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Alan Watts

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6 de enero de 1915 Chislehurst, Kent, Inglaterra - 19 de noviembre de 1973 Mount Tamalpais, California, Estados Unidos

Filósofo, traductor, escritor, editor, sacerdote anglicano, locutor, profesor y ecologista inglés, gran difusor de la cultura oriental en occidente y autor de numerosos libros.

  1. Cuando más tiene una cosa a ser permanente, más tiende a carecer de vida.
  2. El mundo es, para nosotros, tal como son los medios que poseemos para asimilarlo.
  3. La poesía es el lenguaje por excelencia, el arte de decir lo que no puede decirse.
  4. Para comprender la seguridad no hay que enfrentarse a ella, sino incorporarla a uno mismo.
  5. El deseo que se desprecia por la única razón de no poder satisfacerlo es uno de los mayores enemigos del hombre
  6. El Zen afirma que la persona que alcanza la iluminación se parece a un mudo que ha tenido un sueño maravilloso que no puede contar a nadie.
  7. Un buda es una persona que ha despertado del sueño de la vida tal y como habitualmente la consideramos y ha descubierto quién es en realidad.
  8. La cuestión en la que el budismo difiere fundamentalmente del hinduismo es que no nos dice quiénes somos, es decir, no parte de ninguna idea ni concepto preconcebidos.
  9. La cuestión en la que el budismo difiere fundamentalmente del hinduismo es que no nos dice quiénes somos, es decir, no parte de ninguna idea ni concepto preconcebidos.
  10. Los planes del mañana pueden carecer de sentido a menos que estemos plenamente conectados al presente. Dado que vivimos en el presente, y sólo en el presente, no hay más realidad que la realidad presente.
  11. Es inútil decir que no deberíamos querer la seguridad. Hemos de descubrir que no existe la seguridad, que buscarla es doloroso y que cuando imaginamos haberla encontrado, no nos gusta. Lo principal es comprender que no hay ninguna seguridad.
  12. La persona integrada -el logro supremo del ser humano- es, en consecuencia, tan espiritual como material, mundana como ultramundana, evitando así caer en los extremos siempre parciales. La persona exclusivamente materialista acaba hastiándose.
  13. El poder de las palabras se le ha subido al hombre a la cabeza en mas de un aspecto. Definir significa casi lo mismo que comprender. Y más importante: Las palabras han permitido al hombre definirse, etiquetar parte de su experiencia como "yo".
  14. Es posible alcanzar el éxito mundano y poseer todo tipo de comodidades materiales -como una lujosa casa, comida deliciosa, un yate y varios automóviles, por ejemplo- pero, si su vida carece de un toque de misticismo, el éxito material no tardará en hastiarle.
  15. Es posible alcanzar el éxito mundano y poseer todo tipo de comodidades materiales -como una lujosa casa, comida deliciosa, un yate y varios automóviles, por ejemplo- pero, si su vida carece de un toque de misticismo, el éxito material no tardará en hastiarle.
  16. La verdadera disciplina del Zen comienza sólo en el punto en que el individuo ha dejado completamente de intentar mejorarse a sí mismo. (...) La razón es que el intento de mejorar o de actuar sobre uno mismo es una forma de encerrar la acción en un círculo vicioso, es como tratar de morderse los propios dientes.
  17. El mundo entero lleva nuestra impronta personal. Sin embargo, en el mismo momento en que llegamos a comprender que nuestra existencia resulta fundamental para la existencia del universo también nos daremos cuenta, paradójicamente, de que nuestra personalidad depende completamente de la existencia de todo lo demás.
  18. Gran parte de las dificultades y oscuridades que el Zen presenta al estudioso occidental resultan de su ignorancia de las formas del pensamiento chino, que difieren notablemente de las nuestras y que por esa misma razón tienen para nosotros un valor especial para lograr una perspectiva crítica de nuestras propias ideas.
  19. Una característica típica del estilo zen es que en la acción se compromete a fondo y va hasta las últimas consecuencias. En todo se entrega total y libremente sin consideración de sí mismo. No confunde la espiritualidad con el pensar en Dios mientras uno pela patatas. La espiritualidad zen consiste justamente en pelar patatas.
  20. Ni el pasado ni el futuro tienen una existencia separada de este ahora; por sí mismos son una ilusión. La vida existe sólo en este preciso momento, y es en este momento cuando es infinita y eterna. Ya que el momento presente es infinitamente pequeño, antes de que podamos medirlo ha desaparecido, y sin embargo persiste para siempre.
  21. La historia es un arte, no una ciencia. Es algo construido y aceptado como una explicación más o menos satisfactoria de acontecimientos que, en realidad, no tienen ninguna explicación. La mayor parte de lo sucedido en la historia es completamente irracional, pero la gente siempre piensa que tiene que encontrarle un sentido, un significado.
  22. Para gozar de placeres intensos, también hemos de soportar intensos dolores. (...) Cuanto más capaces somos de amar a otra persona y gozar de su compañía, mayor debe ser nuestro dolor por su muerte o su separación. Cuanto más se aventura en nuestra experiencia el poder de la conciencia, mayor es el precio que hemos de pagar por su conocimiento.
  23. El dinero es algo del mismo orden real que los centímetros, granos, metros, kilos o líneas de latitud y longitud Es una abstracción. Es un método de contabilidad para obviar el incómodo procedimiento del trueque. Pero nuestra cultura, en realidad toda nuestra civilización, está completamente colgada de la noción de que el dinero cuenta con una realidad propia independiente.
