Imagen alojada por servimg.com

Albert Ellis

Imagen alojada por servimg.com

27 de septiembre de 1913 Pittsburgh, Pensilvania, Estados Unidos - 24 de julio de 2007 Nueva York, Estados Unidos

Escritor, psicólogo cognitivo, economista y divulgador científico estadounidense, desarrollador de la terapia racional emotiva conductual (TREC)

  1. Toda persona tiene capacidad para cambiarse a sí misma.
  2. El arte del amor...Es en gran parte el arte de la persistencia.
  3. Todo amor es verdadero en quien lo siente, por el hecho de sentirlo.
  4. Incluso la injusticia tiene su lado bueno. Me reta a que sea tan feliz como pueda en un mundo injusto.
  5. Hay tres monstruos que no nos permiten avanzar: tengo que hacerlo bien, tienes que tratarme bien, y el mundo debe ser fácil.
  6. Cuando una persona se enfrenta a la adversidad o a un problema importante, lo soluciona si lo enfoca de manera creativa
  7. El coste de provocarse sentimientos de pánico, ira o autocompasión es enorme. En tiempo y dinero perdidos. En esfuerzo malgastado innecesariamente, En angustia mental fuera de lugar. En el sabotaje de la felicidad de los demás. En el estúpido desperdicio de placer potencial a lo largo de la única vida -sí, la única vida- que tendrá jamás.
  8. En una cultura como la nuestra es habitual casarse por amor, pero a veces también se hace por otros motivos, económicos, sociales o por miedo a la soledad. Y es evidente que se puede amar a lo largo de una vida a muchas más personas de aquellas con las que te casas.
  9. Tenemos una tendencia a instalar hábitos autodestructivos, en gran parte también porque lo aprendemos de nuestros padres y de nuestra cultura. Por consiguiente, suelen ser más fuertes y difíciles de desarraigar que las creencias más positivas y más sanas.
  10. La alfabetización emocional y la tolerancia pueden lograrse concediendo a las otras personas el derecho a equivocarse, aun cuando no estás de acuerdo con ellas, pero sin rechazarlas ni despreciarlas como seres humanos por comportarse de ese modo.
  11. Nuestra principal zona erógena está en nuestro cerebro y nuestra forma de pensar. Si nos permitimos pensar que cualquier cosa que hagamos está bien, incluso aunque no sea lo mejor del mundo, entonces podemos enfrentarnos a nuestra sexualidad y tener relaciones sanas y satisfactorias.
  12. Es poco frecuente y nada normal que una persona no sienta atracción sexual por otras personas, aun estando enamorada de una. Los deseos sexuales humanos están profundamente arraigados en los impulsos biológicos en el aprendizaje social. Con frecuencia son promiscuos e indiscriminados.
  13. La persona emocionalmente madura debe aceptar por completo el hecho de que vivimos en un mundo de probabilidades y de azar, donde no hay, ni probablemente jamás habrá, certezas absolutas, y debe darse cuenta de que no es para nada horrible.
  14. La vida es realmente difícil, en parte debido a las dificultades reales que debemos superar para sobrevivir, y en parte debido a nuestro propio deseo innato de siempre hacerlo mejor, de superar nuevos retos, de alcanzar la autorrealización.
  15. Uno de los costes más corrientes de la ira, probablemente el más elevado de todos, es el daño que causa a nuestras relaciones personales. Curiosamente, las relaciones que quedan dañadas suelen ser las mejores que tenemos.
  16. Son destructivas e irracionales las emociones que minan nuestros objetivos y propósitos principales en la vida. Son, fundamentalmente: la depresión, la ansiedad excesiva, la ira excesiva y la culpa pronunciada.
  17. La represión sexual y la culpa respecto a nuestros deseos sexuales hacen que nos denigremos a nosotros mismos, que nos odiemos y que odiemos frecuentemente a otras personas más libres y menos reprimidas.
