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Alessandro Baricco

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25 de enero de 1958 Turín, Italia

Escritor, novelista, ensayista, dramaturgo, periodista y director de cine italiano, autor de "Tierras de cristal" (1991), "Novecento" (1994), "Seda" (1996), "City" (1999), "Sin sangre" (2003) y "Los bárbaros" (2006).

  1. La verdad es siempre inhumana.
  2. Intuyó que escribir una cosa significaba poseerla.
  3. Los muertos mueren, pero siguen hablando en nuestra voz.
  4. Escribir es una forma sofisticada de silencio.
  5. Morir es tan solo una forma particularmente exacta de envejecer.
  6. (...) Dijo que le gustaría algo inmóvil como un rostro que envejece.
  7. Tarde o temprano, de todos modos, tendrás que decirle a alguien la verdad.
  8. Estamos en tiempos en los que se pierde el alma en pos de la comercialización.
  9. Se oía el mar, como un alud continuo, trueno incesante de un temporal hijo de quién sabe qué cielo. No se detenía un instante. No conocía el cansancio. Ni la clemencia. Si lo miras, no te das cuenta de todo el ruido que hace. Pero en la oscuridad...Todo ese infinito se convierte sólo en fragor, muro de sonido, grito abrumador y ciego. No se puede apagar el mar, cuando arde en la noche.
  10. De vez en cuando, en los días de viento, bajaba a través del parque hasta el lago y permanecía allí durante horas en la orilla, mirando como la superficie del agua se agitaba, formando figuras imprevisibles que brillaban sin orden en todas las direcciones. El viento era uno solo, pero sobre aquel espejo de agua parecían miles los que soplaban. De todas partes, Un espectáculo. Leve e inexplicable.
  11. Y ahora sé que Darrell era un hombre experto y sabio. Un hombre que había visto. Pero, por encima de todas las cosas, y en lo más profundo de cada uno de sus instantes, era un hombre -inconsolable. Eso es lo que me ha enseñado el vientre del mar. Que quien ha visto la verdad permanecerá para siempre inconsolable.
  12. Lo que quiero decir es que yo la vida la deseo, haría cualquier cosa para poder tenerla, toda la que haya, tanta hasta enloquecer, no importa, puedo incluso enloquecer, pero esa vida no quiero perdérmela, yo la deseo, de verdad, aunque me hiciera un daño insoportable lo que deseo es vivir. Lo conseguiré, ¿verdad? ¿Verdad que lo conseguiré?
  13. Pero al final el que se fue a la lona fue él. -Era potente pero lento. En el boxeo no puedes permitirte ser lento. Él era normal hasta el cuarto, el quinto asalto..., luego se le hacían pesadas las piernas, todo se le ralentizaba..., el problema era aguantarle los primeros asaltos, luego venía lo fácil..., si se le puede llamar fácil...
  14. Nadie tiene que pensar que está solo, porque en cada uno de nosotros vive la sangre de quienes lo engendraron, y es algo que se remonta hacia atrás, hasta la noche de los tiempos. De manera que sólo somos la curva de un río que viene desde lejos y que no se detendrá después de nosotros.
  15. La belleza de una recta es inalcanzable, porque en ella están disueltas todas las curvas, todas las trampas, en nombre de un orden clemente y justo. Es algo que las carreteras pueden hacer, le dijo, pero que en cambio existe en la vida. Porque el corazón de los hombres no corre recto, y no hay orden, tal vez, en su caminar.
  16. Voy a construir una carretera, dijo. En algún lugar, no sé, pero la construiré. Una carretera como nadie se la haya imaginado nunca. Una carretera que acaba donde empieza...Y, ¿Sabe qué le digo? , la haré lo suficientemente larga para que quepa toda mi vida, curva tras curva, todo lo que mis ojos han visto y no han olvidado.