  24. El término nirvana significa "exhalar" -el suspiro de alivio-, algo de lo que nos alejamos en el mismo momento en que retenemos la respiración. Cuando nos aferramos a nosotros mismos, a la vida, a la respiración, al espíritu o a dios, todo queda reducido a algo tan inerte como una piedra o un ídolo. Pero cuando soltamos y exhalamos, la respiración volverá. Eso, precisamente, es el nirvana.
  25. El desapego significa no sentir ningún remordimiento por el pasado ni miedo por el futuro; dejar que la vida siga su curso sin intentar interferir en su movimiento y cambio, sin intentar prolongar las cosas placenteras ni provocar la desaparición de las desagradables. Actuar de este modo es moverse al ritmo de la vida, estar en perfecta armonía con su música cambiante, a esto se llama iluminación.
  26. Quisiera insistir en el hecho de que las religiones del Lejano Oriente -como el hinduismo, el budismo y el taoísmo, por ejemplo- no requieren de ninguna creencia concreta, no imponen obediencia a mandamientos emanados de las alturas y tampoco exigen la ejecución de ningún ritual específico. Su objetivo no son las ideas o las doctrinas sino que, por el contrario, constituyen un método para la transformación de nuestra conciencia y de nuestra sensación de identidad.
  27. Sólo podemos conocer lo que somos en relación a lo que no somos; sólo podemos conocernos a nosotros mismos en el trasfondo que nos proporciona la relación con los demás. Nosotros dependemos de los demás como la cara de una moneda depende de su cruz. Por más corta o larga que sea nuestra vida, todo lo que existe depende de ella. Si usted no hubiera nacido, nada habría sucedido. El mundo entero lleva su impronta y no sería el mismo mundo si usted no formase parte de él.
  28. Todos sabemos, de algún modo, lo que es el Zen porque nuestra vida está plagada de actividades que realizamos con un espíritu zen, La mayoría de los occidentales, por ejemplo, conducimos automóviles desde la adolescencia y somos expertos en ello. Es por esa razón que, cuando conducimos un automóvil, no pensamos siquiera en lo que estamos haciendo, sino que nos tornamos uno con el vehículo, del mismo modo que el jinete se funde con su caballo. (...) Eso, precisamente, es el Zen.
  29. El oro es un metal en verdad muy útil, sobre todo en odontología, joyería, y tal vez para cubrir la cúpula de la capital de Washington. Sin embargo, en el momento en que se utiliza como dinero y se almacena en cámaras acorzadas en forma de lingotes, se convierte en algo totalmente inútil, en una falsa seguridad a la que la gente se aferra como a un ídolo. Se convierte así en una especie de culto a algún dios paternal con barbas que vive por encima de las nubes. Y todas esas creencias distraen nuestra atención de la realidad.
  30. Como el Zen no implica un dualismo absoluto entre el gobernante y el gobernado, entre la mente y el cuerpo, lo espiritual y lo material, sus técnicas tienen siempre cierto aspecto "fisiológico". Tanto en la práctica za-zen como en la de cha-no-yu o kendo, el Zen siempre da gran importancia a la manera de respirar. La respiración es no sólo uno de los dos ritmos fundamentales del cuerpo; es también el proceso en el cual el control y la espontaneidad, la acción voluntaria y la involuntaria, alcanzan la más patente identificación.
  31. El amor es un acto de entrega a otra persona; es el abandono total. En el amor uno se da a sí mismo, se deja ir diciendo: "me entrego a ti. Tómame, y haz o que quieras conmigo". Para mucha gente esto resulta una locura porque significa perder el control, y toda la gente sensible quiere mantener el control. Así pues, ¿Es algo sensible encontrar seguridad mediante la vigilancia, la policía y guardias? En realidad la sabiduría nos dice que lo que es realmente sensible es dejarse ir, entregarse, darse; y eso está considerado una locura. Es así como llegamos a la extraña conclusión de que en la locura reside la cordura.
  32. Los seres humanos han tenido tres grandes maneras de ver el mundo. Una de ellas es la visión occidental, que, por analogía con la alfarería o la carpintería, lo considera como una construcción o un artefacto; luego tenemos la visión hinduista, que lo considera como una representación, como una obra de teatro; y, en tercer lugar, está la visión orgánica china, que lo ve como un organismo, como un cuerpo vivo. La visión hinduista, pues, considera al mundo como una representación o, dicho de otro modo, como lo que siempre es, siempre ha sido y siempre será, el Si mismo (en sánscrito, arman).
  33. La meditación en posición de sentado no es, como se supone a menudo, un "ejercicio" espiritual perseguido con una finalidad ulterior. Desde el punto de vista budista es sencillamente la manera adecuada de sentarse y parece perfectamente natural permanecer sentado mientras no haya otra cosa que hacer y mientras uno no esté consumido por la agitación nerviosa. Para el inquieto temperamento del Occidente la meditación en posición de sentado puede parecer una disciplina desagradable porque no nos parece que podamos sentarnos "nada más que por estar sentados" sin que nos remuerda la conciencia, sin sentir que debiéramos estar haciendo algo más importante para justificar nuestra existencia. Para propiciar esta conciencia inquieta hay que considerar la meditación en posición de sentado como un ejercicio, como una disciplina con un motivo ulterior. Sin embargo, desde ese momento deja de ser meditación (dhyana) en el sentido budista de la palabra, pues donde hay finalidad, donde hay búsqueda y cacería de resultados, no hay dhyana.
Obras Destacadas:
  1. El camino del Zen (1957)
  2. Vivir el presente (1997)
  3. El espíritu del zen (1936)
  4. La sabiduría de la inseguridad (1951)
  5. Psicoterapia del Este, Psicoterapia del Oeste (1961)
  6. La vida como juego (1982)

Fuente: Frases Y Pensamientos


* Alan Watts

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