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Abilio Estévez

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7 de enero de 1954 - Marianao, La Habana, Cuba

Escritor, novelista, poeta, dramaturgo y profesor cubano, autor de "Manual de las tentaciones" (1989), "La noche" (1994), "Tuyo es el reino" (1997), "Los palacios distantes" (2002) y "Un sueño feliz" (2013).

  1. La ciudad se vuelve remota, ajena, incomprensible y hostil.
  2. Cementerio gigante la isla, almas errantes deambulan por la isla.
  3. Me asomo al espejo. Hasta este momento, este artefacto rectangular, fijo a la puerta del escaparate (...) sólo me sirve para peinarme, arreglarme la camisa, la corbata del uniforme escolar. Ahora comprendo que no sólo sirve para vestirme, sirve también para desvestirme. Una novedad. Es lo que hago. Me observo de arriba abajo, desnudo.
  4. ¿Qué haces cuando de pronto no entiendes por qué te hallas en una ciudad que no es la tuya?
  5. Los problemas que no tienen solución no son problemas.
  6. Los tiempos están malos (...) sí malos, malísimos, ¿Tendrán la bondad de decirme cuándo han estado buenos?
  7. Y así vivíamos (...) En aquel saber estar sin hacer nada.
  8. La isla simboliza ella misma, el gran encierro, el mar como reclusión y enfermedad.
  9. Bastante desgracia y bastante encierro significa vivir en una isla.
  10. Nacer en Cuba, así lo creía el Coronel, constituía la mayor prueba de la malevolencia de los dioses.
  11. La Habana se fundó para esperar (...) ¿Qué? Todo. Nada. Cualquier cosa. La verdadera ocupación es esperar.
  12. ¿Se han fijado en la isla? Inmenso cementerio sin tumbas.
  13. ¿Hay algo que hacer? Me parece que vivo siempre en la misma escena.
  14. La literatura es algo que se hace en los márgenes, instalados en el no, en la duda y en la sospecha. El escritor es un hombre que observa y señala. Y para observar mejor y señalar con mayor eficacia, se debe estar en los márgenes.
  15. La literatura obvia, directa, no me interesa. Me resulta siempre más inquietante que un escritor se acerque al centro por el camino de las tangentes. Que su revelación llegue por la vía del sigilo, del enigma. Una manifestación que nace del sabio ocultamiento.
  16. En Cuba el Apocalipsis no sorprende: ha sido siempre un suceso cotidiano.
  17. ¿En qué porquería de país hemos vivido? ¿Cuándo esta puñetera isla ha sido feliz? Paraíso ninguno, ni antes ni ahora (...) Este horror que estamos sufriendo es el final de un camino que empezó en 1902, tal vez antes, en 1895.
  18. Nunca sabremos si todo tiempo pasado fue verdaderamente mejor, o así nos lo parece porque es tiempo leído, no vivido; tiempo descifrado en las páginas de autores que lo han desmitificado y vuelto a mitificar para nosotros.
  19. ¿Qué ha pasado con el bloqueo norteamericano? No ha resuelto nada. Incluso, además de no resolver nada, le ha dado un arma al régimen para tener un enemigo. Un Gobierno de ese tipo tiene que tener un enemigo para legitimarse.
  20. En aquella isla las cosas siempre tenían el toque supremo de la soñolencia y la inacción. Nada que hacer, salvo esperar (...) Esperar era una hacer pasivo; era, precisamente, no hacer nada.
  21. El aplauso del público ante una obra de teatro tiene algo tan intenso como fugaz. Cuando se acaba la función y el público se dispersa, experimento una especie de melancolía.
  22. Quiero ser libre, libre, libre incluso para terminar de modo trágico los días de mi vida, podrida como naná, pero libre, sí, libre, y eso sólo se consigue escapando, enfrentando el horizonte en una balsa...
  23. Valeria nació en La Habana y nada podría cambiar esa verdad. Nueva York, en cambio, será su nueva ciudad (...) ¿Será preciso aclarar que La Habana nunca le habrá pertenecido?
  24. Todo tiempo pasado fue mejor (...) ¿De qué tiempo pasado estoy hablando? ¿Cómo puedo decir que el pasado fue mejor si no recuerdo, si no sé de qué pasado estoy hablando?
  25. Si uno es sincero, si trabaja con honestidad, siempre intenta contar una historia diferente de la oficial. Entiendo que la frase "historia oficial" designa a una serie de hechos contados por el poder triunfante. Pues el escritor, que está, o debe estar en las antípodas de todo poder, debe contar la historia no oficial.
  26. Creo que el proceso hacia alguna democracia también va a ser muy difícil porque se ha perdido la idea de democracia. O sea, se ha perdido en el interior de uno mismo, en Cuba hubo un proceso democrático de pensamiento fuerte en un momento determinado, pero eso se ha cortado y lo que yo veo es que la gente misma ya no tiene un sentido democrático de la vida.
  27. El único gozo en el que uno ha podido centrarse es el gozo sexual, porque llega un momento en que a tu habitación ya no pueden entrar y es la única libertad que uno ha tenido durante muchos años en Cuba. Por eso para mí es un país que ha exacerbado su sexualidad, creo yo. Es el único espacio de libertad o de relativa libertad.
  28. La tradición y en su significado. Incluso aunque quisiera (que no es el caso), es muy difícil desprenderse de ese cúmulo de experiencias, de lecturas, de formas de actuar y de pensar que ya forman parte de ti como persona y como creador.
  29. Sí, los tiempos están muy malos. Columbia es un hervidero, esto se viene abajo. (...) Significa que nos esperan tiempos de horror (...) Esta vez Dios nos abandonará, sin remedio, estamos al borde de la hecatombe, dice. (...) En este país siempre hemos estado al borde de la hecatombe.