  17. (...) Que nadie pueda olvidar lo hermoso que sería si, para cada mar que nos espera, hubiera un río para nosotros. Y alguien �un padre, un amor, alguien- capaz de cogernos de la mano y de encontrar ese río �imaginarlo, inventarlo- y de depositarnos sobre su corriente, con la ligereza de una sola palabra, adiós.
  18. De lo que somos capaces, pensó. Crecer, amar, tener hijos, envejecer -y todo esto mientras también estamos en otro lugar, en el largo tiempo de una respuesta no llegada, o de un gesto no terminado. Cuántos senderos, y a qué paso diferente los remontamos, en lo que parece un único viaje.
  19. ¿Tú crees de verdad que cuando las cosas tienen un número, y una de ellas, en particular, tiene el número uno, lo que tenemos que hacer, lo que tú tienes que hacer, y yo, y todo el mundo, es empezar precisamente por ella, por la única razón de que ésa es la cosa número uno?
  20. (...) Ahora tendría que ser capaz de pronunciar esta palabra, venganza, usted mataba por venganza, todos matabais por venganza, no hay que avergonzarse de ello, es la única medicina que existe contra el dolor, lo único que se ha encontrado para no volverse loco, es la droga con la que nos hacen capaces de luchar.
  21. Esta misteriosa circunstancia de que las cosas de nuestro pasado sigan existiendo incluso cuando salen del radio de acción de nuestras vidas y que es más, maduran, trayendo frutos nuevos en cada estación, para una recolección de la que nosotros ya no sabemos nada más. La persistencia ilógica de la vida.
  22. Es una de esas cosas que es mejor no pensarlas, porque si no puedes acabar volviéndote loco. Cuando se cae un cuadro. Cuando despiertas una mañana y ya no la amas. (...) Cuando ves un tren y piensas tengo que largarme de aquí. Cuando te miras en el espejo y te das cuenta de que eres viejo.
  23. Qué clase de lugar es éste, donde hay gente pero es invisible, o va de un lado a otro hasta el infinito, como si tuviera la eternidad por delante para...-Ésta es la orilla del mar (...). Ni tierra ni mar. Es un lugar que no existe.
  24. Tenía una vida que me hacía feliz y deje que se desmoronara con tal de estar junto a ti. No te amé por aburrimiento, ni por soledad, ni por capricho. Te amé porque el deseo que sentía por ti era más fuerte que cualquier felicidad.
  25. ¿Por qué esta historia tendría que ser más falsa que la suya? Por mucho que uno se esfuerce en vivir una sola vida, los demás verán dentro de ella otras mil, y ésta es la causa por la que no logramos evitar hacernos daño.
  26. [Rezar] Me causaba verdadero alivio hacerlo de rodillas, durante larguísimo tiempo, en iglesias casuales, a la hora en que tan sólo hay el caminar lánguido de las viejecitas, el batir de las puertas, de vez en cuando. Estaba con Dios, sin pedir nada.
  27. La vida sexual de nuestros padres es, de hecho, una de las pocas cosas sobre las que no queremos saber nada. Nos gusta pensar que no existe y que no ha existido nunca. No sabríamos dónde meterla, en el seno de la idea que nos hemos hecho de ellos.
  28. Dame los labios de las señoritas que se posarán sobre el cristal, dame el aliento que lo empañará �dame el latido del corazón con que se están probando la ropa, en este momento, delante de los espejos españoles a los que toda mi vida envidiaré.
  29. Una habitación de hotel, cuando lo has recogido todo, y detrás de ti sólo queda el desorden, tu desorden, es una huella bellísima, y es una lástima que quienes la lean y la borren sean camareras aburridas, con el corazón en otra parte.
  30. ¿Sabe cómo se puede saber si alguien te ama? Te ama de verdad, quiero decir. Nunca he pensado en ello. Yo sí. ¿Y ha encontrado una respuesta? Creo que es algo que tiene que ver con la espera. Si es capaz de esperarte, te ama.
