante (1986)
  2. Ilona llega con la lluvia (1988)
  3. Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero (1993)
  4. Los elementos del desastre (1953)
  5. La última escala del Tramp Steamer (1988)
  6. Un bel morir (1989)

Fuente: Frases Y Pensamientos


* Álvaro Mutis

Esta categoría está vacía.