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Aimé Césaire

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26 de junio de 1913 Basse-Pointe, Martinica, Francia - 17 de abril de 2008 Fort-de-France, Martinica, Francia

Escritor, poeta, ensayista, dramaturgo y político francés.

  1. Quien no me comprenda no comprenderá el rugido del tigre.
  2. He asesinado a Dios con mi pereza mis palabras mis gestos y mis cantos obscenos.
  3. La poesía nace con el exceso, la desmesura, con la búsqueda acuciada por lo vedado.
  4. Y yo busco para mi país no corazones de dátil, sino corazones de hombre.
  5. No me entierro en un particularismo estrecho. Pero tampoco quiero perderme en un universalismo descarnado. Hay dos maneras de perderse: por segregación amurallada en lo particular o por disolución en lo "universal". Mi concepción de lo universal es la de un universal depositario de todo lo particular, depositario de todos los particulares, profundización y coexistencia de todos los particulares.
  6. África ya no es, por el diamante del infortunio, un negro corazón que se estría; nuestra África es una mano fuera del guante del púgil, una mano derecha con la palma hacia delante y los dedos muy juntos; es una mano tumefacta, una-herida-mano-abierta, tendida, blancas, morenas, amarillas, a todas las manos, a todas las manos heridas del mundo.
  7. Y sobre todo cuerpo mío y también alma mía, guardaos de cruzar los brazos en la actitud estéril del espectador, porque la vida no es un espectáculo, porque un mar de dolores no es un proscenio, porque un hombre que grita no es un oso que baila...
  8. Soy el que canta con la voz aherrojada en el jadeo de los elementos. Es dulce ser nada más que un pedazo de madera, un corcho, una gotita de aguas torrenciales del comienzo y del fin. Es dulce abandonarse en el corazón destrozado de las cosas.
  9. Nosotros, hombres de color, en este preciso momento de la evolución histórica, hemos tomado posesión, en nuestra conciencia, de todo el campo de nuestra singularidad y estamos listos para asumir en todos los planos y en todos los dominios las responsabilidades que se derivan de esta toma de conciencia.
  10. (...) Haced de mí el ejecutor de estas altas obras ha llegado el tiempo de fajarse como un hombre valiente pero haciéndolo, corazón mío, libradme de todo odio, no hagáis de mí ese hombre de odio para quien sólo tengo odio.
  11. Al morir el alba... Ándate, le dije, hocico de policía, hocico de vaca, ándate, detesto a los lacayos del orden, a los abejorros de la esperanza.
  12. (...) Palabras, ah sí, ¡Palabras! Mas palabras de sangre nueva, palabras que son marejadas y erisipelas paludismos y lavas y fuegos de manigua, y llamaradas de carne, y llamaradas de ciudades.
  13. ¿Qué puedo hacer yo? Es preciso comenzar. ¿Comenzar qué? La única cosa en el mundo que valga la pena comenzar: el fin del mundo, carajo...
  14. (...) Volvería a este país que es mío y le diría: "abrázame sin temor. Si tan solo sé hablar, por ti hablaré".
  15. Sabéis que no es por odio contra las otras razas que me obligo a ser cavador de esta única raza...
  16. ¡Y ved el árbol de nuestras manos! Hace girar, para todos, las heridas sajadas en su tronco para todos trabaja el suelo.
  17. ¡Hacedme rebelde a toda vanidad, pero dócil a su genio como el puño al extremo del brazo! Hacedme comisario de su sangre hacedme depositario de su resentimiento haced de mí un hombre de terminación haced de mí un hombre de iniciación haced de mí un hombre de recogimiento pero haced también de mí un hombre de siembra.
  18. La burguesía, como clase, está condenada, lo quiera o no a cargar con toda la barbarie de la historia, con las torturas de la Edad Media y con la Inquisición, con la razón de Estado y con el belicismo, con el racismo y con el esclavismo, en resumen, con todo aquello contra lo cual protestó, y en términos inolvidables, en la época en que, como clase al ataque, ella encarnaba el progreso humano.
  19. En el fondo lo que no le perdona [Europa] a Hitler no es el crimen en sí, el crimen contra el hombre, no es la humillación del hombre en sí, sino el crimen contra el hombre blanco, es la humillación del hombre blanco, y haber aplicado en Europa procedimientos colonialistas que hasta ahora sólo concernían a los árabes de Argelia, a los coolies de la India y a los negros de África.
  20. Habría que estudiar primero cómo la colonización trabaja para descivilizar al colonizador, a embrutecerlo en el sentido literal de la palabra, a degradarlo, a despertar en él instintos reprimidos, a la concupiscencia, a la violencia, al odio racial, al relativismo moral, y demostrar que, cada vez que en Vietnam se corta una cabeza y se revienta un ojo y que en Francia se acepta, una niñita es violada y que en Francia se acepta, un Malgache torturado y que en Francia se acepta, hay una adquisición de la civilización que pesa su peso muerto, una regresión universal que se opera, una gangrena que se instala, (...), al final de ese odio racial alentado, de esa jactancia extendida, está el veneno inyectado en las venas de Europa, y el progreso lento, pero seguro, del ensalvajamiento del continente.
Obras Destacadas:
  1. Cuaderno de un regreso al país natal (1939)
  2. Discurso sobre la negritud (1950)
  3. Discurso sobre el colonialismo (1955)
  4. Las armas milagrosas (1946)
  5. La Tragedia Del Rey Cristophe (1963)
  6. Una temporada en el Congo (1966)

Fuente: Frases Y Pensamientos


* Aimé Césaire

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