  31. No estoy loco, hermano. No estamos locos cuando hemos encontrado el sistema para salvarnos. Somos astutos como animales hambrientos. La locura no tiene nada que ver. Eso es el genio. Es la geometría. Perfección. Los deseos estaban destrozándome el alma. Podía vivirlos, pero no lo conseguí.
  32. En mis libros no hay nada que sea sólo verdadero ni nada que responda sólo a la fantasía. Me paso la vida mirando y luego eso que vi aparece en mi escritura en una forma extraña. Casi todos los escritores "robamos" de la realidad.
  33. Uno tiene sus sueños, cosas suyas, íntimas, y después la vida no quiere seguir jugando contigo, y te lo desmonta, un instante, una frase, y todo se desvanece. Suele ocurrir. Por esta razón y no por otra vivir es una tarea dolorosa.
  34. Pegado en la puerta de la nevera, Shatzy tenía un poema de Robert Curts. Lo había copiado porque le gustaba. No entero, pero le gustaba el final, cuando decía: mueren los amantes en el mismo respiro.
  35. Entonces pensó que, por mucho que la vida sea incomprensible, probablemente la atravesamos con el único deseo de regresar al infierno que nos creó, y de habitar en el mismo junto a quien, en una ocasión, nos salvó de aquel infierno.
  36. Estamos llenos de palabras cuyo verdadero significado no nos han enseñado, y una de ellas es la palabra dolor. Otra es la palabra muerte. No sabemos a qué se refieren, pero las utilizamos, y esto es un misterio.
  37. Cuando esperas o recuerdas, me dijo, no estás triste ni feliz. Pareces triste, pero se trata únicamente de que estás esperando o recordando. No está triste la gente que espera, ni tampoco la que recuerda. Simplemente, está lejos.
  38. Unas vidas sin invierno, ¿Qué clase de vida serían? ¿Qué clase de vida son vuestras vidas de niños perennes y estivales? La permanencia de la semilla bajo la nieve: también esto nos es dado conocer. Y valorar.
  39. Me fui a la guerra para hallar de nuevo algo que no fuera únicamente niebla ilegible. En su seno me encontré con Caporetto, una larga experiencia en el vacío de toda clase de certezas, el eclipse total de todas las carreteras.
  40. Yo, que no fui capaz de bajar de este barco, para salvarme me bajé de mi vida. Escalón a escalón. Y cada escalón era un deseo. A cada nuevo paso, un deseo al que decía adiós.
  41. La tierra es un barco demasiado grande para mí. Es un viaje demasiado largo. Es una mujer demasiado hermosa. Es un perfume demasiado intenso. Es una música que no sé tocar. Perdonadme. Pero no voy a bajar. Dejadme volver atrás.
  42. Hervé Joncour permaneció inmóvil, mirando aquel enorme brasero apagado. Tenía tras de sí un camino de ocho mil kilómetros. Y delante de sí la nada. De repente vio algo que creía invisible. El fin del mundo.
  43. De vez en cuando, en los días de viento, Hervé Joncour bajaba hasta el lago y se pasaba horas mirándolo, puesto que dibujado en el agua le parecía ver el inexplicable espectáculo, leve, que había sido su vida.
  44. Parecía un catálogo de huellas de pequeños pájaros, compilado con meticulosa locura. Era sorprendente pensar que, por el contrario, eran signos, es decir, cenizas de una voz quemada.
  45. (...) Y mucho más a ella, que no es que tuviera exactamente un alma sensible, sino, por decirlo en términos precisos, que estaba poseída por una sensibilidad de ánimo incontrolable.
  46. Como veis, no es que no tenga las ideas claras, las tengo clarísimas, pero sólo hasta cierto punto. Sé perfectamente cuál es la pregunta. Es la respuesta lo que me falta.
  47. Arena hasta donde se pierde la vista, entre las últimas colinas y el mar -el mar- en el aire frío de una tarde a punto de acabar y bendecida por el viento que sopla siempre del norte.