  18. El amor es una emoción humana que percibimos como "buena", "beneficiosa" o "agradable". Una ligazón intensa entre dos o más personas. Con frecuencia, aunque no necesariamente, incluye atracción sexual entre los amantes.
  19. Evidencias clínicas y biográficas demuestran que una persona puede estar románticamente enamorada de dos o más personas al mismo tiempo, del sexo opuesto o del mismo, aunque puede producir complicaciones en nuestra cultura.
  20. El sentimiento del amor es intermitente porque necesitamos sentir y concentrarnos en otras actividades y funciones. El amor obsesivo y permanente nos impediría funcionar de manera eficaz. ¡Necesitaríamos psicoterapia!
  21. Una sexualidad libre y placentera puede aportar a nuestras vidas una buena cantidad de disfrute y placer inofensivos.
  22. Se produce la ansiedad cuando las personas se exigen hacerlo todo bien y sienten que no tienen valor suficiente como seres humanos si no lo hacen. Deberíamos renunciar a la ambición de vivir una vida perfecta y darnos cuenta de que siempre solemos actuar de forma imperfecta, pues somos falibles como seres humanos, y podemos aceptarnos con esas imperfecciones.
  23. Una sexualidad abierta y experimental puede superar algunas disfunciones como la falta de deseo, permitiendo a las personas hacer lo que deseen que no produzca daño a otros, y disfrutar plenamente sin reprocharse lo que hagan. Lo principal es aceptarnos plenamente, incluso aunque nuestros deseos sexuales vayan en una dirección equivocada y nos produzcan algunos pequeños problemas. Pero nunca tenemos que reprocharnos nuestros deseos o nuestras acciones.
  24. La defensa propia no es siempre agresiva y autodestructiva, pero con frecuencia implica que las personas no aceptan el hecho de que están haciendo algo equivocado que supone un daño para los demás, y se protegen de esta creencia. Si asumieran esta creencia y se aceptaran plenamente a sí mismas, si se aceptaran más incondicionalmente, reducirían ese nivel de estar a la defensiva.
  25. La ciencia es flexible y no dogmática. Se ajusta a los hechos y a la realidad (que siempre puede cambiar), y al pensamiento lógico (que no se contradice a sí mismo manteniendo dos puntos de vista diferentes al mismo tiempo). Pero también evita el pensamiento rígido del tipo todo o nada y esto o lo otro, y es consciente de que la realidad tiene frecuentemente dos caras e incluye acontecimientos y características contradictorios.
  26. No nos engañemos: el trabajo es a menudo muy frustrante. Jefes demasiado exigentes, colegas envidiosos, clientes airados, plazos inflexibles, injusticias de todo tipo... Motivos de sobra para poner a prueba nuestra paciencia. Pero enfurecernos a causa de las frustraciones puede frustrarnos más aún. En primer lugar, puede perjudicar seriamente las relaciones laborales y entorpecer nuestro éxito profesional. En segundo lugar, puede bloqueamos a la hora de abordar cuestiones importantes y limitar nuestra capacidad para realizar un trabajo de calidad.
  27. La ira hace también que desviemos nuestra energía y atención del trabajo. ¿Cómo? Obsesionándonos con alguna situación "injusta" (dándole mil vueltas en la cabeza) o con la idea de vengarnos de un compañero de trabajo o superior; O también induciéndonos a realizar algún tipo de sabotaje sutil, a negarnos a seguir directrices sensatas, a dejar que cosas importantes se vengan abajo o incluso a hacer un esfuerzo descomunal con tal de destruir el trabajo de otra persona.
Obras Destacadas:
  1. Sexo sin culpa (1958)
  2. Cómo controlar su ira antes de que ella le controle (1998)
  3. Usted puede ser feliz (2000)
  4. Terapia Racional Emotiva Conductual (2004)
  5. Manual de Terapia Racional Emotiva (1977)
  6. Estudios de casos en Terapia Racional Emotiva Conductual con niños y adolescente (2002)

Fuente: Frases Y Pensamientos


* Albert Ellis

Esta categoría está vacía.