  30. Me da mucho gusto "construir" una historia. Quiero decir que me divierte sobremanera elaborar una estructura, unos personajes a los que les construyo una biografía, un lugar o unos lugares que intento ver muy nítidamente para luego describirlos. No sé si eso me hace "dueño o señor" de esa realidad, pero sí es cierto que uno siente en ese momento que camina por un terreno muy seguro.
  31. Me gustaría un lector exigente, moroso, que se detenga en los detalles, que no lea para saber qué va a suceder, sino qué está sucediendo, que disfrute las palabras, que se deje llevar por la atmósfera, que se embarque en un libro como quien va de viaje, con alegría, sobresalto, un poco de miedo y de resignación, que aprenda a respirar con la misma respiración del escritor, que entre en el libro sin ideas preconcebidas.
  32. (...) Óiganme, no vivimos en una isla sino en un velero detenido en calma chicha, debía haberme ido antes, debí haber seguido a mi tío Leandro, que huyó a la india, huir, huir, lo único que esta isla propone. Huir, parece el verbo mágico, el verbo que con solo mencionarlo cambia la vida al revés, como si en Bruselas, en Roma, en Praga la gente no se aburriera como aquí, supongo que si, se deben aburrir de otro modo, pero aburridos igual.
  33. Sebastián ha escrito en una hoja de su cuaderno de clases: Dios Todopoderoso, espero que al recibo de ésta, Te encuentres bien, nosotros no tan bien, Te escribimos porque andamos deseosos de que la Isla deje de serlo, si Tú pusieras de tu parte, podrías tomarla y llegarla hasta Yucatán, hasta la Florida o hasta Venezuela. ¿Te imaginas, Dios, qué alegría podrías darnos, si quisieras, a tus no tan pecadores hijos (por lo menos no tan pecadores como Tú crees) permitiéndonos caminar de una país a otro sin el peligro de perecer ahogados?
  34. Poco antes de un ciclón, los calores se hacen insoportables y mucho más húmedos. Del mar escapaba el acostumbrado hedor de los peces muertos. Como en aquella ensenada fea, o en aquel país (al que alguien se le ocurrió llamar Cuba), lo peor siempre parecía posible, los ciclones venían precedidos por lloviznas hirvientes como lumbres pequeñísimas, que golpeaban la piel y la quemaban. Jejenes y mosquitos se adueñaban aún más de la playa, intentando acaso aprovechar el último momento como si supieran que, cuando se levantaran las ráfagas de la violencia, también ellos serían arrasados.
  35. Hay que huir, no queda otro remedio, he sabido de buena tinta que esta tierra está comenzando a enfermarse, ya las estrellas se han ido apagando, y un rayo destruyó el sándalo rojo de Ceilán, no hay pájaros en los árboles y se desmoronó la casa de Consuelo. (...) Si tomamos hacia el norte, dijo Vido señalando el mapa, toparemos con cayo Hueso, si nos orientamos hacia el Noroeste, podríamos terminar en algún lugar de México, en cambio si nos orientamos hacia el Nordeste iríamos a dar a las Islas Canarias, o en el mejor de los casos a la mismísima Andalucía.
  36. Es lógico, si se tiene en cuenta que los personajes de este libro son cubanos. Como cualquier cubano, los personajes de este libro no han aprendido a vivir solos. Los cubanos no quieren saber que los hombres están solos en el mundo y que únicamente los hombres son responsables de sus actos.
  37. Me gusta el orden, la estructura de los libros, orden y estructura que no encuentro en la vida. Quizás para ver el "orden y la estructura" del mundo hay que ser Dios. Lo cierto es que necesito escribir, y más aún necesito leer. Habitar "otro mundo" donde lo cotidiano se convierta en algo literalmente fabuloso.
  38. La Habana siempre estuvo lejos. ¿O será mejor corregir la expresión y decir que fui yo quien siempre permaneció lejos de La Habana, que mi ciudad no era mi ciudad?
  39. La Habana fue para mí un espacio distante, un territorio que de algún modo no me pertenecía.
  40. La Habana carece de Historia (...) los más viejos inventan otra historia, mentirosa, como debe ser (...) entre La-Habana-que-no-existe y La-Habana-paraíso-perdido.
  41. Una vez que se accede a las ruinas, resulta inevitable suponer que se ha entrado en el corazón mismo de La Habana.
  42. Ha llegado a pensar que existen dos sitios diversos que son, al propio tiempo, el mismo e idéntico: La Habana y las ruinas del teatro. (...) La Habana deriva de los restos de este teatro.
  43. Victorio experimenta la sensación de que esa ciudad no es la suya. La Habana se convierte en una ciudad extraña, malévola, reticente, remota (...) se ha sentido ajeno.
  44. La homofobia la viví desde muy pronto. Dejé el país cuando sentí que ya no podía más. La viví desde muy joven, desde que entré en la universidad, que para mí fue un infierno justamente por problemas de la homofobia.
  45. [Como homosexual en Cuba] Uno siempre (...) era sospechoso de todas las desviaciones ideológicas posibles, como se decía. Y la verdad es que al final llega un momento de fatiga, que fue con 46 años, que dije: "Ya no puedo más".
Obras Destacadas:
  1. Inventario secreto de La Habana (2004)
  2. Tuyo es el reino (1997)
  3. Los palacios distantes (2002)
  4. El navegante dormido (2008)
  5. El año del calipso (2012)

Fuente: Frases Y Pensamientos


* Abilio Estévez

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