  48. En el círculo imperfecto de su universo óptico, la perfección de aquel movimiento oscilatorio formulaba promesas que la irrepetible unicidad de cada ola en sí condenaba a no ser mantenidas.
  49. Pero su propia vida le había enseñado el imprevisible valor terapéutico de la exactitud. (...) Era el medicamento que, disuelto en cada sorbo de su vida, mantenía alejado el veneno del desvarío.
  50. Déjame ir a ver el sueño, la velocidad, el milagro, no me detengas con una mirada triste, esta noche, déjame vivir ahí mismo, en el límite del mundo, sólo esta noche, luego volveré.
  51. En esta analogía, por otra parte, se revelaba, una vez más, que infinitas son las formas de poseer un cuerpo, y que no necesariamente la más instintiva es también la más irrevocable.
  52. Si hay algo que siempre me ha fascinado es la ceguera que tienen los padres respecto a los sueños de los hijos. Realmente, no los ven. No lo hacen por maldad.
  53. Los amigos que deseé los conjuré tocando contigo y para ti aquella noche, en la cara que ponías, en los ojos, los vi, a todos ellos, a mis queridos amigos, cuando te marchaste, se fueron contigo.
  54. No lo sabían, pero estaban, simultáneamente, entrando en ocho años de tragedias, de desgarradora felicidad, de despechos crueles, de pacientes venganzas, de silenciosas desesperaciones. En pocas palabras, estaban a punto de hacerse novios.
  55. En la vida es muy difícil ganar la guerra con el tiempo, de vez en cuando es trágico, pero la belleza del ser humano sale de ahí, de no ser puntuales con él.
  56. Reclinada junto a él, con la cabeza apoyada en su regazo, había una mujer. Sus ojos no tenían sesgo oriental y su rostro era el rostro de una muchacha.
  57. Sobre los labios de la mujer queda la sombra de un sabor que la obliga a pensar "agua de mar, este hombre pinta el mar con el mar".
  58. La realidad se difumina y todo se convierte en memoria. Hasta tú, poco a poco, has dejado de ser un deseo y te has convertido en un recuerdo.
  59. Sensación maravillosa. De cuando el destino finalmente se descubre, y se convierte en un sendero inteligible, y huella inequívoca, y dirección exacta.
  60. Eso seguirían contándolo para siempre en las tierras de Carewall, para que nadie pudiera olvidar que nunca se está lo bastante lejos para encontrarse, nunca.
  61. No se le habrá escapado que este pueblo simula una normalidad completamente aparente: aquí cada día ocurre algo que, eufemísticamente, podría definirse como molesto.
  62. La crueldad es la virtud por excelencia de los mediocres, necesitan ejercitar la crueldad, ejercicio para el que no se necesita la más mínima inteligencia.
  63. Tenía que decirle que había otro modo de estar en el mundo, y que nosotros creíamos que ese era el camino, la verdad y la vida.
  64. Y por primera vez, aunque de una manera confusa, intuyó que todo movimiento tiende a la inmovilidad y que sólo es hermoso el caminar que lleva hasta uno mismo.
  65. Morir y poner un nombre �no se hace nada más sincero, probablemente, en todo el tiempo que está uno vivo y coleando en este mundo.
  66. No está triste la gente que espera, ni tampoco la que recuerda. Simplemente está lejos. Yo estoy esperando, me dijo. ¿Qué? Estoy esperando hacer aquello para lo que nací.
  67. La gente vive años y años pero, en realidad, únicamente durante un tiempo vive de verdad, y es cuando consigue hacer aquello para lo que nació.
  68. La tristeza es nuestro destino: pero es por esto por lo que nuestras vidas serán cantadas para siempre, por todos los hombres que vendrán.
  69. Hoy la paz es poco más que una conveniencia política: no es, en modo alguno, un sistema de pensamiento y una manera de sentir verdaderamente difundidos.
  70. Nunca existirá un escenario "después de la crisis", porque vivimos un modelo de progreso económico que se ha caído al estar mal construido.
  71. Hablamos de injusticia social, pero eso sucede en todo el planeta, y para escalar a la montaña de la justicia hace falta un proceso muy largo.
  72. ¿Y en dónde queda, exactamente, ese tal Japón? -Siempre derecho hacia allá. Hasta el fin del mundo.
  73. El destino no es una cadena, sino un vuelo, y bastaría con que tuvieras ganas de vivir verdaderamente para hacerlo.
  74. El mundo exterior sigue ahí. Hagas lo que hagas seguro que siempre volverás a encontrarlo. Es increíble pero es así.
  75. Pero después el buen sentido se esfumaba y empezaba a extenderse el virus de la carcajada, infectándolos a todos, indistintamente.
  76. Las resoluciones definitivas se toman siempre y solamente en un estado de ánimo que no está destinado a durar.
  77. Ella dijo, en un momento dado, que le gustaría un mundo sin números, y una vida sin repeticiones.
  78. ¿Usted tiene hijos? -No. - ¿Por qué? El hombre respondió que, para tener hijos era necesario tener confianza en el mundo.
  79. Hemos removido la tierra de una forma tan violenta que hemos vuelto a despertar la crueldad de los niños.
  80. (...) Y probablemente hacía tiempo que ya no temía la penetración del absurdo en la geometría del sentido común.
  81. Así, mucho antes que en Dios, creemos en el hombre y tan sólo esto, al principio, es la fe.
  82. No es importante el hecho de que las personas, al final, no consigan encontrarse. No traicionarse: eso es lo importante.
  83. No hay heroísmo en las penas que uno mismo se inflige; ni siquiera son penas, en verdad, sino inescrutables placeres.
  84. No le importaba un carajo saber quién ganaba: era todo lo demás lo que le importaba. Todo lo demás.
  85. Suceden cosas que son como preguntas. Pasa un minuto, o tal vez años, y después la vida responde.
  86. Hay una dignidad inmensa, en la gente, cuando sobrelleva sus propios miedos, sin trampas, como medallas de su propia mediocridad.
  87. Leer no es otra cosa que mirar fijamente a un punto para no ser seducidos, y destruidos, por el incontrolable deslizarse del mundo.
  88. Para mí, la verdadera riqueza está en la experiencia; la otra sólo sirve para hacerte la vida más fácil.
  89. Es un dolor extraño. Morir de nostalgia por algo que no vivirás nunca.
  90. Era como ver ganar al manco, en el último golpe, cuatro bandas; una geometría imposible.
  91. El desconcertante descubrimiento de lo silencioso que es el destino cuando de repente estalla.
  92. Culo apretado y pistolas cargadas, muchacho -dice Melissa Dolphin-. Lo demás es poesía inútil.
  93. Pero no sucedió nada, porque a la vida siempre le falta alguna cosa para ser perfecta.
  94. Una vez que la gente empieza a matarse, ya no hay vuelta atrás.
  95. Si amas a alguien que te ama, nunca desenmascares sus sueños.
  96. En los ojos de la gente puede verse lo que verán, no lo que han visto.
  97. Tocábamos para hacer que bailaran, porque si bailas no puedes morir, y te sientes Dios
  98. La vida es esencialmente incoherente y la previsibilidad de los acontecimientos un ilusorio consuelo.
  99. [Los hijos] Nacen llevando dentro lo que, en los padres, la vida ha dejado a medias.
  100. (...) Porque donde la vida arde de verdad la muerte no es nada.
  101. Los deseos son la cosa más importante que tenemos y no podemos bromear con ellos en exceso. Así que, algunas veces, merece la pena no quedarse dormidos con tal de ir detrás de un deseo propio. Se hace la asquerosidad y después se paga por ella. Y sólo esto es lo verdaderamente importante: que cuando llegue el momento de pagar uno no piense en escapar y permanezca allí, dignamente, pagando. Sólo esto es lo importante.
  102. Porque es así como te fastidia la vida. Te pilla cuando todavía tienes el alma adormecida y siembra en su interior una imagen, o un olor, o un sonido que después ya nunca puedes sacarte de encima. Y aquélla era la felicidad. Lo descubres después, cuando ya es demasiado tarde. Y ya eres, para siempre, un exiliado: a miles de kilómetros de aquella imagen, de aquel sonido, de aquel olor. A la deriva.
  103. Dondequiera que estés, padre mío, tú y el horror de tus palabras, tú y el escándalo de tu felicidad, tú y el disgusto de tu vileza...Que revientes de noche con el miedo aferrándote la garganta, y un dolor infernal en tu interior, y el hedor del espanto sobre ti. Y que contigo reviente tu mujer, vomitando blasfemias que le hagan ganar un paraíso infinito de tormentos. La eternidad no le bastará para pagar todas sus culpas.
  104. ¿Cómo hemos podido no saber, durante tanto tiempo, nada de lo que era y, a pesar de todo, sentarnos a la mesa de todas las cosas y personas que íbamos encontrando a lo largo del camino? Corazones pequeños -los alimentamos con grandes ilusiones y al final del proceso caminamos igual que discípulos hacia Emaús, ciegos, al lado de amigos y amores que no reconocemos -fiándonos de un Dios que ya no sabe nada sobre sí mismo-.
  105. Podía suceder cualquier cosa en aquel instante. La verdad es que hay momentos en los que la omnipresente y lógica red de las secuencias causales se rinde, cogida por sorpresa por la vida, y baja al patio de butacas, mezclándose con el público, para dejar que en el escenario, bajo las luces de una libertad vertiginosa y repentina, una mano invisible pesque en el infinito regazo de lo posible y, entre millones de cosas, sólo permita que ocurra una.
  106. Así nunca se llega a ningún sitio. Sería todo mucho más sencillo si no te hubieran inculcado esa historia de llegar a algún sitio, bastaría con que te hubieran enseñado, sobre todo, a ser feliz permaneciendo inmóvil. Todas esas historias sobre tu camino. Encontrar tu camino. Ir por tu camino. A lo mejor, en cambio, estamos hechos para vivir en una plaza, o en un jardín público, allí quietos, dejando pasar la vida, a lo mejor somos una encrucijada...
  107. Nos salvaremos, por el odio que profesamos a los que nos han abandonado, y regresaremos para mirarlos a los ojos, y ya no podrán volver a dormir ni vivir ni escapar a la maldición que seremos para ellos nosotros, los vivos, y ellos, asesinados cada día, para siempre, por su propia culpa �quizás sea esa luz silenciosa o el mar, que oscila perezoso, como una tregua, pero lo que ocurre es que los hombres callan y la desesperación se convierte en mansedumbre y orden y calma.
  108. Se considera la guerra un mal que hay que evitar, es cierto, pero se está muy lejos de considerarla un mal absoluto: a la primera ocasión, revestida de hermosos ideales, entrar en guerra se convierte rápidamente en una opción factible. A veces, incluso suele elegirse con cierto orgullo. Siguen estrellándose las falenas con la luz del fuego. Una real, profética y valiente ambición por la paz yo la veo únicamente en el trabajo paciente y escondido de millones de artesanos que cada día trabajan para suscitar otra belleza, y la claridad de luces, límpidas, que no matan. Es una empresa utópica, que presupone una vertiginosa confianza en el hombre.
Obras Destacadas:
  1. Tierras de cristal (1991)
  2. Novecento (1994)
  3. Seda (1996)
  4. City (1999)
  5. Sin sangre (2003)
  6. Los bárbaros (2006)

Fuente: Frases Y Pensamientos


Alessandro Baricco

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